Cini, la «fiel compañera» de Lidia que le ha salvado la vida en numerosas ocasiones
Cini, la «fiel compañera» de Lidia que le ha salvado la vida en numerosas ocasiones - ABC

FamiliaLa seguridad que aporta vivir con un «perro guardián» de la salud

Algunas personas dependientes, como pacientes con diabetes o epilepsia, viven más tranquilas desde que, a través de la Fundación Canem, conviven con una mascota que les avisa ante cualquier ataque

MadridActualizado:

Todo se nubla en la familia de Lidia Nicuesa cuando le detectan diabetes de tipo 1 siendo pequeña, muy pequeña. Llegan los nervios, el no saber qué hacer o cómo abarcar la situación día tras día. La vida parece que cambia por completo y la inseguridad pasa a formar parte del núcleo familiar. Tras años de hacerse a la enfermedad y a convivir con ella, apareció algo que puso su mundo boca arriba, dándole esa bocanada de aire fresco que necesitaba.

Se trataba de Cini, una Jack Russell Terrier adiestrada para detectar subidas y bajadas de azúcar en pacientes con diabetes. «Llegó a mi familia para convertirse en un balón de oxígeno y para aportar tranquilidad», afirma su dueña. «Llegó con mucha ilusión, pero no dejaba de ser una casa donde se convive con una enfermedad crónica que no puede descuidarse ni un minuto al día».

Con tan solo seis meses de vida, Cini tuvo que adaptarse a un nuevo entorno y comenzar a ejercer de guardián de Lidia. Llevan casi cinco años formando el tándem perfecto. «Vamos siempre juntas. Tanto es así que también iba conmigo a la universidad», cuenta Nicuesa.

Cini y Lidia
Cini y Lidia - ABC

Mediante un ladrido seco y una mirada fija sobre su dueña, Cini alerta de que algo va a cambiar en el cuerpo de Lidia en los próximos minutos. «Cuando me avisa, suelo medirme el nivel de azúcar y ve cómo varía en los próximos diez o quince minutos. Nunca llego a tenerla baja del todo porque, con la advertencia del perro, tengo a mano algo para subir el azúcar en poco tiempo», relata.

El momento más peligroso es por la noche. «Vivo con una enfermedad con la que no sé si me despertaré al día siguiente», continúa Lidia. Desde que Cini está con ella, duerme con la tranquilidad de que tiene a un «ángel de la guarda». «Los momentos de exámenes siempre eran los peores porque, con tanto estrés, muchas veces se me olvidaba tomarme el azúcar o pincharme. Suerte que Cini estaba ahí para recordármelo una y otra vez», finaliza.

Compañeros de vida

Desde hace once años, la Fundación Canem adiestra a perros para que sirvan de bálsamo protector a pacientes dependientes. Comenzaron con personas con autismo o con movilidad reducida, pero pronto vieron que los más demandantes eran enfermos de diabetes y epilepsia. «Actualmente, tenemos 80 perros, de los cuales 65 están adoctrinamos para estos dos últimos perfiles», asegura Paco Martín, presidente de Canem.

La mecánica a seguir siempre es la misma: aprenden a través del olfato. «Empiezan con dos meses y medio. Primero pasan por el laboratorio para identificar el olor que hará que avise del peligro; después, trabajarán en entornos simulados para que ellos sientan que viven con una familia», cuenta. Una vez que alcanzan los seis meses, están preparados para entregárselo a la familia correspondiente.

Cini practica en un entorno simulado de la fundación
Cini practica en un entorno simulado de la fundación - ABC

Tras años de experiencia, Martín asegura que «la fiabilidad de estos animales es del 100%. Llevamos un seguimiento que dura catorce años —media de edad de estos perros— y hablamos con todos los dueños para asegurarnos que todo va bien», continúa. Ya cuentan con «guardianes» por muchas partes de España (Andalucía, Madrid, País Vasco o Cataluña), así como en varios países de Europa como en la República Checa.

Las previsiones de esta fundación es que cada vez haya más «perros salvavidas». «Este año, el número de mascotas ascenderá a 120», concluye Martín. En la mañana de hoy, día 24, Cini, Lidia y Paco recogerán el Premio Bienestar Animal, desde el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid.