Ronald Rivest, Adi Shamir, Shafi Goldwasser y Silvio Macali, de izquierda a derecha
Ronald Rivest, Adi Shamir, Shafi Goldwasser y Silvio Macali, de izquierda a derecha - ABC

Los «padres» de la criptografía moderna, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento

Shafi Goldwasser, Silvio Micali, Ronald Rivest y Adi Shamir, cuatro matemáticos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, han sido elegidos en la décima edición del galardón por el impacto de sus investigaciones en el campo de la seguridad electrónica

MADRIDActualizado:

Mandar un email, navegar por internet, enviar un mensaje a través de un smartphone, observar los movimientos de una cuenta bancaria… todas estas acciones tan cotidianas tienen detrás las teorías y la investigación de Shafi Goldwasser, Silvio Micali, Ronald Rivest y Adi Shamir, los «padres» de la criptografía moderna, clave para para sociedad interconectada actual. Los cuatro matemáticos del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han recibido este martes el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Tecnologías de la Información y la Comunicación, que ha valorado el impacto de sus teorías en «la transmisión segura de información electrónica». Sus desarrollos han sentado las bases, además, sobre cuestiones tan pioneras y de actualidad como la firma digital, la tecnología «blockchain» y las criptomonedas.

Este premio, dotado con 400.000 euros a repartir entre los cuatro premiados, viene a reconocer el trabajo de cuatro décadas. En 1978, Adi Shamir y Ronald Rivest, quienes trabajaban en el MIT, crearon, junto a Leonard Adleman, el algoritmo RSA (siglas que corresponden a sus apellidos), que fue el primero de los protocolos seguros que definen la criptografía moderna. RSA es un sistema de encriptación llamado «de clave pública» porque cada interlocutor tiene dos claves: una pública, que se usa para encriptar el mensaje, y otra que solo conoce el receptor; el proceso de encriptación se basa en un problema matemático imposible de resolver con los ordenadores actuales, a menos que se tenga la clave personal. El uso de RSA, sobre todo combinado con otras técnicas, sigue hoy en vigor y que viene a ser el lenguaje que mantiene seguras las comunicaciones electrónicas.

La demostración matemática de la infalibilidad del encriptado

Años después, en 1982, Shafi Goldwasser y Silvio Micali desarrollaron bajo el paraguas de las teorías del RSA la demostración matemática de que un método de encriptación es de verdad indescifrable, el fundamento por el que se rigen todos los dispositivos conectados del mundo.

Como ejemplo, ambos han contribuido a desarrollar (junto a Charles Rackoff) la llamada «prueba de conocimiento cero», que demuestra que es posible convencer al interlocutor de la veracidad de algo, pero sin mostrar ese algo. Se trata de un algoritmo esencial presente en un amplio abanico de aplicaciones desde los procesos de autenticación hasta el uso de los bitcoins, y está presente en las primeras aproximaciones hacia el voto electrónico. «Este sistema permitiría que se supiese el resultado, pero no quién ha votado a cada aspirante», ha explicado Micali por videoconferencia tras el acto de presentación del premio en laq que también han estado presentes Rivest y Goldwasser.

El papel, el futuro del voto online

Al respecto del voto electrónico, Ronald Rivest ha afirmado que se trata de una tecnología «compleja» y ha resaltado la vigencia del «papel» como medio idóneo en las elecciones. «Creo que debería la emisión de los votos debe ser en papel, aunque electrónicamente se podrían gestionar los datos. En el futuro, el voto por internet podría ser una realidad, pero de momento queda mucha investigación al respecto», ha aseverado el científico.

En esta línea, Rivest ha asegurado que el problema de este tipo de sistema no es que el conocimiento de la tecnología escape del control del usuario, sino que éste se fíe de la propia tecnología. «Todos la utilizamos diariamente sin mayor problema; la cuestión es si nos podemos fiar de ella, como evidencian las experiencias en torno al sistema de votación». Así mismo, Goldwasser ha incidido en la importancia de educar a los usuarios «desde el colegio», ya que el uso de las tecnologías «ha pasado de la nada a ser todo» en muy poco tiempo: «Hemos recibido más de lo que podemos abarcar, pero es cuestión de tiempo que esta evolución se pueda controlar», ha señalado la investigadora.

Un 5 en seguridad

En cuanto a seguridad, Rivest ha calificado con «un 5» el grado de privacidad de nuestros datos en la red. «Es relativo. ¿Cómo es de seguro atravesar una calle? Pues depende de qué calle, de si hay mucho tráfico, de si miras a ambos lados…».

«Está claro que el campo de batalla ha pasado al terreno de la comunicación y que las guerras ya no serán como antes. Por eso es tan importante educar al usuario en cómo protegerse y seguir estudiando para que los “enemigos” no puedan acceder a los datos», ha apostillado Goldwasser.

Por su parte, Micali se ha mostrado «optimista» ante todos los cambios y ha llamado a aunar esfuerzos para conseguir un mayor rigor en la seguridad de las nuevas tecnologías. «La seguridad tiene muchos elementos y siempre se ataca el eslabón débil. Pero debemos aprender de ello, incluso de las herramientas con las que operan los “malos”».