Orlando Viera-Blanco, durante la entrevista con ABC
Orlando Viera-Blanco, durante la entrevista con ABC - JOSÉ RAMÓN LADRA

«El Tribunal de La Haya debe actuar ya contra Maduro»

Orlando Viera, asesor legal de la Asamblea Nacional de Venezuela, lideró una campaña de entrega de 112.000 firmas ante la Corte Penal Internacional para pedir investigaciones por crímenes de lesa humanidad

MADRIDActualizado:

El abogado venezolano Orlando Viera-Blanco (Caracas, 1965), junto a otros activistas como Tamara Suju, Patricia Betancourt y varios representantes de «Venezuela Somos Todos», entregó el pasado 22 de septiembre más de 112.000 firmas ante la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya como parte de la petición para que se inicie la investigación contra el Gobierno de Maduro por delitos de lesa humanidad en Venezuela. De visita en España, Viera-Blanco, que forma parte de la Comisión de Exteriores de la Asamblea Nacional de mayoría opositora, insiste en reactivar la lucha internacional contra el régimen tras la derrota de la oposición en unas elecciones regionales bajo sospecha de fraude.

Entre 2013 y 2017, se han introducido nueve denuncias contra Maduro por violación de derechos humanos ante la CPI sin todavía respuesta. ¿Qué recorrido real tiene esta iniciativa ante La Haya? ¿No teme decepcionar a muchos venezolanos desesperados por la situación del país?

Esta petición solicita tres cosas: un estatus de esa investigación que ya contiene más de mil incidencias por torturas y delitos de lesa humanidad; en caso de no tener un estatus formal de inicio de investigación, solicitar que se acuse a los perpetradores de estos delitos -en este caso la cadena de mando de Maduro- en relación sobre todo a las incidencias represivas por las muertes en Venezuela en 2014 así como los últimos 130 muertos que tuvimos este año; y en tercer lugar, le solicitamos ya a la comunidad internacional y a los Estados miembros que formen parte del proceso y presenten una denuncia formal en contra del Gobierno venezolano por esos delitos. Por esto he venido ahora a España, a continuar con algunas visitas que he hecho en el Senado, específicamente con el senador Dionisio García (portavoz popular para Asuntos Iberoamericanos). El mundo ya tuvo una experiencia tardía y burocrática en el proceso de reivindicar y proteger los derechos humanos en el caso del genocidio de Ruanda, la guerra civil angoleña o Somalia. Igualmente, el mundo tuvo la experiencia aletargada de no abordar oportunamente la guerra de los Balcanes y Kosovo y entonces EE.UU. decidió intervenir directamente con la OTAN. Venezuela sufre tremendamente: hay 3.000 muertes violentas al año por causa de homicidio y con un 97% de impunidad. La CPI no solo tiene nueve denuncias en contra de Maduro, sino que acumula cerca de 30 de distintos actores y víctimas. ¿Qué más espera el mundo? ¿Qué más espera La Haya o la ONU para actuar?

¿Por qué cree que todavía no se ha actuado con esa contundencia que usted pide?

Hay un juego de intereses donde obviamente países como Rusia o China han hecho contrapeso para que no se inicien estos procesos de intervención humanitaria.

¿Le pide más esfuerzos a España?

«Pido a España que lidere una coalición internacional para presionar con un ultimátum al régimen de Maduro»

Como miembro reciente de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, pido a la madre patria que con contundencia y frontalidad lidere la coalición internacional que permita dar cuenta de lo que sucede en Venezuela. Que emita una declaración que active el principio de la necesidad de proteger a la población. Así como Rajoy ha dado un ultimátum a Cataluña para que no siga con su irrespeto a su Constitución, también deber dar un ultimátum a Maduro para que se active el proceso de elecciones como desenlace con el menor coste humanitario. Le pido a España que se haga parte en La Haya.

La oposición está más dividida y el Gobierno de Maduro más fuerte que hace un año. ¿Se desactivará la protesta tras la derrota?

Los líderes políticos, salvo excepciones, han librado una lucha titánica, muy valiente, en contra de un gobierno que tiene el control de todas las instituciones y el control de las armas. Cerraron centros electorales, trasladaron otros y crearon una migración súbita y selectiva de ese votante que rechaza al Gobierno generando una tensión forzosa que en las circunscripciones de mayor afectación del Gobierno impidieron que la gente pudiese finalmente votar. Tras el fraude, dependemos de la comunidad internacional. Entiendo que haya reproches por lo que pasó en las últimas elecciones regionales: «¿Por qué vas a unas elecciones si sabes que el Gobierno va a defraudar?», se preguntaron algunos. Entonces, ¿cómo es? Si sé que me van a matar, ¿la opción es suicidarme?

Trump sugirió una intervención extranjera para detener la crisis venezolano, sin embargo, acto seguido tuvo una falta de respaldo y condena unánime de países latinoamericanos. ¿Qué pasó? ¿Es el camino?

Durante toda la presidencia del señor Chávez existía un tabú de llamar a Venezuela una dictadura, pero eso se ha acabado. Merkel, Macron, May o Rajoy han dicho que es necesario dar cuenta de lo que sucede en Venezuela porque tenemos una dictadura y que requiere una intervención de la comunidad internacional agotando las vías diplomáticas. La gente se desligó del señor Trump porque amenazó con una intervención directa incluso de orden militar que no descartaba, y la comunidad prefería agotar la vía del negocio y diplomática. Siguen estando presos los presos políticos o los más de 3.000 procedimientos de justicia selectiva en contra de dirigentes políticos. Están impunes las 130 muertos de las últimas protestas.

Algunas voces recuerdan el escenario chileno de Allende y Pinochet. ¿Lo ve usted para Venezuela?

Como activista de derechos humanos, no observo que exista una política de Guerra Fría como la que se puso de moda en los sesenta, setenta y ochenta, en la que todos estos dictadores fueron formados por la escuela de las Américas para contener al comunismo de África o América Latina. Creo que responsablemente los países han estado agotando todas las vías para poder sancionar con pruebas y respaldo. No estoy viendo en Venezuela salidas como las de Allende donde hubo una suerte de intervención de las fuerzas externas norteamericanas para sacar a Allende del poder y colocar allí a un dictador por 17 años como Pinochet. Es muy peligroso extrapolar el pasado de esta manera. Creo en la salida diplomática e intervención humanitaria para tener el menor costo ciudadano posible.

Como hombre del derecho, ¿qué opinión tiene de lo que ocurre en Cataluña?

En España, más que una situación trágica que genera miedo y polarización, veo que hay un gran desafío de demostrar al mundo de que las cosas no se hacen así. Las instituciones tienen que activar sus procesos electorales legalmente y constitucionalmente con las limitaciones de rigor. En la modernidad, la vida no es un referéndum ni todo se reduce a una soberanía. El concepto de independencia no pasa por el ideal de un grupo minoritario de determinada región para generar un desprendimiento de la nación.