Real Madrid-Barcelona La táctica secreta desvelada por Goyo Benito que tuvo la culpa del histórico 0-5

La autobiografía de Johan Cruyff descubre cómo se gestó la famosa manita del Barça en el Bernabéu en 1974

Goyo Benito y Johan Cruyff, en una acción del Madrid-Barça de 1974
Goyo Benito y Johan Cruyff, en una acción del Madrid-Barça de 1974 - ARCHIVO ABC

Mucho se ha hablado desde aquel histórico marcador, pero hasta ahora nadie había contado una de las principales razones de aquel famoso varapalo que recibió el Real Madrid en el Bernabéu por parte de su eterno rival.

La primera temporada de Johan Cruyff como jugador del Barcelona, la única en la que el holandés ganó la Liga de azulgrana, siempre será recordada por aquel abultado resultado en el clásico. El día de partido, el 17 de febrero de 1974, estaba marcado en rojo para la familia Cruyff. Su tercer hijo, Jordi, nacería ese día en Amsterdam, como ocurrió con Chantal y Susila, por decisión de Danny, la esposa de Johan. Pero claro, cuando se enteraron de esta coincidencia, que privaría a la estrella del Barça jugar en el Bernabéu, el presidente le pidió que, al ser un parto por cesárea, como los dos anteriores, lo programaran una semana antes y así él pudiera estar frente al Madrid: ««Danny y yo aceptamos. Jordi nació el nueve de febrero y yo pude jugar una semana después el partido en Madrid», escribe Johan.

Una vez logrado que el nacimiento de Jordi y la presencia de Johan en el clásico no tuvieran lugar el mismo día, tocaba preparar el partido. Y ahí, la casualidad quiso jugársela a Goyo Benito, un icono del Real Madrid de los sesenta y setenta. El central blanco era vecino de Theo de Groot, hijo de un periodista deportivo holandés. Muchas tardes las pasaban juntos en sus respectivas casas contándose confidencias. Pero una de ellas fue una fatalidad para el equipo blanco. Así lo cuenta Cruyff.

«Rinus Michels había diseñado un nuevo sistema para el encuentro contra el Madrid y todo funcionó según el plan previsto. Su táctica funcionó a la perfección. Aquella tarde, yo no tenía que jugar como delantero centro, sino un poco más atrás, lo que significaba que otros jugadores podían entrar en el espacio que se iba a crear. Era un movimiento táctico sorprendente, que no se había usado antes, pero hasta unos años después no descubrí como se le había ocurrido a Michels.

En esa época vivía en Madrid un amigo de Michels. Era Theo de Groot, con quién yo había jugado alguna vez en el Ajax. Theo, padre de Jaap de Groot, periodista deportivo, vivía al lado de la casa del defensa del Madrid, Gregorio 'Goyo' Benito, que solía visitar a sus vecinos holandeses. Al parecer, no sabía nada de la amistad entre De Groot y Michels, porque antes del partido contra nosotros había desvelado a su vecino toda la táctica del Madrid. El eje de su juego era que yo no tendría un marcaje al hombre, sino uno por zona, que llevaría a cabo la última línea del Madrid.

Cuando Michels supo esto, me pidió que jugara más atrás. Así, los cuatro defensas, sin nadie a quien marcar, quedarían desconcertados, cosa que beneficiaría los avances de nuestro centrocampistas. El plan funcionó perfectamente y nuestros centrocampistas pillaron por sorpresa al Madrid. Así que aquí están las grandes consecuencias que pueden tener las casualidades».

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios