El desarrollo tecnológico y normativo da alas a los drones

La nueva legislación amplia el abanico de escenarios al permitir sobrevolar las inmediaciones de edificios y poblaciones

MADRIDActualizado:

La rápida evolución del sector de los drones trajo a finales del año pasado la esperada nueva regulación que sustituye el contenido de la Ley 18/2014. Entre las novedades más aplaudidas se encuentra la posibilidad de sobrevuelo en inmediaciones de edificios, poblaciones y reuniones de personas al aire libre así como en vuelos nocturnos. Todas estas nuevas aplicaciones necesitan pilotos de drones especializados en cada ámbito. Es decir, que cuantas más utilidades, cuanto más desarrollo tecnológico y normativo, «más crecimiento de los profesionales del sector, de los pilotos, la industria, los operadores y los clientes», explica a Empresa Isabel Maestre, directora de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). Desde dicho organismo son conscientes de que la nueva ley «no es del agrado absoluto de todos, pero hay que entender que es necesario un equilibrio entre el querer de unos y la seguridad de todos». Precisamente la seguridad es lo que más preocupa a AESA y su directora tiene claro que esta normativa «tiene como objetivo asegurar el futuro del sector, y por supuesto la seguridad de toda la sociedad. No podemos olvidar que la apertura de las condiciones y de los requisitos operacionales va en función de la evolución tecnológica en materia de seguridad, por ello, hay que ir paso a paso, nunca la seguridad es excesiva».

Los nuevos escenarios de vuelo de drones llevan consigo requisitos previos para que se puedan llevar a cabo. Por ejemplo, el sobrevuelo en entornos de edificios, reuniones de personas al aire libre y vuelos nocturnos necesitan realizar un estudio de seguridad de la operación y tener una autorización previa de AESA. Para las operaciones en espacio aéreo controlado se requieren requisitos de formación del personal y de los equipos, así como un estudio aeronáutico de seguridad coordinado con el proveedor de servicios de tránsito aéreo y la previa autorización de AESA. «El campo de aplicación de este tipo de aparatos es extensísimo y pueden ayudar a mejorar la seguridad y la eficiencia en muchos ámbitos», afirma Maestre. Todos los días se conocen nuevas utilidades de los drones, para luchar contra las plagas de mosquitos, para vigilar la actividad volcánica, controlar las crecidas fluviales, localizar bancos de pesca, investigar la vida salvaje, levantamiento de planos, filmación de películas o salvamento marítimo. A fecha de 15 de febrero, según los datos de AESA, en España hay 3.041 operadores de RPAS de menos de 25Kg, 4.375 aeronaves registradas y 3.754 pilotos.

En España hay 4.375 aeronaves de menos de 25 kilos, 3.041 operadores y 3.754 pilotos

José María Tatay, dueño de ADTS Group, empresa española del sector, aplaude la nueva normativa pero considera que «se han precipitado en sacarla y está incompleta». Cree además que se ha abierto el campo de actuación «sin tener bien controlados a los pilotos» y le preocupa que muchos se lancen a volar «sin leer bien los requisitos pedidos». Cree que la normativa «está paralizando acciones más de lo que esperábamos» porque al pedir permiso, «si a los seis meses no te contestan se declara denegado». Se pregunta qué trabajos pueden esperar tantos meses para llevarse a cabo y se teme que muchos se arriesguen a hacerlos sin contar con el permiso «a ver si no les pillan».

En ADTS han optado por ofrecer una formación diferente para los pilotos. «En lugar de 50 ó 60 horas nuestros cursos son de 350 horas teóricas además de las habilitaciones». Una apuesta importante que le permite afirmar que todas las operadoras grandes de drones «tienen pilotos nuestros. El 100% de los pilotos están colocados», afirma José María, dueño de la empresa junto a su hermano Gonzalo, ambos pilotos. Señala además que muchos de estos pilotos de drones llegan con su carrera «y es un complemento para su trabajo».

Complemento laboral

Desde AESA recuerdan que la formación de pilotos se debe hacer a través de escuelas autorizadas por ellos, las llamadas ATOS. En España hay 74. «Si llegan a acuerdos es cosa suya, pero la formación la dan las ATOS», aclara Isabel Maestre. Precisamente se ha puesto en marcha la alianza de Fundación CNAE con una ATO, CINETIC, para que ésta forme a los profesores de las autoescuelas asociadas a la confederación. «En este momento se están formando las primeras autoescuelas y en esta primera promoción esperamos tener en torno a 20 de ellas homologas. Al final de año, alrededor del centenar», afirma Javier Romaní, director de Proyectos en Fundación CNAE. Partiendo de la base de que una autoescuela para amortizar la inversión necesita tener el primer año 15 alumnos, aunque esperan más, «hablar de 5.000-7.000 alumnos formados al año no parecen cifras desorbitadas».

Romaní no cree que exista en un futuro la profesión tal cual de piloto de dron, salvo en operaciones y actividades especializadas. «Creemos que el certificado de piloto será una competencia profesional que diferenciará un currículum de otro en muchas actividades y/o profesiones: ingenierías, seguridad, administración y servicios públicos (catastro, vigilancia, tráfico, etc.), explotaciones agrícolas, topógrafos...» Por eso anima a los jóvenes aficionados de drones «a trasladar sus destrezas al ámbito laboral y obtener su certificado oficial de piloto avanzado de dron».

Una formación bajo control

El auge de los drones conlleva importanes oportunidades laborales. En este sentido, desde la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) recuerdan que la formación de pilotos de drones se tiene que hacer a través de las escuelas autorizadas por ellos, las llamadas ATOS. Actualmente en España hay 74. «Si llegan a acuerdos es cosa suya, pero la formación la dan las ATOS», asegura Isabel Maestre, directora de AESA.