Davos alerta de los peligros de una economía que crece en desigualdad

Un estudio del Foro revela que en los últimos cinco años, las 29 economías avanzadas han disminuido en un índice inclusión, que se mide por las rentas medias por hogar, la pobreza y la desigualdad de ingresos y rentas

MADRIDActualizado:

El debate sobre si el Producto Interior Bruto (PIB), la magnitud que mide el nivel de crecimiento, es la mejor manera de medir la salud económica de un país no es nuevo, pero parece especialmente vigente. Hace ya años que algunos economistas trabajan para lograr poner el foco en otra serie de indicadores relacionados con la equidad y la sostenibilidad. La sorpresa ha sido que esta semana, el Foro de Davos, una especie de cónclave donde se reúnen las personalidades políticas y económicas más importantes a nivel mundial, ha presentado un informe en el que denuncia que «décadas de priorizar el crecimiento económico por encima de la equidad social han conducido a unos niveles históricos de desigualdad de riqueza e ingresos», a lo que apostilla que «los Gobiernos han perdido la oportunidad de entrar en un círculo virtuoso donde el crecimiento hubiera permitido incluir a más personas sin ejercer presión sobre el medio ambiente o sin que esto implicara una carga para las futuras generaciones».

Más allá de los discursos y las frases grandilocuentes, el Foro de Davos ha puesto a sus técnicos a trabajar y ha elaborado el Índice de Desarrollo Inclusivo (IDI) 2018, que es de donde se extraen las anteriores conclusiones. La cuestión de fondo es que el PIB, el mantra que guía todas las políticas en todos los países, mide la producción actual de bienes y servicios, pero no en qué medida estos contribuyen al progreso socioeconómico general que se manifiesta en las rentas medias por hogar, las oportunidades de empleo, la seguridad económica y, en definitiva, la calidad de vida.

El Índice de Desarrollo Inclusivo es una evaluación anual que mide el desempeño de 103 países en 11 áreas de progreso económico distintas del PIB y mesura la gestión sostenible de los recursos naturales y financieros basándose en el crecimiento, el desarrollo, la inclusión y la equidad intergeneracional.

De este modo, y según el Índice de este año, en los últimos cinco ejercicios las 29 economías avanzadas han bajado su nota en inclusión, que se mide por las rentas medias por hogar, la pobreza y la desigualdad de riqueza e ingresos, a pesar de aumentar su crecimiento y desarrollo por encima del 3%, variables estas que se basan en el PIB per cápita, la productividad laboral, el empleo y la esperanza de vida sana. Por contra, en el mismo periodo tan solo 12 de las 29 economías avanzadas tuvieron éxito a la hora de reducir la pobreza, y solo ocho experimentaron un descenso de la desigualdad de ingresos.

El modelo nórdico

Como no les cabrá duda a esta altura de la lectura de este artículo las economías que sacan mejor nota en inclusión son las de los páises nórdicos, Luxemburgo y Suiza. Todo un clásico que hace pensar seriamente si los avances en materia de crecimiento económico que se están produciendo desde hace unos años en algunos países, entre otros el nuestro, están sirviendo para reducir la pobreza y la desigualdad.

Y por si lo anterior fuera poco, el citado informe ha detectado que tanto los países ricos como los pobres están teniendo serios problemas para proteger a las futuras generaciones. Esto es consecuencia de que el pilar de la equidad intergeneracional y sostenbilidad del índice (que tiene en cuenta la deuda pública, la intensidad del carbono en el PIB, la dependencia y el ahorro neto ajustado) ha empeorado en las economías de rentas más altas, medias y bajas desde 2012 y ha mejorado ligeramente en las economías más avanzadas.

España ocupa el puesto 26 de 30 en materia de inclusión y en los últimos cincos años ha perdido un 6,5% de puntuación en la materia

Así, Noruega es la economía avanzada más inclusiva del mundo en 2018. El país de los renos y los fiordos ocupa el segundo puesto global en equidad intergeneracional y el tercero en los otros pilares del índice, que son el crecimento y desarrollo y la inclusión. Junto a Noruega están también Dinamarca y Suecia, a los que se unen países como Luxemburgo y Suiza. Entre los diez primeros a nivel mundial solo consigue un puesto Australia, el octavo, y Nueva Zelanda, el noveno. De las economías del grupo de los siete países más industrializados del mundo (el G-7), Alemania es la mejor posicionada, seguida de Canadá (17), Francia (18), Reino Unido (21), Estados Unidos (23),Japón (24) e Italia (27).

EE.UU. versus Francia

Otra cosa que se desprende de la estadística del Foro de Davos es que en muchos países existe una marcada diferencia entre pilares individuales ya que, por ejemplo, Estados Unidos ocupa la posición 10 de 29 para Crecimiento y desarrollo, pero la 28 en inclusión y la 26 en equidad intergeneracional, y de ahí las enormes desigualdades sociales que se dan en la primera economía del mundo, en la que conviven perfectamente los hombres y mujeres más ricos del planeta con calles de ciudades de fama planetaria llenas de mendigos muriéndose de frío y hambre.

Uno de los casos opuestos a Estados Unidos es el de Francia, país que no sale tan bien parada en crecimiento y desarrollo (21 de 29) pero ocupa el puesto número 12 para inclusión, a lo que se añade que el puesto que ocupa en equidad intergeneracional (24) sugiere que podría estar acumulando problemas de cara al futuro.

Seis economías europeas emergentes se sitúan entre los 10 primeros puestos en clasificación de las economías emergentes: Lituania (1), Hungría (2), Letonia (4), Polonia (5), Croacia (7) y Rumanía (10). Estos países puntúan bien en Crecimiento y Desarrollo gracias a su pertenencia a la Unión Europea, además de en los indicadores de Inclusión ya que la calidad media de vida aumentó y la desigualdad de riqueza se redujo considerablemente. Latinoamérica también presenta buenos resultados con tres países entre los diez primeros: Panamá (6), Uruguay (8) yChile (9).

En los BRICS la situación es más desigual ya que la Federación Rusa está en el puesto 19, seguida de China (26), Brasil (37), India (62) y Sudáfrica (69). El punto débil de China, según los autores del informe, es que tiene un rendimiento muy pobre en inclusión, pese al buen comportamiento registrado en crecimiento económico y de productividad laboral.

Con estos datos Richard Samans, director general y responsable de Agenda Global del Foro Económico Mundial, ha asegurado que «cuando se mide en función del PIB, el crecimiento económico se entiende mejor como medida del rendimiento nacional, pero el resultado que las sociedades esperan es un progreso amplio y sostenible de su calidad de vida. Los legisladores necesitan un nuevo tablero de mandos centrado en este objetivo de forma más específica, lo que podría ayudarles a prestar más atención a aspectos estructurales e institucionales de las políticas económicas que son importantes para difundir la prosperidad y las oportunidades, y asegurarse de que estas se conservan para las generaciones futuras».

Mala posición

¿Y cómo sale España en el Índice de Desarrollo Inclusivo 2018? Pues solo regular ya que ha obtenido una clasifiación de 26 sobre 30 y, lo que es más preocupante, en los últimos 5 años ha perdido un 6,5% de puntuación en este índice. En esta línea también se manifestó esta semana el Rey en su primer discurso een Davos. «a mejora de los datos macro en España no sólo debe conducir a una lucha efectiva contra el desempleo, sino también contribuir a reducir las diferencias económicas y la desigualdad social para favorecer la indispensable cohesión social con un crecimiento económico más inclusivo», aseguró Don Felipe, en un foro que ha servido para reivindicar la inevitabilidad de un mundo globa... pero equilibrado.