Vídeo: Donald Trump, el hombre que resurgió de sus cenizas - Elena Villegas

Donald TrumpEl populismo llega al poder en EE.UU.

Donald Trump toma hoy posesión de su cargo de presidente en un traspaso de poder pleno de enfrentamientos

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

Día D y hora H. Ha llegado el momento. El controvertido magnate que irrumpió hace año y medio en la escena política con el empeño de dar un vuelco al sistema, el outsider que clamó ruidosamente y sobresaltó la política clásica, pero también el candidato despreciado cual divertimento llamado a evaporarse durante la campaña, se sube hoy a lo más alto del establishment para iniciar un cambio de consecuencias imprevisibles. Bajo la cúpula del Capitolio, símbolo del engranaje institucional que da sentido a la primera democracia del mundo, en el mismo Washington que despreció para acumular un movimiento millonario de fieles que le auparon al poder, Donald Trump se dispone a jurar su cargo. Dispuesto a protagonizar el cambio de tintes populistas que prometió, el neoyorquino asume el mayor poder del mundo.

Donald John Trump, el presidente número 45 del país, hace historia al convertirse en el primer hombre de negocios, multimillonario y dueño de un imperio, que se sienta en el Despacho Oval. También será el presidente y comandante en jefe con más edad de la historia de EE.UU. Con 70 años, supera en uno los que acumulaba Ronald Reagan cuando batió el vigente récord de edad. Por si fueran pocas, Trump rompe otra tradición: nunca un presidente electo había accedido al cargo con un rechazo mayoritario de los estadounidenses. Su llegada ayer a la base de Saint Andrews en compañía de su mujer, Melania, la nueva Primera Dama, y de todos los hijos y nietos, simboliza un cambio total, también de imagen. A la espera de valorar su alcance, la nueva familia presidencial, conocida más por su dilatada vida social y por sus negocios que por su experiencia política, promete dar un vuelco al esquema político e institucional de Barack Obama, incluidos los flancos débiles que en materia de conflictos de intereses ofrece el nuevo ocupante de la Casa Blanca.

Aunque el cambio real será el que empiece a impulsar mañana, con permiso de la mayoría republicana en el Congreso, que vive con el nuevo mandatario una relación amor-odio sobre la que girará el nuevo mandato. Trump no desvelará hoy muchas claves de su acción de gobierno, según aventuró ayer el nuevo secretario de Prensa de la Casa Blanca, quien calificó el discurso del presidente entrante de «filosófico, más que de agenda».

El acto formal de investidura va a culminar el proceso de transición más enrarecido en tiempos, por mucho que ayer el vicepresidente electo, Mike Pence, proclamara que «los estadounidenses tienen que estar orgullosos de la colaboración que ha ofrecido la Administración Obama». El episodio del ataque ruso a la elección y las andanadas de Trump con los tradicionales socios atlánticos y europeos han protagonizado un periodo de enfrentamiento al que han contribuido tanto el presidente entrante como el saliente, este último con continuas alusiones a su futura su labor de oposición política, alejado de la institucionalidad del cargo.

Boicot

El ambiente de enfrentamiento que vive el país, que se reflejará también en numerosos actos de protesta, será especialmente destacado entre los congresistas invitados, cincuenta de los cuales, del Partido Demócrata, han anunciado su ausencia, en protesta por las últimas críticas de Trump a su compañero, el activista por los derechos civiles John Lewis. Para contrarrestarlo, los expresidentes intentan un cierre de filas institucional, que, encabezado por los Obama, contará también con la ayuda de los matrimonios Clinton y Bush. El padre de George W. Bush, el expresidente, George H. W. Bush, permanecía ayer ingresado en la UCI junto con su mujer, Barbara, aquejado de una neumonía.

El presidente Obama será quien inicie hoy el momento esperado, con un discurso de despedida, previo al que pronunciará Donald Trump, instantes antes de proceder a la jura del cargo. Su llegada se produce mientras el Senado escucha a los miembros que ha elegido para su nueva Administración, algunos de los cuales han resultado polémicos por posibles conflictos de interés.