ANÁLISIS

«World of Final Fantasy»: dulzura contenida para atrapar monstruos emblemáticos

Tomando de ejemplo la filosofía de Pokémon, esta «rara avis» perteneciente a la célebre saga ofrece una simpática propuesta que puede cautivar a los más jóvenes

Mira en el video un fragmento del videojuego - J.M.S.

Tomando de ejemplo el concepto de Pokémon, esta «rara avis» perteneciente a la célebre saga ofrece una simpática propuesta que puede cautivar a los más jóvenes. «World of Final Fantasy» presenta una agradable puesta en escena en donde el objetivo es atrapar y criar algunos de los monstruos emblemáticos, algunas simpáticas y, otras, más hostiles que evitarán a toda costa evitar dejarse cazar.

En este título, la construcción de los personajes y el entorno elevan a la máxima potencia un relato enigmático y transparente. Retrata un viaje (guiado) de dos hermanos, Lann y Renn, hacia un destino plagado de guiños constantes a la enigmática saga de rol, por lo que incluye algunas de las mecánicas características, aunque el manejo de los personajes sea, en ocasiones, anodino y superfluo. De hecho, la actitud de la cámara ante los movimientos insisten en ofrecer una imagen muy lineal de los acontecimientos, donde las restricciones y el limitado espacio para la libertad de acción es la llave a una mayor profundidad en la trama argumental, de marcada ternura.

Un juego de ese entrañable contexto no podría faltarle una adorable música que envuelve la historia en una aventura perfecta para las emociones. Por esos espacios se mueven Lann y Reynn en esta peculiar aventura a la que le acompaña una extraña criatura, Tama, que es capaz de mantenerse en el aire hinchando la cola, algo por cierto surrealista, y que nos ayuda en la resolución de los conflictos. Ambos tienen ciertas habilidades, necesarias para capturar los bichos (llamados «mirages» en el juego, cuyos nombres se pueden modificar) que se encuentran a su paso.

Con reminiscencias clásicas, el diseño de los personajes están a la par que la ambientación general, plasmada con esa paleta característica del universo de Final Fantasy, pero imprimiendo detalles, aunque infantiles, muy relucientes. Cargado sin embargo de largas secuencias cinemáticas entre acciones, el videojuego es una «rara avis» en la saga que demuestra, de primeras, nada más iniciar los primeros compases, el público al que se dirige.

Absolutamente lineal y muy fácil de disfrutar, gran parte del juego se basa en atrapar diferentes especies de «mirages», al estilo de Pokémon, mediante un tradicional sistema de combate por turnos en el que, primero, hay que debilitarlos hasta poder capturarlos en el momento oportuno gracias a unos objetos llamados «prismas» (como si fueses las «pokéballs» de Pokémon, para entendernos). Posteriormente, se pueden evolucionar para que sean más poderosos. Otro detalle a tener en cuenta es que algunos de esos bichos no se pueden capturar porque están obligados a servir a otro amo, con lo que nos vemos abocados a eliminar a ese esclavista para poder atraparlo.

Ese sistema de combate por turnos se sostiene en la velocidad de ataque, aunque peca de ser atrayente. El más rápido actúa en primer lugar. Las habilidades y hechizos disponibles se asignan de manera automática a los botones del mando y solo hay que pulsar el correcto. Para usar estas acciones se requiere de puntos, los cuales se recuperan de manera automática y gradual al llegar tu turno o emplear un ataque eficazmente contra un enemigo.

Una de las características fundamentales es la opción de «apilar», que permite modificar su tamaño y reducirlo para montar los monstruos en combate, o bien encoger los monstruos lo suficiente como para que puedan subirse a los gemelos. Así, los jugadores podrán crear torres de combinaciones estratégicas a base de personalizar y apilar su ejército de monstruos para enfrentarse a los enemigos más desafiantes.

Durante el camino los usuarios se pueden encontrar objetos que mejoran sus habilidades o una especie de muros que bloquean el acceso. Para abrir paso es necesario desbloquearlo mediante la entrega de algún objeto específico, mientras que en otras ocasiones se producen las llamadas «fisuras lúgubres» en las que habitan otras especies muy feroces y historias que requiere de mejor preparación para afrontar el combate.

Es conveniente, por otro lado, hablar con Serafie, quien puede proporcionarnos misteriosos objetos. Cuando estamos explorando las diferentes ciudades, es conveniente también tener un ojo puesto a posibles acciones. En ocasiones existen sencillos puzzles que resolver, utilizando algunos «mirages» para poder descubrir a los objetos necesarios. Chocolatte es la proveedora de objetos y materiales que nos encontramos en las ciudades, por lo que es necesario gastar la moneda virtual del juego. Otro aspecto tremendamente negativo es la ausencia de un doblaje en español, aunque por supuesto cuenta con subtítulos en castellano.

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