Fotografía de archivo de un macho de lince ibérico
Fotografía de archivo de un macho de lince ibérico - EFE

Muere atropellado un lince ibérico en el Alentejo portugués

Olmo tenía un año y dos meses de vida; llevaba dos meses viviendo en libertad, aunque bajo la vigilancia de los empleados del ICNF

CORRESPONSAL EN LISBOAActualizado:

Un accidente de tráfico en una autovía del Alentejo terminó con la vida de un joven ejemplar masculino de lince ibérico que había nacido en un centro especializado de Zarza de Granadilla, en España. Se llamaba Olmo y estaba catalogado en su lugar de origen, donde vio la luz en cautividad, de acuerdo con el comunicado que difundió el Instituto de Conservación de la Naturaleza y los Bosques de Portugal (ICNF).

Los hechos acontecieron el pasado 2 de mayo en una carretera secundaria que une las localidades lusas de Beja y Mértola, donde los técnicos certificaron que había muerto víctima de un atropello. El animal fue trasladado de urgencia a una clínica veterinaria, donde el personal decidió operarle de manera inmediata. Sin embargo, no resistió la operación y acabó por fallecer.

Olmo tenía un año y dos meses de vida, pues vino al mundo en marzo de 2017 en la citada población de la provincia de Cáceres. Llevaba dos meses viviendo en libertad, aunque bajo la vigilancia de los empleados del ICNF. Al parecer, no se trata del primer atropello de linces ibéricos que disfrutan de una existencia fuera del cautiverio. Todos en la vega del río Guadiana. Concretamente, estamos ante el tercero en los alrededores a lo largo de los últimos meses… hasta el punto de que Portugal acumula una tasa del 30% de ejemplares desaparecidos.

El lince continúa bajo el peligro de alcanzar las vías de extinción, por lo que las autoridades portuguesas y españolas colaboran de manera conjunta a través de diversos programas de ayuda y atención. Hace exactamente un año, un lince ibérico nacido en Portugal e introducido para repoblar la especie en España realizó el camino de vuelta para asentarse de nuevo en el mismo lugar del cual procedía. Khan, que así se llamaba el animal, era un precioso ejemplar que vio la luz en el Centro Nacional de Reproducción del Lince Ibérico, en Silves, localidad del Algarve próxima a Faro. Los responsables del Instituto de Conservación de la Naturaleza y los Bosques se sincronizaron con unos colegas españoles y lo trasladaron, junto a su hermano Kentaro, a Castilla-La Mancha.

Un año después, el lince se fió de su instinto y sus dotes de orientación para retornar al mismo enclave que echaba de menos. Tenía un collar de GPS, lo que permitió seguir su rastro a los profesionales del país vecino, dispuestos en todo momento a registrar sus movimientos en una suerte de diario biológico. De esta forma, pudo saberse que atravesó zonas de alta montaña, cruzó el Parque Nacional de Cabañeros, alcanzó el río Tajo y fue desplazándose por las provincias de Toledo y Cáceres. Posteriormente, nadó sobre las aguas del Guadiana y, finalmente, desembocó en el Algarve.

Se dio la circunstancia de que su hermano también regresó a Silves, como si ninguno de los dos aceptase formar parte del programa europeo LIFE + Iberlince, que sirvió de base para cambiar su lugar de residencia. El personal del ICNF llegó a emocionarse con esta historia, aunque todos ellos eran conscientes de que deben seguir protegiendo esta especie en peligro, sobre todo porque su hábitat en la península se ha deteriorado en las últimas décadas por la acción del hombre.