Rodrigo Londoño, alias «Timochenko», durante el lanzamiento de su campaña de las presidenciales, este sábado en el sur de Bogotá
Rodrigo Londoño, alias «Timochenko», durante el lanzamiento de su campaña de las presidenciales, este sábado en el sur de Bogotá - Efe

Solo 200 personas acuden al primer acto de campaña de las FARC en Colombia

La antigua guerrilla no logra atraer el interés de los ciudadanos en el mitin celebrado un barrio popular de Bogotá, a pocos meses de las elecciones legislativas y presidenciales

BogotáActualizado:

El partido político FARC, en que se transformó la antigua guerrilla de Colombia, presentó este sábado su candidatura a las elecciones legislativas y presidenciales de este año, para las que se mostraron como una alternativa a la política tradicional, si bien no consiguió concitar el interés ciudadano. El acto, el primer gran mitin de la antigua guerrilla de las FARC desde que dejaron las armas (hoy Fuerza Alternativa Revolucionaria el Común), tuvo lugar en el popular barrio de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá, donde quisieron escenificar que desde el campo político intentarán dar voz a los más humildes.

Sin embargo, sólo consiguieron reunir a unas 200 personas, muchas de las cuales son excombatientes, pese a que varios autobuses fueron fletados especialmente para la ocasión. Alrededor del recinto, fuertemente custodiado y delimitado, muchos vecinos curisos se reunieron para ver qué sucedía en un barrio que carece de actividades culturales frecuentes.

Pese a que los organizadores les invitaron en varias ocasiones a entrar y unirse al concierto con que dio inicio y concluyó el mitin, la inmensa mayoría se quedaron en los alrededores, muestra del escaso interés que levantó el acto entre la ciudadanía, tanto de Ciudad Bolívar como del resto de Bogotá. Tras el concierto, fueron tomando la palabra varios de los líderes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia, nombre que ha adoptado el partido y que mantiene las siglas de la exguerrilla, hasta que se subió al escenario Rodrigo Londoño, conocido en su época de combatiente como «Timochenko».

«Arquitecto de la paz»

Entre halagos de quienes le precedieron sobre el escenario que le nombraron «arquitecto de la paz», Londoño se subió a la tarima donde pasó ciertos apuros y tuvo que parar a beber agua en varias ocasiones, lo que muestra que todavía no se ha recuperado de los problemas de salud que padece. Ya transformado en político, pidió cambiar la tradición política colombiana en que siempre se han alternado «viejos y corruptos partidos» en la política, a los que sucedieron otros movimientos «siempre encabezados por reconocidos caudillos».

Para el candidato presidencial de la FARC, la sustitución de los partidos liberal y conservador, que monopolizaron la política colombiana hasta el año 2002, por otros movimientos apenas supuso una renovación «en apariencia», puesto que considera que «en realidad la hundieron aún más en el fango» de la podredumbre. Por eso propuso como renovador de «la vieja clase política» colombiana a la FARC, en un discurso en que recordó el asesinato de varios líderes políticos que considera que trabajaron «por las clases más desfavorecidas».

Entre ellos mencionó al caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán,y al también liberal y candidato presidencial Luis Carlos Galán, así como el izquierdista aspirante a la jefatura del Estado Bernardo Jaramillo o del líder la desmovilizada guerrilla del M-19 Carlos Pizarro. Sin embargo, reconoció que no puede presentarse «como la fórmula mágica de salvación». «Venimos a proponer un despertar general, una toma de conciencia, en el sentido de que cambiar las cosas es posible», sostuvo.

Las encuestas no le favorecen

Durante su discurso, Londoño también apeló en numerosas ocasiones «al común», nombre con el que han bautizado en su partido a la mayoría social. Asimismo, pidió su unidad para poder llegar al poder, pese a que las encuestas apenas prevén que consiga un muy bajo número de votos. El discurso estuvo rodeado por carteles del candidato en el que muestra un nuevo rostro, sonriente, lejos de la imagen huraña y montuna de cabecilla guerrillero con la que le conoció el país. Frente a él, se aglutinaban numerosos policías que ahora custodian los actos de sus antiguos enemigos, que les miran a los ojos sabiendo que salvaguardan sus vidas.