MBFWM. Primavera-Verano 2017

Ulises Mérida pone luz, mucha luz, a la pasarela

En un desfile doble que compartió con la colección de baño que presentó Dolores Cortés, Ulises Mérida presentó una colección muy elegante, con estilo y versátil

Ulises Mérida pone luz, mucha luz, a la pasarela

La segunda jornada de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid comienza como terminó la noche anterior, con un desfile doble. Rompió el hielo la diseñadora de ropa de baño Dolores Cortés con una colección prêt-à-porter de aires muy sesenteros. Si en la edición anterior la diseñadora valenciana se dejó influenciar por los años 90, en esta ocasión apuesta por la continuación de lo que se ha podido ver este verano en playas, aires sesenteros y setenteros: bragas altas y también brasileñas -ha habido para todos los gustos este verano, debe ser los aires que han traído los Juegos de Río-. «Se llevan todo tipo de estilos, cada una se pone lo que mejor le sienta», nos confiesa divertida en el backstage.

Ana Beatriz Barros
Ana Beatriz Barros- A. de A./San Bernardo

Dolores Cortés ha querido imprimir mucho colorido –algo que también imprimió carácter a su colección anterior- y mucho movimiento a sus prendas, y ha optado por la utilización de figuras geométricas y los estampados «ópticos», típicos del arte cinético (que engaña al ojo cuando lo mira), aunque no se apreciaba demasiado en pasarela. Lo que consigue es que la silueta de la mujer se estilice, marque curvas. Sobre todo si esas curvas son las de la bella modelo Ana Beatriz Barros. La guapísima top model internacional brasileña lució como pocas estos modelos. No eran los modelos de Victoria’s Secret que ha lucido en seis ocasiones, eran los de nuestra diseñadora Dolores Cortés. Una colección muy completa, con prendas acolchadas y con brillos.

Y del baño pasamos a algo diametralmente opuesto. De ahí que no me gusten demasiado los desfiles dobles. Ulises Mérida debería haber optado por uno individual. Siempre luce mucho más. Y su colección lo merecía. Hace ya unos cuantos meses, en una entrevista que nos concedió en su taller de Madrid, nos reconocía que él no se fija en las tendencias, a él le marcaba más la gente de la calle; y decía más, no se fijaba tanto en lo bello como en lo feo, el feísmo: esa mezcla de colores imposibles que si le das la vuelta lo convierte en algo bello. Eso es lo que ha conseguido el diseñador toledano en esta colección: unos conjuntos bellos, muy bellos.

Cuando el diseñador nos hablaba de sus propuestas antes de comenzar el desfile, lo hacía con modestia: «Es un patronaje muy sencillo porque las telas son tan ricas que hablan ellas solas», y lo decía con esa nota de satisfacción –cual padre cuando habla de sus hijos- por el resultado final. A él le hablan las telas porque sabe, como pocos, escucharlas. Su escuela es Balenciaga, con eso se dice todo.

Después de una colección anterior más compacta, llega «Luz», la que nos presenta. Clara, limpia de líneas, mucho corte al bies –especialidad de la firma-, muy luminosa. Prendas muy sueltas en telas muy fluidas, que solo se ajustan mediante la utilización de los cinturones –los famosos cinturones de Ulises, los obis japoneses, que nunca faltan-, aunque también utiliza telas con mucho cuerpo; gamas de colores muy claras, partiendo de blancos puros y rotos, pasando por los arena, tostados, los grises y azulados, acabando en azules más fuertes. Complemento, zapatos Oxford.

Y el carrusel final, para demostrar que sus prendas, además de elegantes, son versátiles, utilizó lo que él ha bautizado como la camisa «betina», blanca y doble cuello. Quince propuestas de misma prenda. Impecable.

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