Real Madrid-Iberostar Tenerife Un líder con cimientos sólidos

El Iberostar Tenerife, que se mide hoy al Real Madrid con el primer puesto en juego, mantiene un crecimiento imparable

Los jugadores del Iberostar Tenerife, tras un triunfo esta temporada
Los jugadores del Iberostar Tenerife, tras un triunfo esta temporada - ACBPHOTO

En la mesa de Aniano Cabrera hay dos balones de baloncesto. Uno es del partido del descenso a la LEB hace diez años y el otro de hace unos meses, cuando se confirmó la permanencia del equipo canario en la élite por cuarta temporada consecutiva. Pasado y presente siempre al alcance de la vista. Para no olvidar de donde vienen ni lo que cuesta estar entre los mejores equipos del baloncesto nacional.

[Real Madrid-Iberostar Tenerife en directo]

El director deportivo del Iberostar Tenerife es uno de los motores de este club familiar que regresó hace cinco años a la Liga Endesa. En sus veinte años allí -divididos en dos etapas diferentes-, Cabrera ha sido jugador de cantera, delegado, gerente, director deportivo y... «todo lo que haga falta, desde subir las maletas al autobús a ayudar a buscar piso a un jugador», reconoce a ABC días antes de viajar para enfrentarse al Madrid en el Barclaycard como líder de la ACB. «La verdad es que ni en mis mejores sueños pensé que alguna vez podríamos ir al Palacio como líderes en la jornada ocho, pero es algo que no me quita el sueño. Sabemos quiénes somos y dónde está nuestro sitio», asume el arquitecto de un proyecto que comenzó hace quince años con el objetivo de retornar a la ACB.

«Nuestra filosofía es muy clara. Nunca debemos dejar de ser quiénes somos, ni olvidar lo que nos ha costado llegar hasta aquí ni creernos más de lo que somos», sentencia Cabrera, un tipo con los pies en el suelo y con la ambición por las nubes. Convencido de que hay que dar pasos pequeños, pero siempre mirando hacia adelante. Así lo dicta la historia del CB Canarias, un modesto club fundado en 1939 que vivió lejos de los focos hasta la década de los 80. Siete años en la élite que dejaron paso a veinte años amargos en busca de un ascenso que no llegaba y que terminó dando resultado gracias a la constancia. «Desde que volví al club hemos intentado transmitir la imagen de entidad seria y estable que no intenta crecer más rápido de lo que debe. Sabemos que esa imagen de estabilidad es el sello de garantía que tiene el equipo para atraer a jugadores y mantener el crecimiento», apunta Cabrera, orgulloso de tener al día las nóminas de jugadores y trabajadores en un escenario tan convulso como el del actual baloncesto español. «Aquí la gente es feliz y los jugadores quieren venir. Ese es el gran logro de los últimos años para el club», apunta.

La llegada de Txus Vidorreta hace unos meses dio un nuevo impulso al equipo. Quedaba atrás la época dorada de Alejandro Martínez -el técnico que devolvió la ilusión a la isla- y se ponía en marcha un nuevo ciclo ilusionante que ha cristalizado esta temporada con nueve victorias en diez encuentros entre la Liga Endesa y la Champions League. «Nos vino bien la llegada de Txus, porque hubo un cambio inesperado que nos hizo reaccionar», señala Javier Beirán, uno de los veteranos del equipo, que ha visto crecer al club desde dentro.

Un equipo sin complejos

Al madrileño, uno de los grandes talentos del baloncesto nacional, lo atrajo ese aura de proyecto serio a largo plazo y no se equivocó. «Es un club familiar, cercano y con una gran afición. Esa idea de crecer sin perder la cabeza me cautivó y años después se puede ver que la línea marcada ha sido la correcta», señala el alero, uno de los destacados de un equipo sin líderes dominantes.

«Creo que una de nuestras virtudes es nuestro espíritu colectivo. Es algo que puede verse fuera de la cancha, donde estamos muy unidos, pero que no valdría de nada si no se reflejara dentro de ella», afirma sobre un grupo al que es habitual ver comiendo junto a sus familias tras cada partido disputado en Tenerife.

La visita de hoy al Barclaycard Center (12.30 horas, C+ Deportes) será una prueba de fuego para un Iberostar que ha sido capaz de ganar este año en Badalona, Bilbao o Zagreb y que no descarta seguir creciendo al igual que lo ha hecho Beirán durante los últimos años. El madrileño, a las puertas de la selección el verano pasado, confía en seguir llamando la atención de Scariolo. «Me llevé una decepción por no estar entre los convocados. Estuve unos días fastidiado y luego se me pasó. Decidí que tenía que trabajar más fuerte para que el seleccionador me tuviera en cuenta la próxima vez», afirma el madrileño, inconformista como el Iberostar Tenerife que hoy sueña con dar la sorpresa ante el campeón.

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