Liga italiana

El declive de un grande de Europa

El AC Milán, que ha sido vendido a un grupo chino, lleva años soportando una pésima gestión y ha visto reducido su número a 10.000 abonados

Paco Buyo atrapa un balón ante el jugador del AC Milán Van Basten (centro), observado por Chendo en 1989
Paco Buyo atrapa un balón ante el jugador del AC Milán Van Basten (centro), observado por Chendo en 1989 - REUTERS

La historia del fútbol italiano no se puede entender sin el AC Milán, club centenario fundado por Alfred Edwards el 13 de diciembre de 1899, y que siempre se ha codeado con los más grandes de Europa. Hasta en siete ocasiones ha conquistado la máxima competición continental, solo superado por el Real Madrid (11); y los 18 títulos ligueros en una liga tan ruda con la italiana hablan por sí solos. Un palmarés de oro. Sin embargo, su declive en los últimos años es palpable, tanto en el ámbito deportivo como en el administrativo. Lleva tiempo soportando una pésima gestión y ha visto reducido su número de socios hasta quedarse en 10.000 abonados esta temporada, pues está fuera de toda competición continental.

Para entender la grandeza del club 'rossonero' hay que remontarse a comienzos del siglo pasado. Corría 1900 cuando Edwards introdujo a los milaneses en la FIF (antigua Federación Italiana de Fútbol). El primer trofeo que estrenó sus vitrinas fue la prestigiosa «Medaglia del Re», entregada en mano por el rey Humberto I, después de imponerse en la final (2-0) a otro equipo que a la postre se convertiría en un coloso de Europa, la Juventus de Turín. Un año más tarde, levantaron el primer campeonato de liga italiano tras vencer al Genoa 3-0 con un hattrick de Kilpin, jugador de época que hacía las veces de jugador y entrenador.

Resulta curioso que el Inter de Milán, su eterno rival, surgió tras unas disputas internas entre los socios que estaban disgustados por la incorporación de jugadores formados fuera de las fronteras italianas. Esto desembocó en una fuga de un puñado de ellos, que fundaron el conjunto interista. Tradicionalmente, el Milán representaba a los trabajadores y la lucha obrera; mientras que en la otra cara de la ciudad el Inter era el equipo predilecto de las clases más altas. No obstante, la historia ha demostrado que la dura carrera por demostrar qué club pateaba mejor el balón ha sido un factor positivo para ambos, que se retroalimentaban de esta rivalidad.

En el fútbol, como en la vida, los ciclos se suceden como si de la cadena de una bicicleta se tratase. Durante 40 años el Milán se sumió en una etapa de estancamiento en la que no logró resultados importantes en el campeonato italiano. Lograron revertir la situación. A partir de la década de los 50, con la llegada del tridente sueco formado por Gunnar Nordahl, Gunnar Gren y Nils Liedholm, los 'rossoneros' retornaron a los éxitos en la Serie A. En los 60 Andrea Rizzoli se puso a los mandos de la nave milanesa introduciendo al equipo en una rutina de triunfos que culminó con la conquista de la Copa de Campeones (actual Champions League) en 1963. El Milán entraba en el Olimpo del balompié. Repeterían la hazaña en 1969, sin olvidarse de triunfar de fronteras para adentro.

La revolución de Silvio Berlusconi

Un empresario millonario, carismático, polémico y muy futbolero llegó en 1986 para dar un impulso hacia el estrellato al Milán. Silvio Berlusconi es el artífice de la mejor etapa del club y el mayor declive vivido en muchos años. Luces y sombras. La inyección económica permitió ir a la caza de los mejores jugadores y técnicos. El todopoderoso presidente atrapó a Arrigo Sacchi para darle una cara nueva. Creó una roca. Un bloque colectivo en la que todo el barco remaba en la misma dirección, aunque fuera a contracorriente si era necesario.

