Richard Browning, en pleno vuelo
Richard Browning, en pleno vuelo - Gravity

«Cómo construí un traje volador autopropulsado»: la verdadera historia de «Iron Man»

Richard Browning, el hombre que esta semana superó los 51 km/h volando con un traje de seis turbinas de gas, cuenta su historia en primera persona

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En un lago de la localidad inglesa de Reading un hombre de 38 años, ataviado con un traje volador a propulsión, batía esta semana el récord Guinness de velocidad al superar los 51 kilómetros por hora. Richard Browning, apodado como el «Iron Man de la vida real», fundador y piloto jefe de pruebas de la compañía tecnológica Gravity Industries, logró este hito en su tercer intento. Tras fracasar las dos primeras veces consiguió avanzar más de 100 metros por el aire para poco después dejarse caer en el agua.

Esta ha sido la noticia del récord logrado por Browning esta semana. Browning, que también es miembro de la Royal Navy británica, lleva perfeccionando tres años este atuendo, que cuesta unos 45.000 euros. Está compuesto por seis turbinas de gas que son alimentadas por keroseno y cada una de ellas cuenta con 22 kilogramos de empuje. Lo más difícil es controlarlo ya que se consigue únicamente con el movimiento del cuerpo, por lo que Browning tuvo que practicar ejercicios de fuerza antes de intentarlo para poder equilibrarse una vez en el aire.

Pero... ¿cómo empezó todo?

En abril de este año, Richard Browning contó su historia en TED Talk, unas prestigiosas conferencias auspiciadas por esta organización sin ánimo de lucro que da cobertura a las «Ideas dignas de difundir». Allí contó con detalle su apasionante historia: «Cómo construí un traje volador autopropulsado».

Reproducimos aquí su intervención:

«Su nombre es Michael Browning. Ingeniero, innovador... Inventor. Pilotar era su pasión, como se puede adivinar por este dudoso dibujo de regalo que le hicieron en 1970 al jubilarse. Cuarenta años después de aquello, nos reunimos unos cuantos para intentarlo, para enfrentarnos al desafío que supone volar y que inspiró a tantos durante años, no obstante para hacerlo de una manera muy distinta. Y este es el viaje que quiero compartir con Uds.

Partimos de la hipótesis de base del cuerpo humano y el alma, que, cómo han visto aquí en los últimos días, es un concepto increíble. ¿Y si mejoramos esta máquina increíble con la tecnología adecuada? Si se acercan al vuelo de este modo realista, ¿hasta dónde se puede llegar?

Compramos una de «estas». Esta es una micro turbina de gas. Aquí [ver vídeo para seguir las referencias a espacios o guiños concretos] era nuestra base y esta pequeña pieza de maquinaría resultó ser realmente impresionante, así que decidimos probar dos. La verdadera heroína de esto, por cierto, se ve al fondo; es la señora que se ocupa de sus hortalizas y que hace un gran trabajo tratando de ignorarnos un rato... (Risas) Creo que la que no se divierte tanto es la hierba ya que ha resultado bastante dañada.

Aquí podéis apreciar el impulso cuando traté de mantenerlas en posición horizontal y fallé. Hablo de unos 50 kg.. Nos impresionó bastante. Pensamos que íbamos a llegar a alguna parte. Así que solo hay una manera sensata de continuar: tener cuatro turbinas. (Risas)

Tengo que decir que me encanta volver a ver estas imágenes. Al pensarlo mejor, tratamos de repartir la carga un poco. Dado que las piernas están diseñadas para llevar carga, ¿por qué no repartirla? Fue una decisión buena. El arnés... Otra buena idea pero que no funcionó; como vais a ver. Tratamos de probar cosas en todo este viaje... (Risas) Sí, no funcionó, ¿cierto? Probar cosas y aprender fallando en la mayoría de los casos. Incluido el fallo de la caída. Si observan, aquí teníamos cinco motores... A pesar de que uno estaba en mantenimiento, aún así lo probamos. (Risas) Y rompí la tubería de gas. De nuevo, un buen aprendizaje. Aprendimos a no volver a hacerlo. Este fue un callejón sin salida (Risas)

