El líder norcoreano, Kim Jong-un
El líder norcoreano, Kim Jong-un - REUTERS

Kim Jong-un negociará su desnuclearización con Trump en la cumbre de mayo

EE.UU. y Corea del Norte preparan en secreto esta reunión histórica, que no tiene todavía fecha exacta ni lugar

Corresponsal en PekínActualizado:

En secreto, Estados Unidos y Corea del Norte llevan negociando desde hace semanas la cumbre que sus dos dirigentes, Donald Trump y Kim Jong-un, celebrarán en mayo. Será un encuentro histórico porque, hasta ahora, jamás se han reunido los mandatarios en ejercicio de ambos países, que están enfrentados desde los tiempos de la Guerra Fría.

En dicha cumbre, de la que todavía no se sabe ni la fecha ni el lugar, Kim Jong-un estará dispuesto a negociar con Trump su renuncia a su programa de armas nucleares. Durante el fin de semana, así lo han publicado diversos medios, desde «The Wall Street Journal» a la agencia surcoreana Yonhap, citando fuentes de la Casa Blanca. Pero el régimen comunista de Pyongyang, que juega siempre al despiste, todavía no lo ha confirmado oficialmente ni sus medios han informado a su público sobre este encuentro con «los imperialistas americanos», como los define la propaganda.

Al margen de que se llegue a un acuerdo o no durante la cumbre con Trump, esta supuesta voluntad de diálogo de Kim Jong-un ya supone un trascendental avance para reducir la tensión en la Península Coreana, que ha vivido dos años de constantes ensayos de misiles y tres pruebas atómicas. Forzado por las sanciones de la ONU, que parecen haber asfixiado su economía cuando China le ha cerrado el grifo de su escaso comercio, el caudillo norcoreano ha rebajado su retórica belicista desde principios de año. Gracias a los Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en febrero en el Sur, se ha abierto entre las dos Coreas un periodo de distensión que ha encadenado en poco tiempo una serie de reuniones históricas.

A la presencia en los Juegos de la hermana de Kim Jong-un, quien invitó al presidente surcoreano, Moon Jae-in, a una cumbre en el Norte, siguió luego el viaje a Pyongyang de una delegación enviada por Seúl. Sorprendiendo a todo el mundo, el dictador norcoreano propuso entonces la cumbre con Trump y este no dudó en aceptarla, causando aún mayor asombro entre sus colaboradores y los expertos en general.

Pero, más allá de la foto, el encuentro entre ambos ha de llenarse de contenidos, como el compromiso de Corea del Norte sobre su desnuclearización a cambio de que EE.UU. no ataque al régimen. Algo que parece difícil porque Pyongyang ha insistido infinidad de veces en que jamás se desprenderá de sus armas atómicas y misiles, con los que Kim Jong-un se ha blindado en el poder para que Washington no lleve a cabo un cambio de régimen como en Irak, Libia o la antigua Yugoslavia.

Ganar tiempo

Ante tales razones, algunos analistas, como los desertores de alto rango entrevistados por ABC durante los Juegos Olímpicos en febrero, creen que Kim Jong-un solo está intentando ganar tiempo para que se rebajen las sanciones.

Pero, siguiendo con la presión sobre el régimen, China anunció este lunes la prohibición de 32 exportaciones a Corea del Norte, como equipamiento y tecnología informática, que pueden usarse en armas de destrucción masiva. Curiosamente, Pekín toma esta medida dos semanas después de la visita sorpresa de Kim Jong-un para reunirse con el presidente Xi Jinping, y antes de que se encuentre el 27 de abril con Moon Jae-in en la frontera del Paralelo 38.