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Clamor por retener a Oblak

Simeone se une a sus jugadores al sugerir la renovación del portero, que tiene contrato hasta 2021 y una cláusula de 100 millones

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Es posible que algún movimiento subterráneo en el mercadeo de los fichajes se haya producido para que, de repente, una corriente de opinión sin paliativos haya surgido del vestuario del Atlético en favor de la renovación de Jan Oblak. El esloveno tiene contrato hasta junio de 2021 y una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, y en su hoja de servicios de los últimos tiempos ha sellado algunas intervenciones memorables y encadenadas. Santiago Bernabéu ante el Madrid, José Alvalade ante el Sporting de Lisboa. Paradas que se traducen en puntos o clasificaciones. Los jugadores del Atlético se arrancaron en Portugal con un torrente de halagos hacia el portero y ayer Simeone puso la firma al cuadro. También reclamó, en ese formato de señales que es el lenguaje del fútbol, la continuidad de Oblak. Un clamor en el Atlético.

En el pasillo de salida del decorado en verde del estadio José Alvalade, Koke fue el protagonista con más elocuencia. Le preguntaron por Oblak y él respondió: «Si yo mandase en el club, le pondría un cheque en blanco...». Varias estiradas del guardameta habían sostenido al peor Atlético del año en un resultado inquietante (1-0 frente al Sporting).

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En la misma línea y el mismo estadio se expresó Saúl. «Oblak es el mejor portero del mundo», analizó en un comentario que empieza a cuajar en España por argumentos de peso. Se encamina hacia su tercer trofeo Zamora, el portero menos goleado (15 tantos) y se sucede a sí mismo con los mejores registros de la historia. Es el dorsal que más veces se marcha de un partido con el arco a cero (19 en la Liga, 24 de 39 encuentros en el total del curso; 88 de 152 desde que llegó al Atlético). Es propietario del mejor porcentaje de paradas (92) según los tiros recibidos. Y solo Messi, en la falta directa que le dio la victoria al Barça en el Camp Nou, le ha superado desde fuera del área.

Casi se esperaban ayer las palabras de Diego Pablo Simeone al respecto de su guardameta titular. «Jan es seguramente en estos momentos el mejor portero del mundo y ojalá que siga con nosotros. Del lado deportivo le podemos transmitir la ilusión de seguir creciendo como equipo y como club, él tiene contrato con nosotros y ojalá siga contento, como está hoy, creciendo y siendo contundente, porque todos los equipos que terminan ganando tienen grandes porteros. Nunca vi un equipo que salió campeón que tenga porteros malos».

No parece que los elogios vayan a condicionar su rendimiento para bien o para mal. Oblak es un tipo templado, de perfil bajo, que no se altera por casi nada. Atribuyó a la suerte su antológica triple parada el año pasado ante el Bayer Leverkusen cuando sus compañeros le preguntaban en el vestuario cómo lo había hecho.

El portero más caro

Esa moderación no se interpreta en el club como un hándicap, sino como una virtud. No mueve una pestaña cuando le cantan esa agradable tonadilla «Obi, Oblak, cada día te quiero más, Obi, Obi...». No protestó ni una vez cuando Simeone se decantó por Moyá en el verano de 2014, pese a la evidente inferioridad del mallorquín. No flaqueó en el ánimo después de su desastroso estreno en la Champions ante el Olympiakos (tres tiros, tres goles). No tuvo efecto sobre él la etiqueta de ser el portero más caro de la historia de la Liga (16 millones pagó el Atlético al Benfica). No le pasaron factura los ocho meses de inacción en el banquillo mientras Moyá defendía las redes rojiblancas. Y tampoco se desmoronó por la crítica general de su actuación en la final de la Champions 2016 (no se tiró en la tanda de penaltis). Oblak no se transfigura por nada.

El portero atribuye esa serenidad al ejemplo que recibió de sus padres, quienes también se emanciparon a corta edad como él (a los 10 años se fue a vivir a la capital de Eslovenia, Ljubliana). Oblak, que en ocasiones debía desplazarse 27 kilómetros en bicicleta desde su pequeña localidad natal, Skofja Loka, para ir a entrenar, se hizo portero por tradición familiar. Su padre jugó en esa posición en la tercera división eslovena y él lo imitaba a pie de campo.

Oblak defenderá hoy la portería del Atlético en el Wanda frente al Levante (16.15 horas, beIN laLiga). Y si la secuencia se mantiene, el Atlético podría garantizar hoy su sexta presencia consecutiva en la Liga de Campeones. Es segundo, a catorce puntos del Barcelona inalcanzable, y no ha perdido un partido en la Liga en el Wanda durante esta temporada.

Simeone no dispone de Diego Costa (baja para dos semanas por la lesión muscular que se produjo en Lisboa) y tendrá que decidir si lo sustituye con Fernando Torres o con el francés Gameiro. Giménez podría volver al centro de la defensa.