Historia

El soldado gay que pasó de desactivar bombas en Vietnam, a luchar contra la homofobia de los EEUU

Leonard Matlovich fue el primer combatiente norteamericano que luchó políticamente contra su país para favorecer los derechos de los militares homosexuales

Leonard Matlovich, ldefensor de los derechos de los homosexuales, ataviado con su uniforme
Leonard Matlovich, ldefensor de los derechos de los homosexuales, ataviado con su uniforme - Wikimedia

«Cuando estaba en el ejército, me dieron una medalla por matar a dos hombres, pero me retiraron por amar a otro». Este es el epitafio que, a día de hoy, se puede leer en la tumba de Leonard Matlovich. Un héroe que -además de por desactivar bombas en Vietnam- ha pasado a la Historia por ser el primer militar norteamericano en admitir su homosexualidad y luchar por los derechos civiles de los gays en el ejército estadounidense. Su heroicidad y valentía, dentro y fuera del campo de batalla, le valió para ser portada de la revista «Time».

Leonard Matlovich vino al mundo el 6 de julio de 1943 en Georgia (Estados Unidos). Desde pequeño, tuvo que convivir con un padre racista y homófobo que -como él posteriormente- también era aviador.

«Nosotros éramos una familia de las que se preocupan por lo que piensan de ella sus vecinos. Teníamos que hacer todo de forma correcta. No nos dejaban no beber gaseosa. Mi abuelo era muy estricto, cariñoso, pero muy estricto» explica, en declaraciones a BBC Mundo, la sobrina de Matlovich, Vicky Walker.

Por entonces, nuestro protagonista se definía también como un racista y un homófobo. Al menos en apariencia, pues sabía que algo dentro de sí le decía que era diferente a su familia. Sin embargo, obsesionado como estaba por ocultar ese «algo», se presentó voluntario para combatir en la guerra de Vietnam. Allí se desplazó hasta en tres ocasiones y terminó siendo herido mientras desactivaba bombas antipersona. El militar se convirtió entonces en un héroe, pues recibió el Corazón Púrpura y la Estrella de Bronce.

«Leonard llegó a admitir que una de las razones que le habían llevado a presentarse como voluntario para Vietnam era un deseo subconsciente de morir, de suicidarse… Pensamientos de los que se arrepintió mucho después», afirma -en declaraciones a BBC Mundo- Michael Bedwell, uno de los mejores amigos de Matlovich en vida. Así pues, poco después de regresar de la guerra decidió que no podía esconder más su condición y, tras combatir contra su educación tradicional y admitir que era homosexual, se decidió a contárselo al mundo.

Todo ello, a pesar de que sumaba más de 13 años en el ejército (la fuerza aérea, más concretamente) y podía meterse en un serio embrollo. No le importó.

«Me desgarra por dentro. Mi conciencia no me permite seguir haciéndolo [ocultando mi homosexualidad]. Debo dar un paso al frente y decir: Estados Unidos, se acabó», afirmó en una entrevista en televisión el militar. De esta forma, pasó a ser el primer soldado de su país en desafiar a la exclusión de los homosexuales en el ejército. Poco después, en 1975, se convirtió en toda una figura en este sentido al ser portada de la revista «Time» bajo el titular «Soy homosexual».

Duro camino a la verdad

Aunque pueda parecer lo contrario, Matlovich tuvo que combatir más fieramente que en Vietnam contra el ejército norteamericano cuando desveló su homosexualidad. Condición que, anteriormente, apenas conocían unos cuantos amigos.

En principio, de hecho, quiso llevar el secreto oculto. No obstante, terminó por desvelar la verdad después de conocer a multitud de personas que le animaron a ello y le ayudaron a entender que era algo perfectamente normal (en contra de lo que le habían inculcado sus padres). «Empezó a conocer gente que era diferente a los estereotipos con los que había crecido, personas que contribuían a la igualdad social», afirma su amigo.

Cuando Matlovich decidió contar su secreto tenía unos 30 años, y trabajaba como instructor de «Relaciones raciales» en la Fuerza Aérea. Un puesto creado para luchar por los derechos de los negros. «En Vietnam había conocido soldados negros y había empezado a cuestionar el racismo con el que había crecido», determina Bedwell.

Al final, decidió sincerarse con sus superiores y escribió una carta a su comandante explicando que era homosexual. Este, lejos de entender lo sucedido, se limitó a afirmar que, si la rompía, podrían olvidarse del tema gracias a la excelente hoja de servicios que tenía. Pero nuestro protagonista se negó.

Esta carta le costó pasar por un expediente de retiro común. No obstante, Matlovich apeló a la justicia durante cinco años y logró ser readmitido y ascendido. Con todo, después de aquello la Fuerza Aérea le ofreció un ventajoso acuerdo financiero para que se marchara por su propio pie. Nuestro protagonista entendió entonces que, o aceptaba aquel trato, o sería retirado por la fuerza en cualquier momento, así que firmó.

Por suerte, fue retirado con honores. Posteriormente, se metió de lleno en la lucha por los derechos civiles de los homosexuales. Murió en 1988, como todo un héroe.

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