Dos mujeres fotografían un cartel sobre la visita de Trump en el centro de Jerusalén - Afp

Trump llega a Jerusalén para intentar resucitar el proceso de paz entre Israel y Palestina

El presidente de EE.UU. se reúne este lunes con Benjamin Netanyahu y el martes con Mahmud Abás

Corresponsal en JerusalénActualizado:

La segunda parada del primer viaje al extranjero de Donald Trump es Israel y Palestina y los saudíes han puesto muy alto el listón a los dirigentes locales para recibir al mandatario.

El presidente estadounidense se reunirá este lunes en Jerusalén con el primer ministro Benjamin Netanyahu y mañana, en Belén, con su homónimo palestino, Mahmud Abás. El objetivo de Trump es tratar de resucitar el proceso de paz entre israelíes y palestinos y su llegada al poder ha despertado «esperanza» en el lado palestino, según le confesó Abás en su reciente viaje a Washington.

Antes de aterrizar, el dirigente estadounidense concedió una entrevista al diario conservador «Israel Hayom» en la que aseguró: «Estoy trabajando mucho para tener finalmente la paz entre la gente de Israel y los palestinos. Espero que pueda llegar mucho antes de lo que nadie cree. Hay posibilidades tremendas».

La Ciudad Santa es ahora un lugar blindado por más de 10.000 policías que se mantendrán desplegados durante las 28 horas que va a durar esta visita, en una operación que ha sido denominada «Escudo Azul».

Además del proceso de paz, en los medios israelíes no olvidan su promesa electoral de trasladar la Embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, algo que de momento parece tendrá que esperar y que los dirigentes palestinos han calificado de «línea roja».

«Ciudad ocupada»

No es la primera vez que un candidato a la Casa Blanca plantea el traslado de la legación a la Ciudad Santa; ya lo hicieron antes George Bush o Bill Clinton, pero no dieron el paso definitivo. Con este traslado, tanto los israelíes como el presidente Trump buscan desterrar la fórmula de «ciudad ocupada» que acompaña a Jerusalén desde que en 1967 el estado judío ganara la Guerra de los Seis Días, cuyo aniversario se celebra estos días, y se anexionara la zona este, antes bajo control de Jordania.

Desde entonces la consideran su «capital eterna e indivisible», lo que para las Naciones Unidas es una violación del derecho internacional incluido el «Cuarto Convenio de Ginebra» relativo la «protección de personas civiles en tiempo de guerra», lo que justifica que las legaciones extranjeras se encuentren en Tel Aviv.