Elecciones

Los partidos se vuelcan en la batalla por Álava

La provincia vasca menos poblada, donde más «barato» resulta conseguir un escaño, será clave el 25-S

El candidato a lendakari del PP, Alfonso Alonso
El candidato a lendakari del PP, Alfonso Alonso - EFE

¡Araba Extremadura da!» («¡Álava es Extremadura») Con este «sms» telefónico celebró el exlíder del PP vasco Antonio Basagoiti la victoria de los suyos en la noche electoral de mayo de 2011. Aquel día los populares recuperaban la alcaldía de Vitoria y el poder territorial en la provincia alavesa, la menos ideologizada de las tres vascas y en la que el voto es más volátil. Álava representó hasta 2015 el último resorte del poder institucional de los partidos constitucionalistas, frente a Vizcaya y Guipúzcoa, profundamente nacionalistas. Ahora gobierna el PNV, al que el CIS solo da una ligera ventaja en este territorio, con 7 escaños.

Porque la fuerte irrupción de Podemos ha vuelto a alterar el mapa vasco y, aunque se da por segura la victoria holgada de Urkullu en las autonómicas del 25-S, las encuestas ofrecen un apretado resultado en Álava, que volverá a ser clave para la foto final. En este territorio los escaños cuestan menos votos porque aunque hay menos población que en Guipúzcoa y, sobre todo, que en Vizcaya. Y el reparto de asientos en la Cámara autonómica es equitativo: 25 por cada provincia.

De ahí que, la estrategia de todos los partidos vascos pasa por Álava, donde los corrimientos de votos están a la orden del día. El PNV, que abrió la campaña en Vitoria, se ha volcado en esta tierra, donde peores resultados suele cosechar. Iñigo Urkullu, candidato a la reelección por esta provincia, exhibe hechuras de alcalde de Vitoria. Promete soltar la chequera para colegios, reformar barrios y hasta aumentar el canon de capitalidad que paga el Gobierno vasco a Vitoria, algo a lo que el PNV siempre se resistió. Y esto tiene su miga porque la «capital» no tiene reconocimiento jurídico como tal; se reduce a una mera «sede de las instituciones comunes».

Bildu también ha hecho su apuesta estratégica poniendo de recambio de Otegui a Miren Larrion. Ella fue la muñidora del desalojo de Javier Maroto (PP) de la alcaldía de Vitoria en 2015. Con un perfil infinitamente más blando que el de Otegui, la candidata de Bildu busca ser profeta en su tierra alavesa después de que Podemos «barriera» a la coalición «abertzale» en las generales. El CIS le da 5 escaños.

Pablo Iglesias, que lograría 6, obtuvo el 26-J en la circunscripción de Álava su mejor resultado en toda España, con una cuota electoral del 30,87%. Podemos fue la fuerza más votada en las generales, rompiendo así la costumbre de que quien ganaba en Álava se hacía con La Moncloa. Los estrategas de la formación morada abrieron la campaña en Vitoria, donde el voto joven pesa mucho. El CIS le da 6 actas.

El PP, que presenta al exalcalde vitoriano Alfonso Alonso, lograría la mitad de sus escaños en Álava, 4, su auténtico granero en el País Vasco y donde se nota más el tirón de Javier Maroto, el regidor descabalgado por Bildu, PNV y Podemos. Los socialistas se quedarían en 3 y Ciudadanos estaría rozando un escaño. Según las encuestas supera el 3% de votos, aunque los «restos» marcarán el mínimo para entrar.

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