Internacional

Trump deja sus negocios para evitar el conflicto de intereses como presidente de EE.UU.

Asegura que no está obligado, pero que lo hace porque «la presidencia y hacer América grande son más importantes»

La legislación sí prohíbe a todo empleado del Gobierno Federal, también al presidente, recibir regalos de países extranjeros

Vídeo: Trump prosigue confeccionando su gabinete - ATLAS

El presidente electo, Donald Trump, ha utilizado su herramienta de comunicación favorita, su cuenta de Twitter, para confirmar lo que ya era un secreto a voces: que dejará sus negocios para centrarse en la presidencia de Estados Unidos. Trump explicó que lo hacía porque «la presidencia es una tarea mucho más importante y quiero hacer América grande otra vez (su lema electoral)», aunque también aseguró que «por ley, no está obligado a hacerlo».

Esta afirmación es cierta, pero también lo es que existe una prohibición legal muy precisa, y que afecta a empleados del Gobierno Federal (también al presidente de Estados Unidos), que es la de recibir regalos de países extranjeros. El presidente electo es muy consciente de que su actividad al frente de cualquiera de las empresas que posee podría haber chocado con esa ley y que tenía que eludir cualquier conflicto de intereses. Según anunció en la red social, el 15 de diciembre, en una rueda de prensa con toda su familia en Nueva York (su otra forma de comunicar favorita), para dar detalles al respecto.

La comparecencia adquiere una gran importancia, dado que la incompatibilidad de hecho que suponía para Trump ejercer la presidencia de Estados Unidos y su emporio, se extiende también en buena medida a sus hijos y a su yerno, el empresario Jared Kushner, marido de su hija Ivanka. Existe mucha expectación por ver si el magnate confirma su voluntad, anunciada durante la campaña electoral, de que sean sus tres hijos mayores, Donald Jr., Ivanka y Eric, quienes se hagan cargo del conjunto de propiedades y negocios que conforman el imperio Trump. Algunos expertos han aconsejado estos días que la mejor forma de evitar conflictos de intereses es que el conglomerado fuera gestionado por ejecutivos independientes, dejando fuera a cualquiera de los familiares. El futuro de su yerno, que posee también una tupida red de negocios, también está pendiente de aclaración, pues se había filtrado que podría formar parte del equipo de asesores del presidente, aunque sin cargo alguno, para no recibir remuneración y evitar conflictos.

El imperio que ha acumulado el magnate neoyorquino durante medio siglo de actividad abarca aproximadamente medio millar de sociedades, la mayoría de ellas negocios del sector inmobiliario y turístico, desde hoteles a campos de golf, de acuerdo con la declaración de bienes, obligatoria para todo candidato, que entregó para poder lanzarse a la carrera electoral.

Durante el proceso, en primavera, también aseguró que su fortuna se elevaba a 10.000 millones de dólares, pero lo hizo como reacción de enfado a la investigación publicada por la revista Forbes, según la cual el magnate superaba ligeramente los 4.000 millones de dólares y se encontraba en el puesto 123 dentro del ranking de los 400 más ricos de Estados Unidos. Ya en la recta final de la campaña presidencial, Forbes actualizaría a la baja la fortuna de Trump, hasta situarla en 3.700 millones, además de una deuda de 1.130 millones. Su bajada en el ranking le llevaba al puesto 156

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