Pyeongchang 2018El COI expulsa a Rusia de los Juegos de Invierno

Castiga así el dopaje sistemático del país, aunque permitirá a los atletas limpios acudir a Pyeongchang 2018 bajo bandera olímpica

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No hay un país más icónico para los Juegos Olímpicos de Invierno que Rusia y, quizá por eso, la decisión que el Comité Olímpico Internacional tomó ayer provocó un terremoto mayúsculo en los cimientos del olimpismo de hielo y nieve. Los 114 «oros de invierno» conseguidos por el país a lo largo de su historia -incluida la URSS- lo sitúan en lo más alto del medallero. Éxitos manchados ahora por la sospecha que, además, no podrán sumar ningún otro metal en la cita de PyeongChang del próximo mes de febrero. Por primera vez desde que se desmembró la Unión Soviética no habrá rastro de la bandera o el himno ruso en unos Juegos. Así lo decidió la Comisión Ejecutiva del COI tras escuchar las conclusiones del «informe Schmid» acerca del dopaje sistemático en Rusia. Unas conclusiones que llevaron al organismo a suspender de manera fulminante al Comité Olímpico Ruso (COR), aunque dejaron abierta la puerta para que los atletas del país que no hayan sido controlados nunca positivos puedan competir en los Juegos de 2018 bajo bandera olímpica. Un mal menor para algunos deportistas. Una vergüenza nacional para muchos de ellos.

Ha tenido que pasar un año y medio desde que se hicieran públicas las primeras evidencias del dopaje sistemático de los atletas rusos para que el Comité Olímpico Internacional (COI) haya tomado su primera decisión relevante al respecto. A la tímida reacción del pasado verano, cuando dejó en manos de las federaciones la participación en Río 2016 -solo la de atletismo y la de halterofilia dejaron a los deportistas rusos sin competir en Brasil-, le ha seguido la decisión tomada ayer, que castiga al olimpismo de ese país, pero no así a sus atletas. «Se ha decidido suspender al COR con efectos inmediatos, así como invitar de manera individual a los atletas rusos a los Juegos de Pyeongchang con el nombre de Atletas Olímpicos de Rusia (OAR)’ para competir bajo la bandera olímpica», señaló Thomas Bach, presidente del COI en una multitudinaria rueda de prensa.

El dirigente alzó la voz para anunciar esta sanción salomónica que aparta al polémico Vitaly Mutko -actual Ministro de Deportes- de cualquier actividad relacionada con el olimpismo, pero que deja limpio el nombre de Vladimir Putin. «No hay evidencias de que las más altas instancias del gobierno ruso se apoyara o se tuviera conocimiento de este sistema de dopaje», expuso Samuel Schmid en su informe final, en el que detalla cómo el país falló a la hora de detectar el dopaje que se estaba llevando a cabo desde, al menos, los Juegos Olímpicos de 2008.

La decisión sobre Río 2016

La sanción del COI llega solo unos meses después de que no se atreviera a dejar fuera de la cita olímpica de verano a Rusia. «Antes de Río no había oportunidd de escuchar a los rusos y, entonces, casi todo este asunto se refería casi únicamente a lo ocurrido en el laboratorio de Sochi 2014. Las condiciones entonces y ahora son totalmente diferentes», explicó Bach para justificar la decisión del COI previa a los Juegos de Río.

Estos diecisiete meses de investigación han permitido a los responsables del informe Schmid conseguir evidencias de ese dopaje sistemático instalado en Rusia desde 2008 y que fue evolucionando a lo largo del tiempo. Primero, según acredita el informe, se trataba de engañar al ADAMS -el sistema de localización permanente de la Agencia Antidopaje-, luego se pasó a crear pasaportes biológicos falsos y, en última instancia, se ideó un sistema para intercambiar las muestras de orina en el propio laboratorio de análisis durante los Juegos. «Los resultados de este informe no están basados solo en el testimonio de Grigory Rodchenkov -antiguo director del laboratorio de Moscú-. Hay evidencias científicas, documentos y testigos que certifican que en Rusia había una sistemática manipulación del dopaje y las reglas para detectarlo», afirmó ayer Schmid, cuyo informe deja a los Juegos de Invierno sin su himno más escuchado en un castigo que será recurrido.