Vida sanaEl ritual del baño, un momento clave para cuidar la piel

Bien por la temperatura del agua, bien por el gel que aplicamos o bien por cómo lo hacemos, nuestro bienestar corporal se ve perjudicado por esta rutina diaria

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Hombres y mujeres prestan especial atención a su tipo de piel cuando deben elegir su hidratante facial o corporal, intentando escoger productos acordes a sus necesidades. Al igual que seleccionamos los productos para la piel del rostro o del cuerpo, es importante conocer cuál es el gel adecuado a cada tipo de piel.

El gel de baño es uno de los grandes desconocidos pero es necesario no olvidar que tiene un papel muy importante en el cuidado de la piel, ya que el uso continuado de un gel de baño no adecuado provocará daños en la piel a largo plazo. Estos daños se pueden traducir en piel seca, atópica, eccemas o piel grasa entre otros.

Durante la rutina de ducha o baño en ocasiones y sin saberlo estamos deshidratando o dañando la piel. Bien por la temperatura del agua, bien por el gel que aplicamos o bien por cómo lo hacemos, nuestra piel se ve perjudicada por esta rutina diaria.

Nuria Floriach, Responsable de I+D de AC Marca Personal Care, da las claves para convertir el ritual de baño en un momento para el cuidado de la piel, seleccionando de forma correcta el gel adecuado para cada tipo de necesidad.

5 trucos para una rutina de baño correcta

1. La frecuencia de la ducha o baño. Se recomienda no ducharse más de 2 veces al día con un tiempo máximo de duración de no más de 10 minutos. Además, nos ducharemos por el día si queremos activar el organismo y por la noche si en cambio queremos un momento de relajación.

2. La temperatura del agua. Utilizaremos una temperatura media de 25 - 30 grados. Si bien es cierto que el agua fría activa la circulación y el agua caliente relaja los músculos, hay que evitar las extremas que deshidraten o resequen la piel.

3. La selección del gel. No todas las pieles son iguales, por ello es necesario seleccionar el gel en función del tipo de piel. Para piel seca, un gel extra hidratante y reparador; para piel sensible, un gel más respetuoso, bajo en sulfatos, con ingredientes 100% naturales. Si en cambio prefieres un momento más experiencial, un gel con fragancia o textura diferente.

4. La aplicación del gel. Se recomienda aplicar en torno a 30 ml de gel (equivalente a 2 cucharadas) y lo extenderemos con las manos o con una esponja preferiblemente natural, sin friccionar la piel en exceso.

5. Después del baño. Tras la ducha o baño, secaremos suavemente la piel y aplicaremos la loción hidratante. Todas las pieles, incluso las mixtas o grasas, necesitan de estos cuidados así que ¡no te olvides de este importante paso!