Era un Milán que atemorizaba. Partiendo desde atrás con Franco Baresi, Paolo Maldini, Alessandro Costacurta, Mauro Tassotti y un gran guardameta como Galli. El toque y la magia corrían a cuenta de Donadoni, Colombo y Carlo Ancelotti; y la efectividad la ponía el talento de Marco van Vasten y Ruud Gullit. Equipo de leyenda. Los milaneses en la cima de Europa. Un 4-0 en la final de la Copa de Europa de 1989 frente al Steaua de Bucarest evidenciaba el estratosférico nivel de los 'rossoneros' en el campo. Frank Rijkard le dio el segundo trofeo continental consecutivo al club frente al Benfica, que se convertía en el cuarto que sumaban a sus vitrinas. El Milán era de los grandes dominadores de Europa.

Llegado 1991, Sacchi dimitió del cargo de entrenador para hacerse con el control de la selección italiana. Fue entonces cuando aterrizó en Milán un entrenador chapado a la antigua, amante del clásico fútbol que se desarrollaba en el país transalpino. Fabio Capello era un motivador nato. Exigente en el trabajo de sus jugadores, consiguió alzarse con la liga sin perder ni un partido en todo el campeonato. «Los Invencibles», escribían en la prensa en aquel momento. Su coronación sería en 1994, levantando la quinta Copa de Europa frente al Dream Team de Johan Cruyff con una escandalosa goleada (4-0). Berlusconi saboreaba su trabajo, su dinero invertido, sus batallas dialécticas.

La última etapa dorada vivida por el Milán estuvo encabezada por Carlo Ancelotti. Jugadores como Rui Costa, Inzagui, Andrea Pirlo y Alessandro Nesta continuaron en la senda de los triunfos. Dos Copas de Europa más. Kaka. Shevchenko. Historia pura del fútbol. El segundo club más laureado de Europa seguía copando portadas en todos los periódicos deportivos del mundo. Pero Berlusconi también las protagonizaba, únicamente por sus escándalos, un indicador de que las cosas comenzaban a torcerse.

Ocaso futbolístico y venta del club

Carlo Ancelotti dimitió y se marchó al Chelsea. Desde entonces, los fracasos se han sucedido. Ni las incorporaciones de Robinho e Ibrahimovic lograron aupar a un club que estaba en plena constante decadente. Los constantes cambios de entrenador tampoco ayudaron a estabilizar a los milaneses que ya por entonces terminaban en mitad de tabla e incluso no entraban de forma directa en la Champions. Allegri, Seedorf, Inzaghi, ninguno lograba remontar el vuelo de los 'rossoneros'.

Así se llega hasta nuestros días, donde el Milán no está clasificado para ningún trofeo de máximo nivel europeo, y el club está inmerso en un cambio de papeles. Tras dos años desastrosos, el conjunto transalpino desembolsó 30 millones por Carlos Bacca, procedente del Sevilla y el delantero brasileño Luiz Adriano, que llega del Shakhtar Donetsk. El equipo trata de que el declive que ahora mismo está viviendo no haga olvidar que un día fue el más imponente del mundo. Pero todavía sigue con la inestabilidad.

Un grupo de inversores chinos ha acordado con Berlusconi la venta del equipo por unos 420 millones de euros y se harán con pleno control, dando por finalizada la etapa del controvertido presidente millonario. El cierre definitivo de las negociaciones entre el Milan y el grupo chino está previsto que se produzca en el próximo mes de noviembre. Berlusconi abandonará definitivamente el Milán tras 30 años de presidencia y 28 trofeos en su haber, entre los cuales destacan 5 títulos de la Liga de Campeones. En su largo recorrido, el presidente fichó a grandes jugadores, como los brasileños Ronaldo, Ronaldinho, Rivaldo y Kaká, los holandeses Marco van Basten, Frank Rijkaard y Ruud Gullit, o Shevchenko, entre otros. No obstante, los socios no perdonan su mala gestión a todos los niveles en los últimos años.

De unos 50.000 socios abonados que tenía en 1992, ha pasado a apenas llegar a 10.000 para esta temporada, fruto de la indignación de los aficionados con el conjunto milanés. Para hacerse una idea de lo que esto supone tanto a nivel económico como deportivo, el Milán, con siete Champions en sus vitrinas, tendrá este año menos abonados que equipos como el Elche o el Cádiz, por supuesto sin desmerecer a estos últimos. Esta es la historia de un ciclo. De cómo un grande de Europa vive en sus horas más bajas. En sus pies está recuperar el añorado trono europeo.

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