Curri Valenzuela - CHISPAS

El CIS que enmudeció al gobierno

El Gobierno espera que la mejoría de la economía y del empleo sea el factor clave en las elecciones de 2020

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El Gobierno aún espera que los ciudadanos que este verano se toman dos cañas en el chiringuito en lugar de una y una ración de calamares en vez de unas aceitunas les agradezcan que la crisis se esté alejando al fin de sus vidas. Pero la encuesta del CIS acaba de demostrarle que no, que el recuerdo de la corrupción pesa más que la mejoría de la economía y del empleo y que con su estrategia de resistencia pasiva ante los ataques de la oposición está perdiendo votos.

El sondeo del CIS publicado el viernes enmudeció al Gobierno. Ningún ministro ha querido valorar sus resultados. Una actitud que no tiene nada de novedosa, los integrantes del Gobierno se han ido de vacaciones con el propósito de descansar y no meterse en charcos como opinar por su cuenta sobre Cataluña. Hasta hace poco consultaban lo que debían decir con la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Ya no: antes de marcharse de veraneo han recibido la advertencia de que el único que va a hablar del tema es el presidente.

Cuanto lo crea oportuno, Mariano Rajoy convocará a los medios de comunicación como hasta ahora ha hecho para enviar un aviso al Gobierno catalán con unas breves declaraciones a la vuelta de su paseo mañanero por los montes de Pontevedra. Si el tema llega a mayores, con una declaración formal. En cualquier caso, hace 48 horas que el presidente no le ha mandado un recado a Carles Puigdemont a través de los medios. No era el momento ya que hubiera tenido que comentar una encuesta que sitúa al PSOE de Pedro Sánchez en posición de poder gobernar.

Mientras el Gobierno enmudecía, el sondeo cayó como un jarro de agua fría sobre el PP. Tanto, que la primera decisión de sus dirigentes fue la de no comentarlo para no dar al tema más espacio en informativos y periódicos. Solo ayer, cuando se desayunaron con titulares muy críticos hacia el Gobierno en general y Rajoy en particular por el descenso de su intención de voto, el coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, hizo unas declaraciones para advertir al PSOE de que no canten victoria antes de tiempo y no saquen conclusiones precipitadas sobre estos datos.

Por muy fiable que se considere la encuesta del CIS, en el PP recuerdan un sondeo de este organismo que predijo en noviembre de 2015 que Ciudadanos iba a ganar las elecciones generales que se celebraron un mes mas tarde, en las que resultó que el PP obtuvo 123 escaños y el partido de Albert Rivera, 40.

Sus sociólogos de cabecera y la experiencia de sus dirigentes les llevan a la conclusión de que las encuestas que se realizan cuando no se vislumbran en el horizonte unas elecciones carecen de fundamento. También que el efecto novedoso de la aparición de un nuevo líder nacional en el panorama político lleva siempre a que se conviertan en líderes populares: pasó en su momento con Pablo Iglesias y con Rivera y quizás esté ocurriendo ahora con el renacido Sánchez. Y son factores de corta duración.

Las cosas se ven de manera diferente en el Gobierno que en el partido que le sustenta. La única tesis que maneja el Ejecutivo es la de que una Legislatura que se prevé muy larga y que quizás llegue hasta 2020 terminará con una mejoría tan sustancial de la economía y del empleo que prácticamente determinará otra victoria de los populares.

En el partido no son tan optimistas. Se teme que próximos casos de corrupción empañen sus perspectivas electorales, aunque sean casos que provengan de una etapa ya lejana de gobiernos del PP. Tienen medido el efecto de la corrupción sobre el voto y creen que los escándalos siguen pesando tanto o más que la buena gestión del Gobierno. Por eso planean relanzar el trabajo del partido a partir de septiembre y por eso admiten, aunque en privado, que esta encuesta del CIS no les viene tan mal: les sirve de aviso.