Walter Ji, presidente de Huawei Consumer Bussiness Group en Europa Occidental
Walter Ji, presidente de Huawei Consumer Bussiness Group en Europa Occidental - Archivo

«El único límite para la inteligencia artificial es la imaginación»

Walter Ji, presidente de Huawei Consumer Business Group en Europa Occidental charla con ABC acerca del nuevo Mate 10 y la importancia de la aplicación de la AI en el futuro

LONDRESActualizado:

¿Cómo se está comportando el nuevo Mate 10 en el mercado español?

Realmente bien. Puedo decirle que el número de reservas ha duplicado al de nuestro reciente P10.

¿Cuál cree que es la razón?

Creo que la principal es el producto mismo, y el hecho de que el Mate 10 es el primer móvil que incorpora inteligencia artificial en su procesador, que es capaz de tomar sus propias decisiones para ofrecer la mejor experiencia a los consumidores. Un buen ejemplo es la cámara, que reconoce lo que tiene delante y ajusta sus parámetros automáticamente para conseguir la mejor imagen.

¿Cree usted realmente que los consumidores entienden lo que es la inteligencia artificial?

Es posible que no, pero lo que si entienden son los resultados. Y se dan cuenta de que, cuanto más lo usan, mayor es la eficiencia de su teléfono. Ven que la cámara «entiende» lo que tiene delante y que con ella pueden obtener fotos excepcionales. Y que la batería dura mucho más que la de cualquier rival en el mercado. Todas esas mejoras son posibles gracias a la aplicación de la inteligencia artificial. Y eso, los usuarios sí que lo saben. El mercado español lo ha entendido muy bien, y por ello es uno de los más importantes para Huawei.

Como usted ha dicho, para los consumidores lo más importante son los resultados, y éstos se consiguen con aplicaciones. ¿Cuántas aplicaciones existen ya que sean capaces de aprovechar la inteligencia artificial del Mate 10? ¿Y qué aplicaciones inteligentes podremos ver en el futuro?

Esa es una de las cuestiones más importantes para nosotros y a ello estamos dedicando grandes inversiones. Precisamente, hace tres meses, en Madrid, celebramos unas jornadas para fomentar la creación de un «ecosistema inteligente». Y llegamos a varias conclusiones. La primera, que ese ecosistema debe ser abierto, de forma que cualquiera pueda aprovechar y utilizar las aplicaciones de los desarrolladores.

¿Están ustedes fomentando una comunidad específica de desarrolladores que cree aplicaciones para la inteligencia artificial?

Sí, estamos trabajando en eso. Y ponemos a su disposición nuestras plataformas de desarrollo, que son abiertas.

¿Cuándo veremos los primeros resultados?

Ya hay resultados, y a medida que surjan nuevas apps, habrá más. Por ejemplo, hemos desarrollado junto a Microsoft un traductor que va mucho más allá de cualquiera de los que existen hoy en día. Y esa app viene precargada en el móvil. De la misma forma, trabajamos con otras grandes compañías en los campos más diversos. Es un proceso que está en marcha, que crece día a día y que se traduce en un número cada vez mayor de aplicaciones concretas que se basan en el uso de la inteligencia artificial. La cámara del Mate 10, por ejemplo, es capaz de distinguir muchos de los objetos que tiene delante. Si enfocamos un vaso, un perro, un rostro… la cámara lo reconoce, muestra un icono en pantalla que representa al objeto y se configura sola para fotografiarlo.

¿Cómo se consigue eso?

Hemos alimentado al procesador con más de 100 millones de imágenes, de forma que, cuando la cámara enfoca un objeto, compara lo que tiene delante con esa «experiencia previa» y decide cuál es la mejor combinación de parámetros para obtener la mejor fotografía. El procesador, gracias a los sensores del teléfono, es capaz de aprender, de recopilar datos de su entorno, de valorarlos y de decidir una estrategia de acción. Es algo revolucionario, y lo mismo que hace nuestro cerebro en cada momento del día.

¿Y en cuanto al rendimiento?

