Internacional

Más de cien muertos por la explosión de un camión bomba al sur de Bagdad

El ataque, reivindicado por Daesh, se ha producido en una gasolinera junto a un restaurante usado por peregrinos chiíes

Imagen de la gasolinera tras el atetnado - REUTERS
MIKEL AYESTARAN Corresponsal En Jerusalén - Actualizado: Guardado en:

La peregrinación chií del Arbaeen fue un año más objetivo del terror en Irak. Al menos cien personas, la mayor parte fieles llegados desde Irán, murieron tras un atentado en un área de servicio de Hilla, 100 kilómetros al sur de Bagdad, reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) a través de su agencia Amaq. Fuentes de la seguridad iraquí indicaron que un suicida al volante de un camión cisterna se inmoló cerca de una gasolinera y un restaurante de carretera muy populares. En el momento de la explosión el aparcamiento estaba lleno de autobuses que regresaban de la vecina Karbala, epicentro de la ceremonia que conmemoró el domingo los 40 días de la muerte del Imam Husein, nieto de Mahoma.

Millones de peregrinos chiíes llegados de todo el mundo asistieron a la gran celebración que discurrió bajo fuertes medidas de seguridad y supuso un gran esfuerzo para unas autoridades volcadas desde el 17 de octubre en la ofensiva para recuperar el control de Mosul, capital del califato del EI en Irak. El martirio de Husein hace más de 1.300 años en Karbala –toda su familia murió junto a él, menos las mujeres y niños, y fue decapitado- agrandó el cisma en el mundo musulmán abierto tras la muerte de Mahoma y supuso la separación definitiva entre chiíes,  seguidores de la familia del Profeta, y suníes, que optaron por los califas. Un cisma que ha llegado a nuestros días y que desde la caída de Sadam Husein se ha convertido en una guerra abierta en Irak, pero también en Siria o Yemen. Irán respalda a los grupos chiíes, mientras que Arabia Saudí es el principal soporte suní. Para el EI, los chiíes son herejes y la limpieza sectaria es una de las prioridades en su agenda.

Batalla por Mosul

Ejército de Irak, peshmergas kurdos y las Unidades de Movilización Popular (milicias chiíes) cercan por completo Mosul en la sexta semana de ofensiva. Los paramilitares chiíes, cuya presencia no tiene el visto bueno de Estados Unidos, lograron el miércoles cerrar la última vía de salida que le quedaba a los seguidores del califa hacia Siria y vuelven a erigirse en una pieza importante en esta operación, como ya lo fueron en Ramadi, Faluya o Tikrit.

Naciones Unidas eleva a 69.000 el número de civiles que han logrado escapar y viven ahora en campos de desplazados, una cifra que crece según aumenta la intensidad de los combates. Tras un avance más rápido de lo esperado en las primeras semanas, la ofensiva se ha ralentizado desde que las fuerzas especiales lograran penetrar en el este de Mosul. La fuerte presencia de civiles, se calcula que más de un millón, complica los bombardeos de la coalición que lidera Estados Unidos y los iraquíes combaten calle por calle, casa por casa. Hasta ahora han entrado en doce de los 50 distritos del este de Mosul y encuentran una dura oposición de los yihadistas.

Atentados como el de Hilla recuerdan a las autoridades que la victoria militar en Mosul no supondrá el final de la amenaza de un grupo habituado a vivir en las clandestinidad y experto en atentados indiscriminados.

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