Donald Trump anuncia en la Casa Blanca la retirada de EE.UU. del Acuerdo Nuclear con Irán - Reuters | Vídeo: Conozca las claves del Acuerdo Nuclear con Irán

Trump retira a EE.UU. del Acuerdo Nuclear con Irán

El presidente norteamericano acusa a Teherán de mentir sobre su uso pacífico de la energía atómica y anuncia la reanudación de sanciones «al máximo nivel»

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Donald Trump cumplió este martes con las expectativas y anunció la salida del acuerdo nuclear con Irán. Tras una breve alocución en la Casa Blanca, se sentó en un escritorio y firmó un memorándum que recupera las sanciones económicas contra el régimen de Teherán, levantadas desde que su antecesor, Barack Obama, alcanzara el pacto en 2015, en la recta final de su segunda presidencia.

La decisión, aunque esperada, abre un periodo de alto voltaje para las relaciones internacionales de Washington: le enfrenta a sus aliados europeos -firmantes y defensores del acuerdo con Irán-, añade un nuevo motivo de roce con Rusia -gran apoyo del régimen iraní- e inaugura un enfrentamiento con Teherán de alcance todavía impredecible, cuando Oriente Próximo sigue siendo un polvorín.

«Estados Unidos ya no lanza amenazas vacías. Cuando hago promesas, las cumplo», dijo Trump, en referencia a uno de los legados de Obama que más criticó durante su campaña presidencial de 2016. Para el presidente de EE.UU., «el acuerdo levantó sanciones muy duras contra Irán a cambio de una limitación muy débil de su actividad nuclear, y sin ningún límite sobre otros comportamientos perversos, incluidas sus siniestras actividades en Siria, Yemen y otras partes del mundo».

Trump siempre ha calificado al acuerdo de «desastre». Firmado por EE.UU., Reino Unido, Francia, Alemania, China, Rusia e Irán, establece limitaciones al desarrollo nuclear de Teherán para evitar que pueda fabricar bombas nucleares y asegurar que solo se dedica a usos energéticos o médicos. Su cumplimiento está supervisado por las autoridades del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que controla las instalaciones de Irán a través de vídeo, análisis de muestras y personal en el terreno. Hasta el momento, el OIEA ha constatado que Irán ha cumplido con las condiciones del acuerdo.

Esto no ha sido suficiente para Trump, que considera que Irán no ha respetado «el espíritu» del acuerdo por sus actividades contrarias a los intereses de EE.UU. en Oriente Próximo. Sobre todo, Trump critica que las cláusulas de caducidad del acuerdo, que establecen que Irán podrá aumentar el uso de centrifugadoras y el enriquecimiento de uranio la próxima década, permitirán a Teherán desarrollar armas nucleares. Esas cláusulas son «totalmente inaceptables», dijo el presidente de EE.UU., ya que colocarían e Irán «al borde» de fabricar armas de este tipo en muy poco tiempo.

«En el corazón de este acuerdo con Irán hay una ficción: que ese régimen asesino solo quería tener un programa de energía nuclear pacífico», explicó Trump, una teoría que ha sido desmontada con una «prueba definitiva de que la promesa iraní era mentira», dijo en relación a las evidencias que la semana pasada mostró el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, sobre la existencia de un programa de armas nucleares en Irán, algo que el Gobierno de Teherán negó.

Más allá del uranio

La conclusión para Trump es que «la estructura podrida del acuerdo» no puede prevenir el desarrollo de una bomba atómica en Irán y eso es algo que EE.UU. no se puede permitir: «Nunca seremos rehenes del chantaje nuclear». El camino a seguir ahora es imponer sanciones -también para los países que colaboren con Teherán- y abrir un nuevo proceso de negociación con sus aliados para alcanzar un nuevo acuerdo «real, amplio y duradero» para contener la amenaza nuclear iraní. Pero no solo eso: Trump también quiere que incluya el programa de misiles de Irán y sus actividades como patrocinador de terrorismo.

La decisión de Trump se produce después de meses de presiones de sus aliados europeos para que no rompiera el acuerdo. La semana pasada, tanto el presidente de Francia, Emmanuel Macron, como la canciller alemana, Angela Merkel, estuvieron en Washington y trataron de convencer a Trump. La prensa estadounidense ha revelado que varios miembros de su gabinete tenían una opinión similar. Pero con la entrada de nuevos cargos de corte duro en su Gobierno -el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el asesor de seguridad nacional, John Bolton- y el peso de su promesa electoral, Trump ha preferido contrariar a sus aliados. Su decisión deja en duda la supervivencia del acuerdo y la verificación del programa nuclear iraní.

Macron, Merkel y la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, mostraron en un comunicado conjunto su «lamento y preocupación» por el anuncio y reiteraron su compromiso por la supervivencia del acuerdo.

La decisión de Trump fue respondida con agresividad por Irán. Su presidente, Hassan Rouhani, compareció en un discurso televisado y aseguró que el país estará preparado para regresar al enriquecimiento de uranio «a niveles industriales» si el acuerdo no sobrevive y criticó que quien nunca cumple sus promesas es EE.UU. «Trump está ejerciendo presión económica sobre Irán y lanzando una guerra psicológica, pero no dejaremos que consiga lo que quiere».