Bancos y empresas europeas temen sanciones de EE.UU. si negocian con Teherán

Las operaciones de financiación con Irán podrían paralizarse pese a que Europa mantenga el acuerdo

MadridActualizado:

Cuando aún no se ha resuelto el conflicto de los aranceles que quiere imponer EE.UU. a las importaciones de acero, su presidente, Donald Trump, vuelve a poner en jaque a la Unión Europea después de anunciar su decisión de volver a imponer, unilateralmente, sanciones a Irán por su programa nuclear.

Los gobiernos de los principales países europeos sopesan su tradicional apoyo a EE.UU., como se demostró recientemente con el bombardeo norteamericano en Siria, aunque se inclinan por el mantenimiento del acuerdo con Irán, que entró en vigor a principios de enero de 2016 y que levantaba las sanciones impuestas cuatro años antes. En esta situación tiene un peso fundamental el componente económico, pues diversas empresas europeas están empezando a asentarse en aquella República Islámica.

Además, existe una incertidumbre muy importante, ya que las compañías y, sobre todo, los bancos, temen que el órdago de Trump vaya más lejos e incluya amenazas o boicots a las empresas y entidades bancarias que trabajen con Teherán o financien inversiones en aquel país. Es decir, que aunque la UE mantenga en vigor el acuerdo de 2016 con Irán, sus negocios con esta República Islámica podrían verse entorpecidos por el miedo de los bancos a financiar cualquier operación. El mismo temor se ha instalado en las compañías aseguradoras, lo que dificultará el intercambio comercial entre Europa e Irán.

El caso de la francesa Total

Un ejemplo está en el contrato que la petrolera francesa Total firmó el verano del año pasado con la Compañía Nacional de Petróleo de Irán para desarrollar el campo de gas de Pars Sur, el mayor del mundo. La operación, valorada en más de 4.000 millones de euros, está prácticamente paralizada pues coincidió en el tiempo con la llegada de Trump a la Casa Blanca y sus duros ataques al régimen iraní.

España también vio una gran oportunidad de negocio en aquel país tras el levantamiento de las sanciones en enero de 2016. En septiembre de 2015, una amplia delegación, encabezada por tres ministros (José Manuel García-Margallo, de Exteriores; José Manuel Soria, de Industria; y Ana Pastor, de Fomento, e integrada por representantes de medio centenar de empresas viajaron a Teherán para explorar las oportunidades de negocio e inversión de las compañías españolas.

Aunque esta delegación fue una de las primeras de la UE en viajar a Irán, los resultados no han sido hasta ahora muy boyantes. Así, solo hay seis empresas españolas establecidas en Teherán, según datos del ICEX.

Cepsa dio el primer paso

Como curiosidad se puede recordar que dos meses después de levantarse el embargo a Irán, el primer petrolero que salió de este país rumbo a Europa tuvo como destino la refinería de Cepsa en San Roque (Algeciras). El buque «Monte de Toledo», con un millón de barriles de crudo, tardó 18 días en recorrer el trayecto entre Kharg Island, en el golfo Pérsico, y Algeciras.

El vicepresidente y consejero delegado de Cepsa, Pedro Miró, comentaba entonces las dificultades que tuvieronque sortear para traer esos cargamentos de petróleo, ya que con el embargo internacional no pdían pagar las facturas en dólares ni utilizar bancos estadounidenses. Tampoco había aseguradoras internacionales que quisieran contratar esos buques.

El desembarco de compañías extranjeras en Irán no ha sido ni es fácil. Un informe del ICEX subraya que «las autoridades (locales) no parecen dar mayor importancia al exceso de regulación que caracteriza la economía iraní, que es también un desincentivo muy poderoso para el inversor extranjero». Y destaca que «la economía iraní está extremadamente intervenida y el elevado número de permisos y controles necesarios para emprender cualquier actividad económica configura un clima de negocios muy desfavorable para el desarrollo del sector privado, tanto local como extranjero».

Meliá Hotels anunció también hace dos años su entrada en Irán con el que sería el primer hotel cinco estrellas gestionado por una compañía internacional, el Gran Meliá Ghoo, en Salman Shahr.

Frutas, café y especias

La balanza comercial entre España e Irán es históricamente desfavorable a nuestro país porque las compras de petróleo disparan las importaciones de aquel país. Entre enero y noviembre de 2017 se observa un importante aumento en las cifras de comercio bilateral y, por lo tanto, un incremento de nuestro déficit comercial. España exportó bienes por 368 millones de euros, un 18% más que en el mismo periodo de 2016, e importó por valor de 1.326 millones, un 67% más.

Las importaciones fueron sobre todo petróleo, además de hierro, acero, frutas, café y especias. Y las exportaciones se centraron en aparatos mecánicos y eléctricos, abonos y productos farmacéuticos.

Dentro de la UE, España fue el sexto proveedor de Irán en 2016, con un 4% del total, por detrás de Alemania (31%), Italia (19%), Francia y Países Bajos (9% cada uno) y Bélgica (6%). Y fue el tercer cliente de la UE, con un 16% del total de las ventas a Irán, por detrás de Francia (25%) e Italia (19%).

El presidente de la comisión de relaciones internacionales de CEOE, Gay de Montellà, ha declarado a ABC que la decisión de EE.UU. «No es una buena noticia. La recuperación de los mercados desde 2015 ha sido evidente. Para España también es importante. Existe un notable número de empresas con intercambios comerciales. Las inversiones están en marcha para el 2020. Ahora se genera incertidumbre inversora y se aumenta el precio del crudo a 77 dólares que solo ayudan a los especuladores y a los mercados "spot”. Es importante que EE.UU. limite su conflicto y no se extienda a las compañías que operan en Norteamérica».