Tariq Ramadan, durante una conferencia en Nantes en 2010
Tariq Ramadan, durante una conferencia en Nantes en 2010 - AFP

El descenso a los infiernos de Tariq Ramadan, de teólogo estrella del islam a detenido por violación

El controvertido teólogo musulmán Tariq Ramadan ha sido imputado, y posteriormente encarcelado, por la supuesta violación de dos mujeres

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Varias mujeres afirman haber sido acosadas sexualmente y violadas por el teólogo suizo musulmán Tariq Said Ramadan (Suiza, Ginebra, 1962). El controvertido teólogo musulmán Tariq Ramadan ha sido imputado, y posteriormente encarcelado, por la supuesta violación de dos mujeres.

Residente en Suiza, contratado hace años por el gobierno del Reino Unido, para dar consejos en asuntos relacionados con el islamismo radical, Ramadan es un polemista extremadamente hábil y ambiguo, y viaja desde hace años por varios países europeos haciendo propaganda musulmana muy activa.

Ramadan es hijo de Wafa al-Banna, hija primogénita de Hassan al-Banna, el fundador de la secta radical de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Su padre, Said Ramadan, discípulo de al-Banna, huyó de Egipto y se estableció en Suiza tras la prohibición de los Hermanos Musulmanes.

Ramadan sostiene desde hace años unas relaciones muy particulares con las organizaciones musulmanas belgas y francesas, haciendo propaganda religiosa con temible habilidad, cuando trata de temas «sensibles» como el fanatismo criminal, terrorista, o la situación de la mujer en la sociedad musulmana.

Denuncias de agresiones sexuales

Tras el estallido del escándalo mundial de Harvey Weinstein, el magnate californiano acusado de agresiones sexuales, varias mujeres, musulmanas han decidido denunciar las agresiones de las que, según ellas, fueron víctimas de Ramadan.

Henda Ayari (40 años) publicó hace año y medio un libro que pasó relativamente desapercibido, «He decidido ser libre», donde contaba como decidió liberarse del yugo de un marido y familia salafista, antes de ser víctima de las agresiones de un «famoso teólogo musulmán». En su libro, Ayari no descubría el nombre de su agresor.

Tras el estallido del escándalo Harvey Weinstein, Ayari ha decidido confesar que, en verdad, el teólogo musulmán que la agredió y violó era Tariq Said Ramadan.

Tariq Ramadan, antes de una conferencia
Tariq Ramadan, antes de una conferencia - AFP

Ayari cuenta la historia de este modo:

«Todo comenzó en 2010, a través de Facebook, cuando me contactó un personaje que trabajaba para Ramadan. Y terminó materializándose dos años más tarde. Yo vivía una situación muy dura, enfrentándome a mi marido, un salafista que había conseguido quedarse con nuestros hijos. Una asistenta social me aconsejó quitarme el velo islámico, para buscar trabajo. Así lo hice. Pero me sentía culpable, sin el velo. Pero puse en Facebook una foto personal, sin velo, ligeramente maquillada. Fue entonces cuando me contactó alguien que trabajaba para Ramadan. Poco después, el teólogo me llamó por teléfono. Yo estaba encantada, orgullosa, que una gran autoridad se dignase hablar conmigo. Rápidamente, Ramadan intentó convencerme que estaba muy feo lo de maquillarse. Hablamos varias veces por teléfono, a través de Skype… me sentía orgullosa del interés que un musulmán famoso mostraba por mí. Rápidamente, me dio su teléfono. Y me dijo que podíamos vernos cuando él estuviese de paso por París. Eso ocurrió pronto. Me dio cita en un hotel del este de París. Me dijo que llegase sola, a primeras horas de la noche, sin llamar la atención. Me recibió con una bandeja de pasteles orientales. Comenzó a besarme. No sabía como reaccionar. Y terminó violándome. Pasé la noche con él, avergonzada. A primeras horas del día siguiente, se levantó, se duchó y se largó, dejando varios billetes en mi bolso. Sentí vergüenza. Rápidamente, volvió a ponerse en contacto conmigo. Me dijo que podíamos vernos cada quince días. Él me pagaría. Me dijo que yo era una de esas mujeres que no sabían «ocuparse» de los hombres. Él me enseñaría. Cuando le dije que no deseaba volver a verlo comenzó a insultarme. Cuando le dije que presentaría una denuncia me amenazó físicamente. Y… terminé escribiendo mi libro, ocultando su nombre. Tras el estallido del escándalo Harvey Weinstein me he dicho que era el momento de tirar de la manta y contarlo todo. Que la justicia haga su trabajo».