Ángel María Villar
Ángel María Villar - AFP

Caso SouleVillar: «Todos calladitos, ¿de acuerdo?»

La UCO considera clave la conversación entre Villar y la hija de un asesor que pide un cargo para su padre

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Las escuchas de la UCO sobre cómo se recompensaba la fidelidad en la Federación Española de Fútbol y la lista de los elevados sueldos que se percibían, desveladas ayer por ABC, confirman que la red clientelar establecida por Ángel María Villar no solo se circunscribía a permitir que los presidentes territoriales se lucraran con contratos a dedo para asegurarse su voto. El presidente se implicaba directamente en muchas de estas actuaciones caciquiles, que en algunos casos alcanzaban un tono mafioso. Entre todas las conversaciones intervenidas, la Guardia Civil destaca especialmente la importancia de una de ellas, no tanto por la trascendencia de la persona afectada ni por la cuantía de lo que presuntamente se podría haber defraudado, sino por lo que Villar dice y por cómo lo dice.

La conversación, que se incluye literalmente en uno de los nueve tomos de que consta el sumario instruido por el juez de la Audiencia Nacional Pedraz, se produce el 19 de mayo de 2017 entre Paula Gil de la Serna, hija de Adolfo Gil de la Serna, que fue vicepresidente y tesorero de la RFEF en la época de Pablo Porta. Según los informes de la Agencia Tributaria, Gil de la Serna, de 88 años, percibió 147.690 euros entre 2009 y 2015 por unos supuestos trabajos de asesoría al presidente de la Federación.

A tres días de la asamblea

La llamada de Paula Gil de la Serna no es ni mucho menos casual, pues se produce cuando ya se sabe que Villar es el único candidato a ser reelegido por la asamblea que está convocada para tres días después, el 22 de mayo. La hija del extesorero de la Federación le felicita y le transmite el apoyo incondicional de toda su familia: «Ya sabes que la familia Gil de la Serna al completo está contigo».

En el sumario se señala que «la reserva que exige el Sr. Villar tiene un objetivo: no causarse perjuicio»

Enseguida, Gil de la Serna desvela el motivo real de la llamada, que no es otro que pedirle que vuelva a contar con su padre: «Oye, una pregunta, ¿mi padre seguirá siento tu asesor, aunque sea un cargo honorífico?», a lo que Villar responde inmediatamente: «Por favor, yo de tu padre no me voy a olvidar hasta, hasta que me muera... no te preocupes, no te preocupes». Así que Gil de la Serna va aún más allá y pide un cargo en la Junta Directiva: «Esto me lo harías como un favor personal. Si tienes que volver a nombrar a tu equipo, o sea, como presidente, ¿le podrías nombrar a él?». Ahí Villar pone pie en pared y le dice que no es posible «porque tiene que estar en activo».

A partir de ese momento, la conversación deriva hacia el temor que tiene Villar de que la gente sepa que el extesorero esté cobrando de la Federación: «Creo que lo mejor para la familia es que no diga nada, porque en este país hay mucho hijo de puta. Entonces públicamente lo mejor es que no diga nada, nada de nada, ¿de acuerdo?», recomienda Villar. Su interlocutora asegura haber comprendido el consejo: «De acuerdo, sí, sí, te he entendido perfectamente. Hay mucho hijo de puta y desde luego se creen que se está llevando lo que no debe», asegura refiriéndose a las personas que estarían criticando sus emolumentos. Villar vuelve a intentar asegurarse el silencio de los Gil de la Serna: «Por lo tanto, calladitos todos, ¿de acuerdo?». Y remata con una promesa: «La gasolina yo le voy a dar, y le voy a decir que me venga a visitar porque quiero hablar con él y consultarle alguna cosa, y eso para un hombre de la edad de tu padre es gasolina», zanja el presidente de la Federación.

Consecuencias negativas

El análisis que realiza la Guardia Civil en su informe es contundente: «La reserva que exige reiteradamente el Sr. Villar tiene un objetivo: no causarse perjuicio él mismo, porque seguramente si fuese conocido que la RFEF, siendo una entidad de utilidad pública, está retribuyendo por servicios de asesoría a un señor de considerable edad que tal vez, a juzgar por el contenido de la llamada, no realice este servicio de forma acorde con la remuneración que recibe, le acabaría acarreando consecuencias negativas».

Según la UCO, Villar «se extralimitaba en sus facultades de administrar el patrimonio de la RFEF»

Los investigadores de la UCO entienden que en el contenido de esta comunicación telefónica existen «elementos indirectos de prueba suficientes para, dados los datos objetivos que obran en la AEAT, valorar que por motivos de amistad u otros desconocidos, pero que en cualquier caso no se ajustan a criterios formales de retribución de servicios, el Sr. Villar se estaría extralimitando en sus facultades de administrar el patrimonio de la RFEF, con cuyos fondos se viene remunerando al Sr. Gil de la Serna».