Escaparate de la tienda Dolores Promesas en la calle Claudio Coello
Escaparate de la tienda Dolores Promesas en la calle Claudio Coello - Isabel Permuy
Moda

Tiendas donde encontrar tu estilo en Madrid

En busca de aquellas tiendas que nos inspiran un estilo un poco diferente, hemos hecho un breve recorrido por el barrio de Salamanca para descubrir sus propuestas para este otoño-invierno

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Esta temporada no se pinta de gris y negro como de costumbre, viene con color. Las flores, grandes y pequeñas, resaltan sobre cualquier estampado. Especialmente en vestidos vaporosos, marcando un estilo muy boho-chic. Y cuando las temperaturas bajan, jerséis de punto para combinar con los amplios vestidos. Y además del print floral, los cuadros escoceses, rojos, muy rojos, en chaquetas, en faldas…

Así podríamos resumir, a grandes rasgos, las tendencias de este otoño-invierno. Son las líneas que apuntaron meses atrás en las pasarelas y que se adaptan ahora a pie de calle en los escaparates. Damos fe en nuestro breve recorrido por Claudio Coello, Hermosilla y Lagasca. Gran concentración de moda en una de las zonas de turismo de compras de la capital.

Buscando aquellas tiendas que nos inspiraran estilo fuera de las grandes multinacionales, empezamos el paseo por Claudio Coello, donde nos topamos con una de las dos tiendas que la firma Dolores Promesas tiene en Madrid, en el número 69. Entramos con el recuerdo de cómo lucen sus creaciones algunas influencers del momento. Destacan los vestidos de fiestas, deslumbrantes y, como contrapunto, su línea urbana, con aires cincuenteros, y sus cautivadores estampados. Tras la virtual Dolores, joven andaluza y colorista, se esconden los diseños y la marca que han puesto en pie Miriam Pintado, Javier Peña y Alicia Hernández, directores creativos de la firma. Y además de estos estampados, los geométricos y sobre todos los lunares (por lo andaluz), seña de identidad de la casa. Los precios rondan de 70 a los 600 euros.

Tienda Cosette, en Claudio Coello
Tienda Cosette, en Claudio Coello-Isabel Permuy

Seguimos la calle, y en el número 58 nos topamos con Cosette. Multimarca con estilo afrancesado, urbano, que está asentada en esta zona desde 2013, y que amplía su oferta con otra tienda muy cerca, en la calle Ayala, para un público todavía más joven. Además de las tendencias que son generales, posee un punto rockero en sus pantalones y calzado. Su firma de referencia es la francesa French, de la que se pueden encontrar prendas, aunque no demasiadas, pues traen propuestas todas las semanas en pequeñas cantidades. Y aunque esté enclavada en la Milla de Oro madrileña, sus precios son bastante asequibles: de 50 a 200 euros.

Zapatos de Úrsula Mascaró
Zapatos de Úrsula Mascaró - Isabel Permuy

Antes de abandonar la calle Claudio Coello nos detenemos en Úrsula Mascaró, pequeña tienda que concentra una línea de calzado fantástica. La firma nos propone los zapatos de salón en terciopelo, de muchos colores, pero con la particularidad del tacón ancho. Nos espera un invierno más cómodo. Nada de botas, botines; en todo caso, las mosqueteras. Y para la línea fiesta, mucho brillo.

Justo antes de desembocar en la calle Ayala, nos encontramos con la firma sueca & Other Stories, una megatienda de tres plantas, que hace las delicias de las jovencitas, quizá porque su precio es mucho más bajo que cualquiera de las que lo rodean. Eso sí, la gana, Brownie, que hace apenas un año ha abierto una tienda en Hermosilla, 26, en un enclave precioso, con un patio lleno de vegetación que te da la bienvenida. Es el paraíso teen, aunque también atrae a las que hace tiempo que dejaron de ser quinceañeras. Allí, los jerséis, faldas y cazadoras, todo muy urbano, ganan por goleada a los vestidos.

Brownie, en la calle Hermosilla, 26
Brownie, en la calle Hermosilla, 26-Isabel Permuy

Y antes de terminar nuestro pequeño recorrido hay que parar en una tienda de San Sebastián, asentada ahora en Lagasca, 47, Indi & Cold, donde entre todas las prendas de punto, vestidos, ponen su distintivo en el pelo y las plumas. De todo un poco para cuando el otoño nos muda esa otra piel que llamamos ropa.