ANÁLISIS

«Forza Horizon 3»: un festival de aceleraciones

Ambientado en Australia, el videojuego de conducción muestra su pleno esplendor en el modelaje de los vehículos y se sumerge en esta ocasión en carreras desde un prisma diferente

Mira en el video un «gameplay» del juego - J.M.S.

No todo iba a ser circuitos y simulación en las carreras de coches. El videojuego «Forza Horizon 3», nueva entrega de la serie, es un sinfín de contenido en el que la velocidad y la versatilidad son dos de sus principales pilares. Regodeándose de belleza y de una fiel reproducción de los vehículos, este título ha hecho un esfuerzo notable en el modelaje de cada parte y escenario.

De corte muy arcade, en donde pesa más la jugabilidad que la simulación a veces frustrante, el videojuego exclusivo para Xbox One y Windows 10 se ambienta en Australia, con sus contrastes y su distinta orografía que permite imprimir dispares sensaciones. El videojugador se puede encontrar con un listado de 350 coches de varias marcas (disponibles desde el primer momento) y estilos que ofrecen estilos de conducción diferentes.

De ahí que la tracción trasera pueda irse de baretas en más una ocasión mientras que un todoterreno brilla en sus pasos por curva. Mantiene esa característica de rebobinado de una parte de la carrera, aunque lo más lógico es no abusar de ella. Es más, porque uno tiene en su interior un ganador pero repetir un trazado le resta algo de emoción. Porque lo que más hay en este juego son palpitaciones. El pulso del jugador se acelera al mismo ritmo que los vehículos.

Tal vez sea algo secundario, pero al principio se puede elegir uno de los 15 personajes disponibles, aunque puede ser cambiado en cualquier momento en el menú de configuración. En la prueba de inauguración se arranca con un divertido jeep que sobre un terreno árido derrapa como mil demonios, pero el comportamiento en general de los coches está muy pensado para la diversión y la aceleración constante. A diferencia de otras entregas, en esta ocasión el jugador ejerce de cabecilla del festival de carreras a organizar.

Desarrollado por el estudio Turn 10, el sistema de juego presenta una campaña cooperativa para cuatro jugadores y un apartado multiplataforma que permite aceptar desafíos en carrera y establecer «piques» con distintos conductores cuyo obvio objetivo es alcanzar el punto de destino antes que el rival, así como organizar y personalizar carreras y eventos por todo el mapa. También se puede invitar a 12 jugadores de manera «online». Por cada actividad completada, habilidades y posición en las carreras se obtienen premios y bonificaciones como la realización de lo que denominan «carrera limpia», es decir, que el jugador no haya tenido colisiones y sus adelantamientos hayan sido perfectos. Contenido hay mucho para dar y tomar y para todo tipo de gustos.

Repleto de belleza por los cuatro costados y con más dosis de libertad, esta nueva entrega del juego ofrece la posibilidad al jugador de personalizar los vehículos en varios puntos de configuración. El abanico de opciones es muy amplio. Pero donde amplía sus miras es en cuanto a su versatilidad. Se plantea un nuevo enfoque al margen de las carreteras asfaltadas y da pie a quemar combustible por otros terrenos y desafíos en donde incluso se puede disfrutar de un impresionante paisaje. El reto principal es subir de nivel y mejorar la categoría del equipo y piloto. Y, para ello, el jugador debe superar diversas pruebas de habilidad, carreras de toda índole e, incluso, una circulación libre en donde es necesario descubrir unas especies de rutas secretas. En general cumple con lo prometido pese a ser, en líneas generales, algo conservador en sus planteamientos.

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