Coloqué tres turbinas en cada brazo... Fue ridículo. Unos 70 kg. en cada brazo. Una vez más, mal experimento. (Risas) Pero estábamos empezando a hacer algunos progresos bastante convincentes, los suficientes para hacerles creer que tal vez... Tal vez podamos lograrlo. Pueden ver que parecía tentador. La combinación de una turbina en cada pierna y dos en cada brazo en papel, parecía suficiente impulso. Y luego hicimos lo que les enseñaré ahora y aún me encanta verlo. Por primera vez, seis segundos de vuelo razonablemente continuo. (Aplausos).

«¡Dios mío, realmente funciona!»

El traje completo de Ricchard Browning
El traje completo de Ricchard Browning

Este fue un punto de inflexión cuando pasamos de: «No estoy seguro que esto funcionará» a: «¡Dios mío, realmente funciona!». De allí adelante continuamos afinando y también a caer. Como ya dije, fracasar es la mejor manera de aprender. Después de un tiempo, empezamos a modelar realmente el sistema. Y verán que logramos estabilidad y la capacidad de controlarlo ya que no tenemos cables ni nada, solo se trata de integrar y refinar la tecnología, incluso si se trata de un Tupperware para todos los aparatos electrónicos y aprender de hecho como controlarlo y mantener el equilibrio.

Evitaré que oigáis el ruido hablando mientras que veis el siguiente video porque al cabo de un tiempo el ruido del motor se vuelve insoportable. Esto pasó hace unas pocas semanas. Pueden ver que mantenemos el control y la estabilidad bastante bien. Y me gusta creer que cumplimos con la hipótesis de la que partimos es decir, que el cuerpo y la mente humana conectados de una manera adecuada pueden alcanzar grandes cosas. Quiero decir, como ya he dicho, que estoy en una etapa donde ya no pienso cómo mover las manos sino que me centro en el objetivo que quiero alcanzar y esto es un poco como montar en bici; lo mismo con mis manos que hacen lo suyo.

Es una experiencia muy extraña. Pero, ¿dónde nos lleva todo esto? Les hablaré mientras están viendo como aterrizo... Creo que aterrizo en este vídeo. Bueno, no creo que alguien saldrá del supermercado o llevará a los niños a la escuela en uno de estos muy pronto pero el equipo Gravity está construyendo una tecnología asombrosa que hará que esto parezca un juego de niños. Estamos trabajando en algunas cosas que buscan llevar la experiencia de este tipo de vuelo inusual a un público más amplio, más allá de los eventos y demostraciones hasta la fecha. Comenzamos a pensar en un segundo y tercer piloto, si hay voluntarios... Y tengo esta aparente visión audaz pero la comentaré, y es la idea de que un día quizás podemos elevarnos sobre una playa, volar a lo largo de la costa, subir un poco más, con unos accesorios seguros sobre cuales trabajamos para que esto ocurra.

Cuando se acerca Hércules por debajo del horizonte listo para aterrizar y pasa, se puede acelerar para ver si se puede adelantar por atrás y no por delante porque sería un error y aterrizar de nuevo. Y como dije, esto es un tanto imposible por ahora. Pero a la vez, si damos un paso atrás por un momento, esto es también un viaje muy personal para mí. De vuelta a aquella bonita imagen o el dibujo de aquella imagen. Desgraciadamente, mi padre se suicidó cuando yo tenía 15 años y dejó muchos de sus planes ambiciosos por explotar. Fue un inventor maravilloso, un creador inconformista. Y me gustaría creer, si fuera posible, que si mirara desde arriba hacia mí, estaría sonriendo al ver algunas de las cosas que hemos hecho. Creo. Así que esto es un tributo a él. Muchas gracias.