Internacional

Crece la ofensiva del Ejército filipino en Lanao del Sur frente a los simpatizantes de Daesh

Las fuerzas armadas y la milicia radical Maute protagonizan intensos combates en la última semana

El Ejército fiilpino ha recuperado el 60% del territorio ocupado por el grupo Maute
El Ejército fiilpino ha recuperado el 60% del territorio ocupado por el grupo Maute

La comandancia militar de Filipinas ha anunciado este miércoles la recuperación del 85-90 por ciento de la localidad de Butig de manos del grupo Maute, a quien se acusa de conexiones con Daesh.

El presunto avance de tropas se produce tras los intensos enfrentamientos de la última semana entre las fuerzas armadas y el grupo rebelde, que han dejado al menos 60 muertos en la provincia de Lanao del Sur.

Fundado en 2013 y a quien se responsabiliza de una oleada atentados con bomba en septiembre en la localidad de Davao, el grupo Maute es el más reciente quebradero de la Administración Rodrigo Duterte. El pasado lunes, el presidente filipino aseveraba haber recibido informes de Inteligencia que establecían conexiones entre estos milicianos y la red terrorista de Daesh.

Precisamente, la ofensiva contra la insurgencia Maute camina de forma paralela a la campaña contra otro grupo radical, la milicia islamista de Abu Sayyaf. A comienzos de mes, este grupo hacía público el rapto de un turista alemán, Juegen Kantner, de 70 años, en Tanjung Pisut.

La organización islamista Abu Sayyaf nació en 1991 como una escisión del Frente Moro de Liberación Nacional. Su fundador, Abdurajak Abubakar Janjalani, era un clérigo que luchó en Afganistán, donde (asegura) conoció a Osama Bin Laden y sintió la llamada a una yihad global.

Desde su nacimiento, hace ahora un cuarto de siglo, el grupo ha sufrido una notable vuelta de tuerca interna, con numerosas muertes en su liderazgo. Entre las principales obras de su legado de terror se encuentra el atentado con explosivos contra un ferry en la bahía de Manila en febrero de 2004, donde al menos 116 personas perdieron la vida.

Ya en julio de 2014, su líder, Isnilon Totoni Hapilon, juraba lealtad a Daesh.

Ahora, el grupo armado ha convertido la extorsión en su seña de identidad: A finales del pasado mes de abril, John Ridsdel, un turista canadiense raptado siete meses antes por los radicales junto con los tres rehenes actuales, era ejecutado tras expirar el plazo de sus captores, que exigían 20 millones de euros por su entrega.

Posteriormente, los terroristas emitirían un ultimátum sobre la suerte de tres de los rehenes capturados junto con Ridsdel -el canadiense Robert Hall, el noruego Kjartan Sekkingstad y la filipina Marites Flor. El primero de ellos sería decapitado tras expirar el chantaje islamista, mientras que Sekkingstad y Flor acabarían siendo liberados.

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