ANÁLISIS

Samsung Galaxy Note 8: lo mejor de lo mejor por más de mil euros

La compañía coreana no solo ha logrado superar la «catástrofe» del anterior Galaxy Note 7, sino que lo ha hecho con nota alta y marcando además un record de ventas con su nuevo Note 8

Si alguien tenía dudas de la capacidad de Samsung para recuperarse de una mala racha, esta es la ocasión de despejarla. Porque la compañía coreana no solo ha logrado superar la «catástrofe» del anterior Galaxy Note 7, sino que lo ha hecho con nota alta, y marcando además un récord de ventas con su nuevo Note 8.

En esencia, el nuevo terminal comparte muchas de sus características con el actual Galaxy S8. Excepto, claro, por el hecho de que la pantalla es algo más grande, que el Note 8 incorpora un lápiz digital y que con este terminal Samsung se suma, por primera vez, a la «moda» de las dobles cámaras. En conjunto, estamos ante uno de los mejores «smartphones» de gama alta del mercado.

El procesador, en España y otros países, es la última versión del Exynos 9 (la 8895), que fabrica la propia Samsung. Como ya es habitual en la firma, Samsung juega con dos tipos de procesador y en otros mercados, como Estados Unidos, ha optado por el Snapdragon 835 de Qualcomm. Tanto un chip como el otro se apoyan en una memoria RAM de 6 GB, lo que nos garantiza la fluidez de cualquier aplicación, por exigente que esta sea. La batería, un aspecto que, por razones obvias, Samsung ha cuidado esta vez hasta la obsesión, es de 3.300 miliamperios y con posibilidad de carga inalámbrica. Algo menor que la del malogrado Note 7 (que era de 3.500 miliamperios), pero que ofrece todas las garantías de seguridad posibles.

Las dimensiones (162,5 x 74,8 x 8,6 milímetros) y el peso (195 gramos) consiguen que el dispositivo encaje a la perfección en una sola mano, y ello a pesar de su gran pantalla. Un panel, por cierto, de 6,3 pulgadas Super AMOLED, con resolución QHD+ (2.960 x 1.440 píxeles). Una «bestia» se mire por donde se mire. La pantalla, Infinity Display, ocupa todo el frontal, que no tiene botones, por lo que el lector de huellas pasa, de nuevo, a la parte trasera, junto a la cámara.

Por supuesto, igual que el Galaxy S8, el nuevo Note 8 de Samsung cuenta con otras formas de reconocer a su legítimo dueño: escáner de iris, lector de huellas y reconocimiento facial. La gran pantalla hace que el lápiz SPen sea, en esta ocasión especialmente útil para llevar a cabo muchas funciones. Tiene 4.096 niveles de presión, por lo que la diversidad de los trazos está más que garantizada.

Con él se pueden tomar notas manuales directamente en pantalla (aunque esté bloqueada), seleccionar y cortar textos e imágenes, escribir o añadir notas o dibujos encima de cualquier página e incluso crear clips animados, que se guardan como Gifs. Samsung ha añadido también otras funciones al lápiz, como la de traducir (basta con seleccionar una palabra para que aparezca en nuestro idioma), o hacer de lupa, aumentando la zona de la pantalla que sobrevolemos con el lápiz.

Y pasemos a las cámaras, la otra gran novedad del Note 8. Estamos ante dos sensores traseros de 12 megapíxeles, ambos con estabilizador óptico. Se diferencias por la distancia focal y por la apertura. Así, uno de los sensores tiene una distancia focal de 52 mm. y una apertura de F2.4 y el segundo, una distancia focal de 35 mm. y una apertura de F1.7. Juntos, permiten obtener imágenes de gran calidad, desenfocar el fondo, efecto «bokeh»...

Destaca la posibilidad, ya explorada por Huawei en varios de sus terminales, de poder regular la cantidad de desenfoque, incluse después de haber hecho la fotografía. La cámara frontal es de 8 megapíxeles y una apertura de F1.7, lo que garantiza buenas tomas incluso con poca luz. Con todas sus prestaciones, el precio es elevado y supera, aunque por poco, la barrera de los mil euros. El terminal, en efecto, cuesta la bonita suma de 1.010 euros.

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