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Las enemistades cultivadas por Sánchez dentro de su ejecutiva que han acabado con él

En los dos años al frente del PSOE, el líder en la cuerda floja ha recibido críticas por parte del sector socialista más moderado

Las enemistades cultivadas por Sánchez dentro de su ejecutiva que han acabado con él
ABC.es Madrid - Actualizado: Guardado en:

El PSOE se ha roto en dos en una guerra fratricida y sangrienta, algo que se ha materialziado este sábado tras la dimisión de Pedro Sánchez. El clima de desconfianza flotaba en el ambiente después de los malos resultados electorales cosechados desde que fuera elegido por la militancia como líder socialista. Venganza, desacuerdo, traición... son algunas de las causas detrás de los 17 nombre que se han enfrentado a la ejecutiva de su partido.

Entre los 17 dimisionarios que dieron pie a esta situación estuvieron el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, el de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, la presidenta del PSOE, Micaela Navarro, y el también andaluz Antonio Pradas, secretario de Política Federal y hasta ahora 'número tres' del partido. Los miembros de la federación andaluza, los que auparon a Sánchez hasta lo más alto, son ahora los que también lo han apartado, presentando 7 dimisiones (de 8 representantes que tienen en total). La única andaluza que no ha presentado su dimisión es la secretaria de área de Agricultura, María Luisa Faneca.

La dimisión de estos 7 miembros del partido andaluces obedece a la proximidad a Susana Díaz, principal opositora a las políticas de Sánchez, y partidaria de la abstención. De ellos, a Antonio Pradas (quien se encargó, junto a Eva Matarín de entregar las dimisiones), María José Sánchez Rubio, Estefanía Martín, Noemí Cruz, Juan Pablo Durán y Francisco Pizarro se les une la renuncia incluso de la presidenta del PSOE, Micaela Navarro, que hasta esta misma semana se había mostrado fiel a Sánchez pero afín, inevitablemente, de la presidenta andaluza (Navarro es diputada por Jaén).

La consejera de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta y miembro, hasta este miércoles, de la Ejecutiva Federal de Pedro Sánchez, María José Sánchez Rubio, ha asegurado que ha abandonado este órgano porque el secretario general del PSOE «dijo que el que no estuviera de acuerdo con él, que se fuera». «Y eso he hecho».

El líder de los socialistas valencianos y presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, justificó su dimisión como miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE por «coherencia» y «responsabilidad política» e hizo un llamamiento para que «con diálogo y sin sectarismos» se mire hacia delante. En una carta a la militancia publicada en su cuenta de Facebook, Puig admite que ha sido una decisión «difícil» de tomar pero con ella busca «lo mejor para la organización» y «los valores» que defiende. «A pesar de diferencias, de falta de confianza y ausencia de diálogo, siempre he mantenido mi lealtad. Es precisamente la fidelidad a nuestras ideas la que me ha llevado a la decisión de dimitir», explica en la misiva.

Por su parte, la totalidad de la federación de Castilla-La Mancha decidió abandonar a Sánchez. Acompañando en su dimisión a Emiliano García-Page, Manuela Galiano y María Luz Rodríguez escenificaron así la oposición casi directa que llevaban haciendo contra su secretario general en los últimos meses. Page, partidario de un PSOE mucho más moderado (pero que ha llegado a pactar con Podemos en su región) se ha mostrado abiertamente partidario de la abstención.

También entre los nombres dimisionarios se encuentra el de Tomás Gómez, histórico del PSOE madrileño. Gómez fue reelegido como líder del PSM, pero Sánchez le destituyó en febrero de 2015, en lo que supuso un golpe de poder. La contundente decisión se justificó por las investigaciones por el sobrecoste en las obras del tranvía de Parla. César Luena, secretario de organización, alegó que la respondía al «deterioro grave de la imagen pública del PSOE en Madrid». Tras su cese, Ferraz situó al frente del PSOE madrileño una gestora presidida por Rafael Simancas. Hace apenas unos meses, el Tribunal de Cuentas resolvió que no tenía ningún tipo de responsabilidad penal ni contable. Entonces, cargó contra Pedro Sánchez, a quien reclamó una disculpa, y afirmó que en el PSOE hacía falta «un liderazgo capaz de encauzar el proyecto» de su partido. Un enfrentamiento histórico del que ahora ha podido consumar su venganza.

Entre el resto de nombres de los que abandonan están, José Miguel Pérez (Canarias), Carme Chacón (Cataluña), Carlos Pérez Anadón (Aragón), Mª Ascensión Murillo y José Ramón Besteiro (Galicia).

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