CLAVES DE LATINOAMÉRICA

Estados Unidos y México discrepan en dos tercios de las propuestas para el TCLAN

Ambos países, junto con Canadá, comienzan la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TCLAN)

Los presidentes Enrique Peña Nietoy Donald Trump hace un mes en la cumbre del G-20
Los presidentes Enrique Peña Nietoy Donald Trump hace un mes en la cumbre del G-20 - AFP
EMILI J. BLASCO - Actualizado: Guardado en: Internacional

La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) exigida por Donald Trump comienza este miércoles 16 en Washington. Va a ser un duro pulso entre Estados Unidos y México. Canadá también se juega mucho, pero es el mayor déficit comercial con México (63.000 millones de dólares) el principal objetivo de Trump.

El Gobierno mexicano hizo públicas sus bases negociadoras dos semanas antes. La Casa Blanca divulgó las suyas a mediados de julio. A continuación siguen los principales puntos del detallado documento de EE,UU,. que se contraponen con lo expresado en el texto de México, que es menos específico.

De los 21 puntos destacados aquí, en un rápido análisis, siete se presentan como más conflictivos y otros siete como objeto parcial de discordia; solo en los siete restantes se prefigura un acuerdo más fácil. Aunque aquí no se hace ninguna referencia a las posiciones de Canadá, este país puede aliarse con México en varios aspectos de la negociación.

Puntos de mayor conflicto

Tarifas. EE.UU.–Mantener el recíproco acceso libre de impuestos para bienes industriales y reforzar la disciplina para hacer frente a barreras no tarifarias que constriñen las exportaciones estadounidenses. MÉXICO–Fomentar medidas que eviten que las normas, reglamentos y regulaciones constituyan barreras injustificadas u obstáculos encubiertos al libre comercio. Los dos países están de acuerdo en que hay que abrir más el acceso a sus mercados, pero muestran clara desconfianza hacia prácticas proteccionistas encubiertas del otro.

Reglas de origen. EE.UU.–Actualizar y reforzar las reglas de origen tanto como sea necesario, para garantizar que los productos están genuinamente hechos en Norteamérica. México no avanza nada sobre este importante punto, pero sin duda se opondrá a medidas que penalicen su aportación en la cadena de valor.

Inversiones. EE.UU.–Asegurar que los derechos de los inversores estadounidenses en los otros países es coherente con la práctica de EE.UU. y que los inversores extranjeros en EE.UU. no tienen mayores derechos que los inversores domésticos. MÉXICO–Mantener un trato no discriminatorio y de conformidad con los estándares internacionales para los inversionistas mexicanos. Clara disputa en la Washington desea imponer a los demás sus prácticas.

Visas. MÉXICO–Ampliar las categorías para la entrada temporal de personas de negocios, mejorar los tiempos, transparencia y procesos para su ingreso y buscar mecanismos innovadores de movilidad laboral. Curiosamente, en su destallado documento EE.UU. no dice nada sobre el régimen de visas, ni para temporeros ni para profesionales. Las necesidades de la economía estadounidense aconsejan una mayor movilidad laboral transfronteriza, pero la retórica de la Administración Trump sobre el Muro hace prever choque en la negociación.

Laboral. EE.UU.–Que las disposiciones laborales figuren en el texto principal, y no en el anexo como hasta ahora. Efectiva abolición del trabajo infantil. Salario mínimo legal de aceptables condiciones en los otros países. MÉXICO–Fortalecer el cumplimiento de las disposiciones nacionales y los compromisos internacionales en materia laboral. Incorporar la perspectiva de género en algunas disposiciones del Tratado. Washington desearía hacer menos competitiva la producción en México por una elevación de los salarios mexicanos; México se resistirá a alzas salariales que desequilibren su economía (de entrada solo apunta a equiparación de género).

Arbitraje. EE.UU.–Eliminar el capítulo 19 sobre el mecanismo de solución de disputas. MÉXICO–Modernizar todos los mecanismos de solución de controversias previstos en el TLCAN. Aunque México habla de algún cambio, en absoluto prevé eliminar el capítulo del Tratado que establece el arbitraje de un panel internacional. Washington quiere que las disputas sean resultas, en cambio, por tribunales domésticos, probablemente confiando en que una corte estadounidense será más favorable a los intereses de las empresas nacionales.

Propiedad intelectual. EE.UU.–Asegurar que se aplica el mismo tipo de protección que el que otorgan las leyes estadounidenses. MÉXICO–Promover una protección eficaz de la propiedad intelectual, manteniendo un equilibrio entre el interés público y el de los innovadores. Disconformidad ante el deseo de EE.UU. de generalizar su legislación.

Otros puntos de discordia

Textil. EE.UU.–Lograr mayor exportaciones de productos textiles y de confección, siempre que no obliguen a importaciones que lesionen intereses domésticos. México no concreta nada al respecto, pero todo indica que tiene buena base negociadora, pues Washington teme a determinados segmentos de la producción textil mexicana.

