Internacional

Renzi dispara el gasto para ganar su referéndum

El «premier» italiano anuncia un enorme plan de estímulo para seducir al electorado

El primer ministro italiano, Matteo Renzi
El primer ministro italiano, Matteo Renzi - EFE
ÁNGEL GÓMEZ FUENTES Corresponsal En Roma - Actualizado: Guardado en:

«¿Qué más quieren?» Con esta expresiva pregunta el primer ministro italiano, Matteo Renzi, hacía una perfecta síntesis para mostrar, en rueda de prensa, que su Gobierno ha incluido en los presupuestos para el año próximo una espectacular serie de gratificaciones económicas, bajadas de impuestos, subida de pensiones, bonus y «regalos» para prácticamente a todos los italianos. El objetivo de Renzi con sus llamativas medidas es contentar a todo el mundo, con vistas al decisivo referéndum del 4 de diciembre sobre la reforma constitucional.

Hoy las encuestas no le son favorables. Apuntan a una victoria del «no», aunque aún son muchos los indecisos. Y a estos espera convencer el primer ministro con un plan que supone un desafío claro a las directrices de rigor presupuestario marcadas por Bruselas. Habrá dinero para todos: pensionistas, funcionarios, autónomos, agricultores, policías, profesores y empresarios.

El paquete global de estímulos, que incluye la convocatoria de 10.000 plazas de empleo público, rebaja de impuestos a las empresas, y un aumento del gasto en sanidad y pensiones tendrá un coste de, nada menos, que 27.000 millones de euros. El Gobierno estima que el incremento del producto interior bruto (PIB) será del 1% en 2017, mientras el déficit con relación al PIB se fija en el 2,3%. A las empresas se les rebaja el impuesto de la renta sobre sociedades (IRES) del actual 27,5% al 24%. Las pequeñas empresas y autónomos podrán acceder también al impuesto del 24% en lugar del IRPF, con el que sus pagos pueden ahora llegar al 43%.

Monstruo burocrático

Pero el mayor regalo para los italianos fue el anuncio de la eliminación por decreto del ente público Equitalia, la agencia que se ocupa de recaudar y recuperar, en nombre de la hacienda pública, los impagos fiscales.

Se trata de un monstruo burocrático odiado por los italianos, quienes lo ven como una especie de vampiro del Tesoro. Equitalia, además, impone a menudo recargos que rozan la usura. Para colmo, suele actuar con cierta benevolencia con los grandes, los millonarios, y gran dureza con los débiles, como demostró un programa de investigación de la RAI. Todos los medios han contado infinidad de casos surrealistas sobre Equitalia. Y, desgraciadamente, muchos también dramáticos, porque todos los periódicos están llenos en estos tiempos de crisis de noticias de gente desesperada, de pequeños empresarios suicidas y de manifestaciones contra el organismo que Renzi ha decidido suprimir.

El programa del Movimiento Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo ha tenido siempre como propuesta estrella la eliminación de Equitalia, lo que da idea de la importancia de esta decisión del primer ministro, que implica otra concesión inesperada para los italianos. A partir de ahora tendrán un año para pagar las multas y los atrasos a Equitalia sin intereses.

Renzi piensa que, con la economía estancada, una parte importante del electorado no siente motivación para acercarse a las urnas y teme el tradicional voto de castigo al gobierno de turno. Consciente de que una derrota en la consulta podría obligarle a dimitir, se ha lanzado a un plan que levantará ampollas en el equipo de Angela Merkel y con el que parece preguntar a los italianos: «¿Hay quién dé mas?».

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