Internacional

Petrobras, el símbolo de la corrupción brasileña que busca recuperarse

Desde que comenzó hace dos años y medio, la operación ya recuperó lo equivalente a 184 millones de euros, que representan apenas 1,6% de todo el dinero que habría desaparecido de las arcas de la empresa con la corrupción

Imagen de televisión facilitada por la Guardia Civil de la detención del supuesto cerebro financiero de una trama de corrupción de la petrolera brasileña Petrobras
Imagen de televisión facilitada por la Guardia Civil de la detención del supuesto cerebro financiero de una trama de corrupción de la petrolera brasileña Petrobras - EFE

Considerado uno de los mayores escándalos de la historia brasileña, la Operación Lavacoches (Lavajato) investiga una serie de gigantescos desvíos, un verdadero saqueo de recursos públicos que casi hundieron a la estatal Petrobras, símbolo del auge y de la crisis vividos por Brasil durante los trece años de Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT). El estado de Río de Janeiro, sede de la petrolera y de importantes reservas de crudo, se declaró en bancarrota.

Desde que comenzó hace dos años y medio, la operación ya recuperó lo equivalente a 184 millones de euros, que representan apenas 1,6% de todo el dinero que habría desaparecido de las arcas de la empresa con la corrupción, un total equivalente a 11,5 mil millones de euros. Según informes policiales y del juez Sergio Moro, que comanda la Lavacoches, esos fondos se perdieron en sobornos, contratos superfacturados, carteles y fraudes en licitaciones.

Coordinada por una fuerza tarea formada por jueces, fiscales y policías, la operación desmanteló un esquema de corrupción antiguo, con participación de políticos de casi todos los partidos, inclusive del PT, que con ese escándalo enterró su bandera de la ética, la misma que eligió en 2002 al metalúrgico Luiz Inácio Lula da Silva.

Según las investigaciones, que ya llevaron a la cárcel algunos de los empresarios y políticos más importantes del país, el esquema funcionaba a través de un cartel de grandes constructoras contratadas por Petrobras en licitaciones negociadas informalmente. Parte del dinero servía para pagar campañas electorales de los partidos de la alianza que gobernaba con el PT, entre ellos, el PMDB, grupo del actual presidente Temer.

Entre los cerca de 200 detenidos constan políticos claves del Gobierno Lula, como el ex ministro de economía Antonio Palocci, e importantes empresarios como Marcelo Odebrecht, presidente y heredero de Odebrecht, una de las mayores constructoras brasileñas, con negocios en América Latina, África y Europa. Se cuentan 245 acusados criminalmente entre los que están el expresidente Lula, y entre los investigados constan la expresidente Dilma Rousseff y el actual, Michel Temer.

Los desvíos a políticos no eran usados apenas en fondos electorales. La «lavacoches» descubrió también la vida de lujo del expresidente del Congreso, Eduardo Cunha, que gastaba fortunas en viajes por el mundo, clases de tenis para su hija en Florida y exorbitantes compras para su esposa en una tarjeta de credito sin límites.

El exgobernador de Río, Sergio Cabral, detenido la semana pasada, ya fue sorprendido en una juerga en el hotel Ritz de París y usando un helicóptero del Gobierno incluso para llevar al perro a su casa de playa en el lujoso balneario de Angra dos Reis. Su esposa, la abogada Adriana Ancelmo era aficionada por joyas y diamantes que Cabral pagaba en efectivo a las joyerías, en una clara evidencia de blanqueo de fondos.

Cabral, que niega las acusaciones, fue una de las caras de los proyectos que conquistaron el Mundial de Fútbol y las Olimpiadas de Río. Cabral, uno de los líderes del PMDB, era también uno de los más entusiastas con los descubrimientos de petróleo y el futuro de Petrobras, que en los años Lula descubrió una gigantesca reserva de crudo en aguas marinas profundas de Río y São Paulo.

Buscando recuperación

La debacle de Petrobras se acentuó más aún con la caída internacional de los precios del petróleo, que afectó a la mayoría de los países emergentes. Tras la destitución de Dilma Rousseff y la investidura de su vicepresidente Michel Temer, en setiembre, la estatal pasó a ser dirigida por Pedro Parente, un respetado ingeniero y ejecutivo del sector privado, que fue ministro de economía y de energía y minas, durante los Gobiernos de Fernando Henrique Cardoso.

Parente informó que el dinero que está siendo recuperado será usado para amortizar parte de la deuda de la estatal, de cerca de 132 mil millones de dólares. La empresa contrató, a su vez, dos empresas para investigaciones y auditorías independientes, además de nombrar una comisión interna para evaluar procedimientos de contratos.

Parente declaró recientemente que la empresa ha adoptado medidas de transparencia para frenar prácticas de corrupción. «Estamos atravesando una frontera», dijo esta semana el fiscal tributario Roberto Leonel de Oliveira Lima, sobre los fondos recuperados con ayuda de bancos y autoridades de Estados Unidos y Suiza, además de organismos y entidades internacionales, como Interpol.

«Ejecutar un plan que incluye reducción de costos y de inversión, sin reducir metas y ganando productividad, además de un programa de des-inversión relevante, requiere mucha disciplina», declaró Parente a O Estado de São Paulo, celebrando la mejora en el desempeño de la petrolera, pero anunciando muchas dificultades por delante.

La expectativa del ejecutivo es que Petrobras realice los ajustes necesarios para llegar a 2018 con los mismos índices de petroleras que tienen grado de inversión y sello de buena pagadora en las agencias internacionales de clasificación de riesgo. «Deseo el grado de inversión lo más rápido posible. Haremos nuestro trabajo para que eso sea una consecuencia», señaló Parente.

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