Pinturas en la zona del abrigo de Selva Pascuala
Pinturas en la zona del abrigo de Selva Pascuala

Villar del Humo celebra sus pinturas rupestres Patrimonio de la Humanidad

Se cumplen cien años del descubrimiento de estas joyas de arte rupestre en el pueblo conquense, consideradas entre las mejores de España

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En un rincón casi idílico de la provincia de Cuenca, a pocos kilómetros de la linde con la Comunidad Valenciana, se levanta un pequeño pueblo con 280 habitantes, un número que se duplica en verano. Posiblemente, a pocos conductores se les pasaría por sus cabezas desviarse 88 kilómetros desde la A-3, a la altura de Minglanilla, para llegar a Villar del Humo. ¿Para qué?, se preguntarían atolondrados.

Sin embargo, si uno teclea en Google el nombre de este pueblo, se quedará ojiplático cuando lea lo que abriga en su término municipal de 150 kilómetros cuadrados, rodeado por las sierras de Albarracín y de Mira y por la Serranía de Cuenca. Emplazada a 82 kilómetros al sureste de Cuenca y levantada junto al río Vencherque, afluente del Cabriel, Villar del Humo custodia un tesoro antediluviano: doce yacimientos de arte rupestre del Holoceno (periodo posglacial) que, en unos casos, podrían tener hasta 10.000 años (arte levantino) y, en otros, hasta 6.500 (arte esquemático). Además, sus más de 300 figuras descubiertas hasta hoy llevan el sello genuino de estar incluidas en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1998. Casi nada.

Un mundo cautivador

Entorno de Selva Pascuala
Entorno de Selva Pascuala

¿Qué pensarían entonces para dibujar arqueros, ciervos, bóvidos, capridos, motivos abstractos, barras, zoomorfos sobre la característica piedra rodena de Villar del Humo? Los bocetos pintados, considerados entre los diez mejores de España, pueden trasladar al visitante a un mundo cautivador, mágico y bucólico. Los expertos hablan de que pudo ser un santuario.

En cualquier caso, uno puede llegar a imaginar qué pudo pensar el ayudante del ingenieros de montes Enrique O’Kelly cuando encontró hace cien años, en 1917, dos frisos rupestres pintados en Peña del Escrito. Quizá, después de mesarse su cuidado bigote, pudo gritar ¡eureka!, la célebre interjección que atribuyen al ingeniero y matemático griego Arquímedes de Siracusa.

Pero Enrique no fue un lobo solitario a la búsqueda de un tesoro tan antiquísimo. Le siguieron Eduardo Hernández Pacheco, el dibujante Francisco Benítez Mellado y F. H. Pacheco de la Cuesta, que al año siguiente sacaron a la luz la fuente de Selva Pascuala, la cueva del Bullón y el abrigo de Selva Pascuala (que nadie piense en una prenda para dar calor, no, sino en un refugio natural que suele estar protegidos por una cornisa).

Al contrario de lo que uno pudiera pensar, esos descubrimientos no fueron un revulsivo contagioso, no provocaron ninguna locura colectiva por encontrar más paneles pintados, hasta medio siglo más tarde.

Primer centenario del descubrimiento

En 1968, el maestro de escuela Amado Ruiz Ferrer y algunos de sus alumnos, reunidos en el llamado Grupo 278, seguramente se acordaron de Arquímedes de Siracusa cuando se encontraron con tres abrigos en la zona del vallejo de Marmalo y uno en la de Castellón de los Machos. Luego, en 1979, el paisano César López y la arqueóloga Anna Alonso se unieron a la lista de descubridores intrépidos de Villar del Humo con el hallazgo de pinturas en la peña del Castellar y en la zona de Marmalo.

Un toro que forma parte del conjunto de Villar del Humo
Un toro que forma parte del conjunto de Villar del Humo

Gracias al esfuerzo y al interés de todos esos exploradores y otros actuales, así como a los vecinos del pueblo César Ruiz y Javier Urbán, Villar del Humo puede presumir de sus dibujos de reconocimiento mundial también a través de las redes sociales. Este año, para celebrar el primer centenario del importante descubrimiento de sus primeras pinturas rupestres, desde cualquier parte del planeta uno puede deleitarse con ellas mediante una aplicación móvil de realidad virtual que propone un viaje singular: durante seis minutos a lomos de un caballo, el usuario puede disfrutar de los abrigos con sus dibujos.

Aunque siempre es mejor verlos en el lugar, siempre de la mano de la empresa Villatur, la encargada de las rutas guiadas. Y este año se ha notado, además, un repunte en el número de visitas, cuenta orgulloso el alcalde, Armando Cubillo (PP). Además, la apertura del Centro de Interpretación de Arte Rupestre «Sierra de las Cuerdas», el pasado marzo, ha acrecentado el incremento de turistas ávidos en admirar los tesoros prehistóricos de este pueblecito conquense.

Algunos visitantes tuvieron la oportunidad de disfrutar de las pinturas y del entorno natural de una manera diferente. ¿El motivo? Las tres jornadas de senderismo que, con motivo del celebrado centenario, el Ayuntamiento organizó en colaboración con una entidad local que se encarga de difundir la imagen de Villar y su arte rupestre, la Asociación Cultural Ketalza, de la que el alcalde es socio. «La gente se sorprende cuando ve el valor artístico de lo que tenemos», afirma ufano el edil.

Entre esas sorpresas están una decena de castros celtíberos aún sin excavar, tumbas visigodas y la torre Barrachina, mozárabe, del siglo XI, que va a ser restaurada durante 2018. La inversión ascenderá a 220.000 euros y correrá por cuenta de la Diputación de Cuenca, que también se ha gastado sus dineros en acondicionar los accesos para visitar las pinturas. Porque ya lo dijo aquél: todos los caminos conducen a Roma... y también a Villar del Humo.