Marc Benioff, CEO de Salesforce
Marc Benioff, CEO de Salesforce - REUTERS

Más impuestos y responsabilidad: las tecnológicas entonan el «mea culpa» en Davos

El Foro Económico Mundial ha servido de foro y de fondo para tratar temas como el impacto de las «fake news», la evasión de impuestos de los gigantes, la propagación de la desinformación, el monopolio de las grandes compañías o los miedos ante la llegada de la inteligencia artificial

MADRIDActualizado:

Las críticas a las nuevas tecnologías siempre han tenido un componente «conspiranoico» que provocaba que las voces que se atrevían a levantarse contra gigantes como Google, Facebook, Apple o Microsoft fueran acusadas de no favorecer el desarrollo de la sociedad de la información y la comunicación a favor de un estancamiento del progreso. Ese «nos vigilan» que más tenía que ver con películas de ciencia ficción que con la realidad. Sin embargo, el 2017 y fenómenos como las «fake news» -noticias falsas que incidieron en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y que se investigan si tuvieron algo que ver también en el Brexit-, ciberataques como el del virus WannaCry han puesto en evidencia que las compañías tecnológicas -y sus flaquezas- tienen un poder apabullante en el devenir del mundo, y un lado oscuro que compromete desde la seguridad de los individuos a su libre albedrío.

El Foro Económico Mundial de la localidad suiza de Davos ha servido para que estas cuestiones hayan sido debatidas: de un lado, la postura crítica que reprueba el modelo de negocio de gigantes como Google o Facebook, «que no se responsabiliza de sus contenidos», afirmaba el magnate George Soros durante su intervención este jueves. De otro, las tecnológicas, cuyo discurso se encuentra en entredicho por difundir desinformación, distribuir contenido extremista, la protección de la privacidad de sus usuarios, su monopolismo, cómo invaden impuestos y la amenaza de la pérdida de empleos por el avance de una de las banderas de moda: la inteligencia artificial.

Un debate que se extiende a esferas mucho más mundanas que las de Silicon Valley y que está afectando a la reputación de las tecnológicas, incluso con dispositivos y soluciones que ya, solo por el nombre, tienen las ventas aseguradas.

Para minimizar el impacto negativo, estos gigantes han utilizado Davos para entonar el «mea culpa» y prometer que lo harán mejor: aceptarán más impuestos, acatarán las normas y se harán responsables de su poder. En definitiva, se portarán bien.

Las tecnológicas se disculpan

«En Google, queremos servir a todas las personas en el mundo, miles de millones de usuarios todos los días, y eso conlleva una gran responsabilidad», afirmó el presidente ejecutivo de Google, Sundar Pichai, durante una entrevista. «Así que tenemos que estar abiertos a los comentarios y participar más con el mundo externo».

Por su parte, Sheryl Sandberg, directora de Operaciones de Facebook y mano derecha de Mark Zuckerberg, admitió que «aún queda mucho por hacer» y que su plataforma ya ha dado los primeros pasos para «arreglar» el sistema: el cambio de algoritmo que intentará proporcionar a los usuarios «calidad» en vez de «cantidad» a sus usuarios, entendiendo esta última como número de noticias de páginas privadas que se mostrarán, en favor de las publicaciones de «amigos», con lo que intentarán favorecer el carácter social de Facebook. Para ello, sumarán equipo humano y tecnológico, con especial mención al papel de la inteligencia artificial para luchar contra este problema: «La tecnología debe ser parte de la solución», aseguró en Bruselas Sandberg, que se reunió con el primer ministro francés, Emmanuel Macron, para hablar de la subida de tasas que planea el Gobierno. Pichai repitió el encuentro, aunque por separado.

En tono conciliador también se mostró Dara Khosrowshahi, quien asumió el cargo de CEO de Uber el año pasado en medio de varias investigaciones gubernamentales relacionadas con las agresivas tácticas comerciales de la compañía. Ahora, la aplicación de transporte se encargará de hablar con los gobiernos y los agentes implicados (los taxistas), para pasar «del crecimiento a toda costa a uno responsable».

«Somos lo mismo que cualquier otra industria. Servicios financieros, productos de consumo, alimentos: en tecnología, el gobierno tendrá que participar. Hay algo de regulación, pero probablemente tendrá que haber más», manifestó por su parte Marc Benioff, fundador de la empresa de software empresarial Salesforce.com Inc, que proporciona servicios en la nube. Esta última afirmación venía tras la demanda de la Comisión Europea para que Irlanda recuperara 13.000 millones de euros que Apple dejó de pagar en tributos por las ventajas fiscales que le concedió este país. Sin embargo, Irlanda todavía no ha reclamado nada de esa ayuda fiscal, según Bruselas. Las filiales europeas de Apple desvían su actividad a Irlanda para así pagar menos impuestos y reducir su factura fiscal, aunque ahora la firma de la manzana asegura que pagará impuestos en España y en sus otras filiales, desviadas a Irlanda.

El peligro de la inteligencia artificial

Aunque el propio Pichai comparó la inteligencia artificial con el descubrimiento del fuego o la electricidad, lo cierto es que esta nueva tecnología se mira con recelo. «Los riesgos son sustanciales. Pero la forma en que se resuelve es mirando hacia adelante, pensando en la seguridad de la inteligencia artificial desde el primer día, y siendo transparente y abierto sobre cómo lo llevamos a cabo».

Mike Gregoire, director ejecutivo de la empresa de software empresarial CA Inc., también se hizo eco del «malestar social» por la posible ursurpación del trabajo a manos de las máquinas. Ginni Rometty, CEO de IBM, abogó por la responsabilidad para impulsar este tipo de tecnologías. «Hay que guiarlas con propósito y transparencia, o no nos gustará dónde vamos a terminar», vaticinó Rommetty en Davos.