Brindis al sol

Hasta Mariano Rajoy está aprendiendo a dar titulares

Curri Valenzuela
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El Gobierno está aprendiendo a dar titulares. Hasta Mariano Rajoy, que lleva toda la vida presumiendo de que no proporciona ninguno, anunció en el Foro ABC del pasado jueves que los ahorradores podrán retirar parte de sus planes de pensiones antes de jubilarse. Luego ha resultado que la cosa tiene truco; la medida está pensada para que entre en vigor en 2025, y a saber quienes gobiernan dentro de siete años. Pero de eso se trataba, de comunicar a los votantes del PP que este partido se ocupa de solucionar las cuestiones que les preocupan. Al menos en teoría.

Tampoco la prisión perpetua revisable se va a poder ampliar para delincuentes culpables de delitos gravísimos. El Gobierno no tiene mayoría parlamentaria para conseguir la necesaria modificación del Código Penal para que la medida entre en vigor por mucho que el ministro de Justicia, Rafael Catalá, ponga interés en ello y el padre de Diana Quer recoja millones de firmas. Pero este es un tema que cuenta con la opinión favorable de la mayor parte de los españoles. En especial de los votantes del PP.

Quince meses después de formar su segundo Gobierno, Rajoy ha comprendido que tiene que conformarse con la propaganda y renunciar a las leyes. La mayoría de las pocas que se han aprobado en esta legislatura han sido transposiciones de normativas europeas. Hasta sacar sus proyectos por vía de decretos ley tiene el peligro de que estos sean rechazados cuando tienen que votarse en ese Congreso, lo que ya ha sucedido en algunas ocasiones. La fecha tope del 31 de marzo para los Presupuestos Generales del Estado de este año se acerca peligrosamente. Si quiere agotar su mandato, el presidente no tiene más opción que resistir al tran tran mientras recurre a los medios de comunicación para anunciar lo que haría si estuviera en su mano mientras sus hiperactivos ministros presentan proyectos sin futuro al gusto de sus votantes con el propósito de cortar la sangría del PP hacia Ciudadanos.

Es lo mismo que llevan haciendo el resto de los grupos parlamentarios de esta legislatura que, de ponérsele nombre llevaría la de los brindis al sol. Tampoco Ciudadanos y Podemos tienen votos para sacar adelante la reforma de la Ley Electoral, pero de cara a sus votantes sus reuniones les sirven para denunciar la hegemonía del bipartidismo PP-PSOE. Igual ocurre con las propuestas socialistas y las de Podemos. Es electoralismo, se acusan unos a los otros. Es lo único que en estas circunstancias todos ellos pueden hacer.

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