Roberto MaronI, exministro del Interior, jefe de gobierno de Lombardía y cofundador de la Liga Norte
Roberto MaronI, exministro del Interior, jefe de gobierno de Lombardía y cofundador de la Liga Norte - REUTERS

Las dos regiones más ricas de Italia celebran referendos para autogestionar sus impuestos

Las consultas en Lombardía y Veneto se realizan dentro del marco de la Constitución

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

Lombardía y Veneto, dos de las regiones más ricas de Italia, celebran hoy sendos referendos consultivos, no vinculantes, para preguntar a los ciudadanos si quieren más «autonomía», sin amenazar la «unidad nacional». Nada tienen que ver con el referéndum de Cataluña, entre otras cosas porque, a diferencia de la consulta catalana, se inscriben dentro de la Constitución y han sido aprobados por el Tribunal Constitucional italiano. El Véneto quería inicialmente someter a consulta una serie de temas de naturaleza fiscal, pero fueron declarados ilegítimos por el Constitucional que «salvó» solamente el último, el que se ha escrito en la papeleta del voto, cuya pregunta literal es la siguiente: «¿Quieren que a la región del Véneto le sean atribuidas ulteriores formas y condiciones particulares de autonomía?».

Más articulada y larga es la fórmula de Lombardía que hace explícita referencia a la Constitución: «¿Quieren que la región de Lombardía, en el marco de la unidad nacional, emprenda las iniciativas institucionales necesarias para pedir al Estado atribuciones ulteriores y condiciones particulares de autonomía, con los relativos recursos, en el marco del artículo 116 de la Constitución?».

Objetivo financiero

Cabe destacar que ambos referendos están promovidos por dos presidentes regionales miembros de la Liga Norte: Luca Zaia, exministro de Agricultura, gobernador del Véneto; y Roberto Maroni, exministro del Interior, jefe de gobierno de Lombardía y cofundador de la Liga Norte hace 30 años con Umberto Bossi. Ambos pretenden que se amplíen las competencias en medio ambiente, innovación e investigación, protección civil, formación y trabajo, política industrial e infraestructuras. Pero el objetivo claro es financiero: Lombardía y Véneto quieren que se queden en su territorio al menos la mitad de los impuestos estatales que pagan y no enviarlos a las regiones más pobres del sur.

En Lombardía, por ejemplo, la diferencia entre los impuestos que pagan sus ciudadanos al Estado y lo que reciben para los gastos regionales de las administraciones públicas es de 54.000 millones de euros. Roberto Maroni ha declarado abiertamente que su gran objetivo es quedarse al menos con la mitad de esa diferencia: 27.000 millones. «Si tuviera estos fondos, podría resolver todos los problemas de Lombardía», asegura el presidente de una región cuya renta per cápita está por encima de los 36.000 euros –al nivel de Alemania–, en tanto que en el Véneto es de 32.000 euros, casi como en Francia. Pero hay mucho engaño y propaganda en las cifras, porque está claro que si el Estado transfiere más competencias a esas regiones, los gastos de las administraciones públicas regionales aumentarían, con lo cual esa diferencia de 54.000 millones de euros, en el caso de Lombardía, desaparecería.

Ningún efecto inmediato

Sea cual sea el resultado de los referendos, cuyo coste será de unos 65 millones de euros, no habrá ningún efecto a corto plazo. El dato político inmediato será la valoración sobre la afluencia a las urnas. Hasta ahora, incluso muchos ciudadanos de esas regiones parecen indiferentes. La Liga Norte esperaba al principio llegar a una participación del 60%, pero con el paso del tiempo ha rebajado mucho sus expectativas. Las encuestas de la Liga señalan que la participación estará entre el 41 y el 44 % en Lombardía; en el caso del Véneto, su estatuto establece que, para ser válido, el referéndum debe alcanzar la mitad más uno del censo.

Lo que se da por seguro es que en ambas consultas triunfará el «sí». Aunque no haya efectos inmediatos, los líderes de la Liga Norte que los promueven pretenden que ese resultado les dé fuerza política para negociar más competencias con el gobierno. El proyecto de ley que se redacte tras las negociaciones deberá ser aprobado, por mayoría absoluta, en el Congreso y en el Senado. Teniendo en cuenta que las regiones del sur y muchos diputados no son favorables a conceder más competencias ni mayores recursos a las regiones más ricas, se presume que, en todo caso, la autonomía de Lombardía y Véneto seguirá siendo muy limitada.

Muchos son los críticos contra estas consultas por considerar que son inútiles. Argumentan que, con una simple carta enviada al primer ministro, se podía abrir la negociación. Esto es precisamente lo que ha hecho el presidente de la región de Emilia Romagna, Stefano Bonaccini, quien el pasado jueves firmó con el jefe del gobierno, Paolo Gentiloni, un documento para iniciar la negociación para obtener más autogobierno.