Agropecuario. EE.UU.–Reducir o eliminar tarifas que aún no se han quitado, pero con «razonables periodos de ajuste» para los productos agrícolas estadounidenses más sensibles. MÉXICO–Facilitar el acceso de los productos agropecuarios. Ambos desean ampliar la liberación de sus productos generados en el campo, pero Washington tiene algunas prevenciones.

Seguridad alimenticia. EE.UU.–Dejar claro que cada país puede fijar por su cuenta el nivel de protección que cree apropiado para la seguridad alimentaria. México no comenta nada sobre este punto; podría decirse que EE.UU. puede utilizarlo como modo de cerrar el acceso ocasionalmente a determinados productos.

Servicios. EE.UU.–No discriminación contra proveedores extranjeros, no exigir a proveedores de servicios transfronterizos tener primero una presencia local (puede haber una lista de excepciones, pero lo más pequeña posible). MÉXICO–Mantener el acceso preferencial para los servicios mexicanos ya logrado. El país que presta servicios más desarrollados quiere facilitar la expansión de estos; se supone que México buscará evitar que sus empresas de servicios queden indefensas ante las estadounidenses.

Telecomunicaciones. EE.UU.–Proveer razonable acceso a la red para los proveedores de telecomunicaciones. MÉXICO–Mayor integración de los mercados de telecomunicaciones. Sobre el papel hay acuerdo, pero EE.UU. puja por una apertura mayor, confiado en la fuerza de su sector.

Productos digitales. EE.UU.–Asegurar que no se imponen impuestos aduaneros a productos digitales, no se restringe el flujo de datos transfronterizo y no se obliga a los gobiernos a revelar el código fuentes de programas informáticos. MÉXICO–Impulsar el desarrollo de la economía digital. Washington parece confiar en la pujanza de su industria digital para ganar mercado y ciertas reticencias mexicanas son de esperar.

Empresas públicas. EE.UU.–Considerar como tales las que son de control estatal a pesar de tener paquete público minoritario. Aceptar que las empresas públicas presten servicios públicos domésticos, pero sin que apliquen trato discriminatorio en la comprar y venta de bienes y servicios. Impedir que reciban subsidios y despojarlas de buena parte de su inmunidad ante los tribunales. MÉXICO–Consolidar el régimen legal de las empresas productivas del Estado que les permitan una operación comercial eficiente. Posibilidades de avance, pero México sigue dando mayor consideración a las empresas públicas que EE.UU.

Acuerdo más fácil

Aduanas. EE.UU.–Establecer un mecanismo que resuelva expeditivamente injustificadas barreras que bloquean el paso de alimentos y productos agrícolas. MÉXICO–Mejorar la infraestructura fronteriza. Acuerdo mutuo sobre la agilización de trámites, aunque cada país parece culpar al otro de actuales problemas.

Envíos exprés. EE.UU.–Simplificar y aligerar el trámite aduanero elevando de $50 a $800 el umbral de valor de envíos exentos de impuestos. MÉXICO–Propiciar comercio más predecible, ágil y transparente procurando mejores procedimientos aduaneros. Posible sintonía entre las dos naciones.

Medio ambiente. EE.UU.–Que las disposiciones laborales figuren en el texto principal, y no en el anexo como hasta ahora. MÉXICO–Fortalecer la cooperación y el diálogo en materia de medio ambiente. Washington puede usar su mayor avance en estándares de protección del medio ambiente para limitar importaciones procedentes de México, pero lo normal es que no sea un punto de especial discordia.

Corrupción. EE.UU.–Compromiso a criminalizar la corrupción gubernamental, con adecuadas penas e instrumentos e instrumentos para su aplicación. MÉXICO–Medidas contra los actos de corrupción que afecten el comercio y las inversiones. Acuerdo en la lucha contra la corrupción, aunque Washington pueda dudar del esfuerzo mexicano.

Contratación pública. EE.UU.–Establecer reglas justas, trasparentes, predecibles y no discriminatorias en la contratación pública. Excepción: para el ámbito sub-federal se puede mantener programas de compras domésticas preferenciales, como el «By America», y también para Defensa. MÉXICO–Brindar certidumbre jurídica a los proveedores mexicanos en procedimientos de contratación pública en los otros países. Aquí puede prefigurarse un entendimiento para preservar las opciones de empresas nacionales como proveedoras de entes públicos.

Energía. EE.UU.–Continuar con las reformas para la apertura del mercado. MÉXICO–Actualizar el alcance de las disposiciones sobre energía. El reciente ‘boom’ energético a ambos lados de la frontera es una de las razones esgrimidas para la actualización del Tratado; hay cierta unanimidad en su enfoque.

Moneda. EE.UU.–Evitar la manipulación de los tipos de cambio que buscan mejorar la ventaja comercial. Es una de las advertencias tradicionales de EE.UU., de la que México no ha sido especial blanco.

Toda la actualidad en portada

comentarios