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Schulz pone condiciones a la próxima gran coalición alemana

El candidato socialdemócrata ha expuesto sus «líneas rojas» en una reunión sorpresa

El candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz
El candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz - AFP
ROSALÍA SÁNCHEZ Berlín - Actualizado: Guardado en: Internacional

Dos semanas antes de las elecciones alemanas, ya se está comenzando a negociar la próxima gran coalición de gobierno. El candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, ha convocado a primera hora y por sorpresa una rueda de prensa en la que ha expuesto las «líneas rojas» que no está dispuesto a traspasar a la hora de sentarse a negociar acuerdos. Y las resume en cuatro puntos: igualdad de salarios entre hombres y mujeres, garantizar plazas escolares gratuitas de horario prolongado, abordar una reforma que mejore las pensiones y una Europa más fuerte y solidaria. «Son innegociables», ha subrayado, «sin esto no nos sentaremos a hablar con nadie».

En su peor nivel en las encuestas desde febrero y con los partidos pequeños por debajo del 10% en intención de voto, resulta muy difícil que una coalición de izquierdas liderada por Schulz pueda superar los 17 puntos que Merkel lleva de ventaja en los sondeos, por lo que estas condiciones apuntan a otra gran coalición. «Yo sigo luchando por ser canciller y lo seguiré haciendo hasta el último segundo», ha dicho Schulz, «y si Merkel quiere entrar en mi gabinete, puedo ofrecerle gustoso el puesto de vicecanciller». Lo que su equipo de estrategia pretendía presentar como el mensaje definitivo para diferenciarse de la canciller alemana, resulta en realidad un pliego inicial de negociaciones con el que hacer mirar a la izquierda el próximo gobierno de Merkel. «Me parece de verdad muy divertido que esté ofreciendo a Merkel el cargo de vicecanciller», ha bromeado el jefe del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Volker Kauder, «y además con unas condiciones innegociables que están ya en parte superadas».

Entre sus condiciones hay varias que chocan frontalmente con los propósitos de Merkel, como su negativa tajante a cumplir con las exigencias de Donald Trump y aumentar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB. «Actualmente gastamos unos 36.000 millones en esa partida y, con una evolución modesta de la economía, estaríamos aumentándola en otros 30.000 millones en 2030. Y eso no se puede hacer en Alemania sin al menos llevarlo a una votación al Bundestag», ha protestado. Otras de sus exigencias parecen sin embargo diseñadas para terminar llegando a un acuerdo con Merkel, como la de una reforma que garantice y mejore el valor adquisitivo de las pensiones a largo plazo. Después de ver lo que hizo la canciller alemana con la legislación del salario mínimo hace cuatro años, todo apunta que esta es la carta que Merkel guarda en la manga para negarla en campaña y legislarla después bajo presión del SPD, lo que le permite quedar bien con su electorado y con el ajeno. «En una situación de superávit en las cuentas estatales como la que disfruta Alemania, resultaría inexplicable no ocuparse de esto», ha insistido Schulz.

El resto son peticiones de guion, como la mejora de la calidad del empleo joven y la igualdad de los salarios, difícilmente regulable. Con la excepción de los asuntos europeos, en los que Schulz habla con gran autoridad y en los que critica a Merkel por su falta de rigor. El socialdemócrata ha criticado que el actual gobierno alemán no se esté mostrando mucho más duro con Hungría y con Polonia por su negativa a recibir refugiados en su territorio. «Estamos diciendo que un jefe de gobierno ha dicho en Bruselas que él hará lo que él quiera hacer en su país, ignorando alegremente los compromisos y los tratados. Y Alemania, que en cuestiones de disciplina fiscal es la primera que se precipita a hablar de sanciones y a exigir responsabilidades, sencillamente no está diciendo nada», ha protestado.

Después, el socialdemócrata ha estado a punto de atragantarse varias veces cuando se le ha pedido que concrete hasta qué punto está pensando en una Europa más solidaria, en referencia a la deuda, y ha evitado responder. Sin duda esa sería una de las auténticas claves de la negociación de la próxima gran coalición y podría impulsar a la Unión Europea hasta un nivel de integración desconocido hasta ahora y que Macron, desde París, está tratando de desarrollar. Pero Schulz ha evitado declaraciones comprometedoras antes de la votación. Nada que pueda poner en un compromiso a Merkel antes de tiempo. La prueba definitiva de que Schulz está ya orientado a una siguiente gran coalición es que ha identificado como «auténtico enemigo» a la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), a la que ha prometido «no dar ni un segundo de descanso durante toda la campaña electoral» y ha declarado «enemigo de la democracia».

A fecha de hoy y tal y como están las encuestas, la única otra opción de gobierno a esta gran coalición sería un «gobierno Jamaica», que debería formar Merkel con los liberales del FDP y con Los Verdes, pero una vez sobre la mesa esta propuesta de Schulz, la gran coalición queda precocinada, excepto, claro está, el punto de la vicecanciller Merkel.

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