Mira en el vídeo un «gameplay» de «Wolfenstein: The Old Blood»
ANÁLISIS

«Wolfenstein: The Old Blood»: corto, básico pero intenso

Actualizado:

Mismo concepto para una aventura nueva. Mismas texturas para un mismo objetivo: matar nazis. «Wolfenstein: The Old Blood», precuela de «The New Order», supone ponerse de nuevo en la piel del fornido soldado polaco-estadounidense BJ Blazkowicz en su misión por acabar con el régimen nazi en esa recreación paralela y alternativa en la Segunda Guerra Mundial.

Este nuevo «shooter» de acción en primera persona contempla ocho cortos capítulos, los cuales están estrechamente interconectados con la aventura principal, que fue más compleja y elaborada de lo esperado. Aquí, dejando de lado esa complejidad de su predecesor, nos quedamos imbuídos en el año 1946 y los nazis están a punto de ganar la guerra (ojo, para los que no lo sepan no son los mismos acontecimientos que recogen ,los libros de Historia).

La primera misión a la que tenemos que jugar es una infiltración en el castillo Wolfenstein, una tremenda fortificación enclavada en la ladera de una montaña en Alemania, cuya única manera de acceder es mediante un teleférico. Embutidos en un traje nazi para espiar al régimen, de repente todo se tuerce para entrar en barrera rápidamente, es decir, desempolvar los rifles, pistolas y demás armas y comenzar una sangrienta lucha a ritmo vertiginoso. El objetivo era intentar robar las coordenadas del complejo del general Calavera, el principal enemigo al que nos debemos enfrentar en «New Order».

En la segunda parte, acometemos los oscuros secretos de Helga Von Schabbs, dado que en esa la búsqueda de las coordenadas nos lleva hasta la ciudad de Wulfburg, donde una obsesionada arqueóloga nazi está desenterrando artefactos misteriosos que amenazan con liberar un antiguo y oscuro poder.

El juego toma prestado muchos de los elementos aparecidos en «Wolfenstein: The New Order». Las mecánicas este juego son similares (por no decir iguales) que la historia principal de la que subyace esta precuela. No hay cambios, pero se mantiene firme en el estilo de juego directo y sin concesiones a los enemigos (hay nuevos tipos), los cuales hay de varias clases y condición, encontrándonos con perros robots, soldados robotizados y demás, contra los que hay que afinar bien la puntería.

La sucesión de niveles se mantiene como filosofía de este juego, que en su día fue pionero del género. Por defecto, nos aparece un nivel normal, aunque podremos modificarlo. La calidad gráfica, no obstante, sigue los pasos de la entrega original, es decir, por debajo de otros títulos técnicamente más desarrollados y que han aparecido ya en la nueva generación de consolas (PlayStation 4 y Xbox One) y PC. Aunque esto es quizá un aspecto secundario frente a la tensión, intensidad y adicción que produce ponerse a los mandos de estas armas retrofuturistas. Además de la historia se incluye una serie de desafíos, que se van desbloqueando y que ampliará la duración del tiempo desempeñado en jugar. O, incluso, ciertas áreas secretas que nos retrotraen a juegos antiguos de la saga.