Así es hacer la compra en Venezuela: cientos de euros por unos pocos productos básicos

Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, en el último trimestre ha aumentado el número de personas buscan comida en las calles, en los desperdicios y en bolsas de basura

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Rastreamos la tienda virtual de uno de los supermercados más famosos de Venezuela: un kilo de arroz, 11,79 euros; un litro de aceite de soja, 23,82 euros; lata de atún de 140 gramos, 5,11 euros; un kilo de tomates, 11,55 euros; dos rollos de papel higiénico, 10,8 euros; 500 ml de detergente para lavar platos, 9,8 euros… Total: 72,98 euros por la compra de seis productos básicos.

Esta es la dura realidad a la que se tienen que enfrentar los venezolanos en su día a día, a los que con un salario mínimo de 30,7 euros, la perspectiva de hacer la compra se les plantea cada vez más complicada.

No en vano, Venezuela con una inflación del 1.133%, según el FMI, lideró en 2017 el ranking mundial de los países con mayor inflación del mundo.

Para hacernos una idea de lo que supone esa cifra, basta con ver en el gráfico superior o en la siguiente tabla cómo han ido evolucionando los precios de la cesta básica de la compra de los venezolanos entre 2012 y 2017.

Más allá de los precios, la otra dificultad a la que se enfrentan los venezolanos es la de tener que soportar largas colas en los supermercados para poder abastecerse, desde tempranas horas en la madrugada se observan filas de hombres, mujeres, niños y ancianos para adquirir alimentos.

Esa escasez genera protestas y disturbios van en continuo aumento. Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) se registraron 2.414 protestas en los primeros 90 días de 2018 o lo que es lo mismo un promedio de 26 diarias. Esta cifra representa un incremento de 93% en comparación con el mismo periodo del año pasado.

«Las familias siguen sometidas a realizar largas colas por horas para adquirir algún producto, continúa la alta dependencia de las cajas CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), que es principalmente mercancía importada, y los incentivos para aumentar la producción nacional son prácticamente inexistentes», señalan desde el organismo que subrayan además que en el último trimestre han visto como cada vez más personas buscan comida en las calles, en los desperdicios y bolsas de basura. Asimismo, en enero se contabilizaron 141 saqueos o intentos de saqueo, es decir, un 642% más que en el mismo mes del año pasado.

Por su parte, el vicepresidente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, hacía responsable de la situación a las sanciones económicas de EE.UU. contra el Gobierno de Nicolás Maduro a las que calificó como «violación de los derechos humanos».

«Exigimos (a EE.UU.) que nos deje comprar los alimentos y las medicinas como los compra cualquier país del mundo, libre. Eso en verdad es una violación de los derechos humanos del pueblo de Venezuela», afirmó Cabello hace unos días, en alusión a las sanciones que Washington impuso a la Administración de Maduro.

«Nosotros no hemos hecho nada para que EE.UU., que se cree el policía del mundo, intente hacer lo que está haciendo contra Venezuela», sostuvo y aseguró que si de verdad quisieran ayudar al país «levantarían las sanciones».

Mientras tanto, Estados Unidos defiende que las sanciones aprobadas en los últimos meses buscan apoyar a los opositores al Gobierno y presionar al Ejecutivo de Maduro, a quien señalan por alejarse de las formas democráticas y promover un «desastre humanitario» con sus políticas económicas.

La oposición venezolana, EE.UU., varios gobiernos de la zona y el Parlamento Europeo, entre otros, han pedido constantemente al Gobierno venezolano que abra un canal humanitario para hacer frente a la escasez de alimentos y medicinas que existe en el país desde hace meses.

El Ejecutivo se ha negado bajo el argumento de que daría pie a una «invasión militar encubierta». Mientras tanto, miles de venezolanos siguen sufriendo cada día por conseguir elementos tan básicos como papel higiénico, legumbres o una pieza de fruta.