Ningún usuario utiliza su móvil de la misma forma. Algunos ven muchos vídeos, otros juegan, otros solo utilizan las redes sociales o el correo, o se dedican a hacer miles de fotos… El teléfono aprende de los hábitos de uso de cada uno y se auto configura para conseguir el máximo rendimiento, o la máxima duración posible de la batería. A medida que haya nuevas aplicaciones, la inteligencia artificial se usará muy pronto para muchas otras cosas.

¿Cómo por ejemplo?

Para reconocer cualquier objeto y mostrarle al usuario dónde puede comprarlo y a qué precio, para la salud, utilizando los sensores del móvil para recabar datos de temperatura, expresión facial, pupilas, sudoración, etc…

¿Por qué cree que el sistema de inteligencia artificial de Huawei es mejor, por ejemplo, que el que desarrollan otras grandes compañías como Google, IBM o Apple, que también ha incorporado un procesador neural en su último iPhone X?

En primer lugar porque, a diferencia de Apple, el nuestro es un sistema abierto. En segundo porque, a diferencia de Google, nuestro sistema está en el propio dispositivo, y no en la nube. ¿Por qué tenemos que enviar a la nube nuestros datos en lugar de tenerlos guardados de forma segura en nuestro propio móvil? Además, el hecho de que la IA esté en el móvil supone una mayor velocidad de proceso, ya que no tenemos que conectarnos a la nube, pedirle que ejecute lo que queramos hacer y esperar a que nos devuelva los resultados. El procesador neural integrado hace todo eso en tiempo real. Por no hablar de la privacidad. Cualquier dato que enviemos a la nube puede ser interceptado por terceros, cosa que no sucede si esos datos no salen de nuestro dispositivo. Toda nuestra información está dentro del propio móvil, que la procesa de forma inteligente, y no necesita transmitirse a ningún otro servidor lejano.

Es decir, que es el propio teléfono el que va aprendiendo nuevas cosas sobre nosotros, y toda esa información no se envía a ninguna otra parte.

Exactamente. Se queda en el teléfono, cuyo cerebro inteligente procesa lo aprendido para obtener siempre el mejor resultado, ya sea en los hábitos de uso, en fotografía o en cualquier otro campo al que se dediquen las nuevas aplicaciones de las que hablábamos antes.

¿Qué tipo de cosas nuevas puede aprender el Mate 10?

Cualquier cosa relacionada con el comportamiento personal al usar el teléfono. O con el tipo de fotografías que hacemos. Por ejemplo, si abro Whatsapp, el móvil lo sabrá, y tratará que esa comunicación que estoy teniendo sea lo más rápida y fluida posible. Lo mismo sucederá con cualquier otra aplicación. El móvil sabrá qué estoy usando y se ajustará para que esa app que acabo de abrir funcione lo más rápido y con el mayor rendimiento posible. Es decir, tomará continuamente decisiones para mejorar su eficacia en el desempeño de la tarea que estemos haciendo en cada momento. Esa forma de funcionar, parecida a la del cerebro humano, es completamente nueva y es lo que hace que nuestros teléfonos, a medida que adquieren nuevas experiencias, sean cada vez más inteligentes y productivos.

Hay quien piensa que las máquinas inteligentes pueden traer nuevos peligros para nosotros…

¿Qué peligros? Es cierto que las máquinas pueden ser mucho más rápidas que nosotros, pero no creemos que eso suponga ningún peligro. Al contrario, nos ayudarán en muchas de nuestras tareas y nos harán la vida más sencilla.

Por ahora, Huawei está usando la Inteligencia Artificial en dos campos concretos, la fotografía y el propio rendimiento del terminal…

Es más o menos eso. En esta fase inicial, estamos usando la Inteligencia Artificial para mejorar el rendimiento del terminal, la duración de la batería o las fotos que hacemos. Pero en esencia, lo que de verdad importa es la capacidad de aprendizaje del propio teléfono. Y esa se desarrollará a medida que surjan nuevas aplicaciones para usos concretos. Habrá miles de ellas, para las cosas más variadas, capaces de aplicar la AI.

En este camino, ¿Cuál será el siguiente paso?

Serán varios. Salud, viajes y juegos serán, seguramente, los primeros en llegar. Y luego depende de las ideas de los desarrolladores para aplicar la AI a problemas concretos, con aplicaciones concretas. El único límite es la imaginación.