Míriam Fernández, durante una charla de Kliquers en Sevilla
Míriam Fernández, durante una charla de Kliquers en Sevilla - VANESSA GOMEZ.

Educación«Hay que amar la diferencia, porque es lo que nos hace únicos»

Miriam Fernández en el evento «Kliquers» de la Fundación «Lo que de Verdad Importa»

MADRIDActualizado:

La adolescencia es, quizá, una de las etapas más vulnerables de la vida. No se es pequeño, pero tampoco un adulto. Se empiezan a experimentar grandes cambios. La vida se abre ante ellos y es todo es muy difícil de controlar... Para enseñar y orientar a los jóvenes, la Fundación «Lo que de verdad importa» ha puesto en marcha «Kliquers» una serie de eventos por toda España en los que, con la dirección de Pedro García Aguado (el famoso Hermano Mayor) y Míriam Fernández, ganadora del concurso «Tú si que vales», enseñan a los chicos a gestionar sus emociones y a canalizar sus sentimientos. También les enseñan que todos somos diferentes y que no hay obstáculo grande, si las ganas de superarse están por encima de todo.

Y uno de los mejores ejemplos es ella, Míriam. La ganadora de la segunda edición de «Tú si que vales», nació con algo diferente. Le llegaron a decir que no caminaría nunca y que no podría hablar. Pero gracias a su carácter y a una familia que no dejó que se rindiera, ha llegado a donde ha querido. Y así lo cuenta.

-¿Quién es Míriam Fernández y como ha llegado a donde ha llegado?

-Soy una chica de 26 años completamente normal que nació con una discapacidad, pero aprendió a llevarla. Cuando eres capaz de aceptarte a ti mismo y afrontar las cosas que te llegan, todo es posible. Con esto quiero decir que la confianza en uno mismo es importante, no sólo en personas con diferencias. En la adolescencia, que están muy inseguros creo que es fundamental que confíen en ellos mismos

-¿Fue la confianza en ti misma lo que te llevó a salir adelante?

-A mí me dijeron que no iba a caminar nunca, que tenía una parálisis cerebral muy severa por falta de oxígeno en el momento del parto. Mi familia era muy humilde y no podía hacerse cargo de mí, así que me dieron en adopción a una familia que tenía medios para ayudarme. En ese momento me convierto en la pequeña de siete hermanos. Todos ellos siempre me animan a dar mi primer paso en cada cosa que emprendía... y por eso he llegado hasta aquí, por mi familia y porque ellos me ayudaron y gracias a ellos conseguí caminar con mi andador. Gracias a ellos soy feliz

-¿Y cantar también te hace feliz?

-Cantar siempre. Desde pequeñita me ha gustado mucho y es una vía de escape. Yo me metía en mi habitación y forjaba mis sueños dentro de ella, pero luego salía y la realidad era la misma. La realidad del acoso escolar que sufrí durante diez años... pero pasara lo que pasara nunca dejé de terminar una canción, aunque se rieran, aunque se burlaran... y por ese sueño me presenté a un programa que gané. Yo no lo esperaba en absoluto. Después grabé mi primer disco y estoy en camino al segundo y con mucha ilusión.

-¿«Tú si que vales» ha sido un punto de inflexión en tu vida?

- Sí. Un punto de inflexión completo. No tanto por el premio, sino por la experiencia y todo lo que me ha traído después. Creo que fue un pequeño caramelito que me dio la vida porque yo nunca había dejado de cantar. Si no dejas tus sueños a la mitad, al final tienes este tipo de regalos. Yo no esperaba ganar el programa, me presenté solo por probar la experiencia y por mi misma.

-¿Te sobreprotegen en tu casa?

-No, nunca, lo que pasa es que la gente de alrededor si que me dice que no haga determinadas cosas. Con la natación me pasó lo mismo.

-La natación, otra de tus pasiones. Dentro del agua te sentirás de otra manera ¿no?

-Yo empecé a nadar por la rehabilitación. Era hacer un deporte dentro de las capacidades que tenía y aprender a intentar llegar lo más lejos posible. En la primera competición, que no era contra personas con discapacidad, me decían «vas a perder porque los otros no tienen problemas». Y efectivamente llegué la última, pero salí del agua diciendo: «Me ha gustado esto de nadar y tengo que buscar mi manera de hacer las cosas para competir en igualdad de condiciones». Entonces mi hermana y yo encontramos la Federación de Deportes para Gente con Discapacidad y en la primera competición, con 12 años, quedé campeona de España y así durante el resto de años que estuve nadando. Esto demuestra de que no te puedes rendir a la primera y que por mucho que te digan que no, tu tienes que hacerlo si te nace de dentro y dejarte llevar por lo que sientes.

-Todo sale de ti...eres tú la que tienes la fuerza interior para llegar hasta el infinito.

-La gente me pregunta si yo quitaría la discapacidad de mi vida y yo siempre contesto que no. Primero porque fue una cosa que me enseñó a luchar desde muy pequeña, a ser cabezota y persistente, que a veces es malo, y otras es bueno. El hecho de haber peleado para aprender a andar fue fundamental y determinante. Para mí la rehabilitación consistía en que yo me levantaba y la fisio me empujaba al suelo y así miles de veces... y te das cuenta de que aprendes mucho... primero a caer con estilo (ríe)... a desarrollar reflejos... pero también a que si te caes te tienes que levantar. Cuando yo era pequeña mi familia decía «si se cae, a no ser que se haga muchísimo daño, no la ayudéis, es ella la que tiene que aprender a levantarse». Al final yo soy como soy por todo eso, y no cambiaría absolutamente nada de lo que me ha ocurrido.

-¿Cómo superaste el bullying del que has hablado antes?

-Es muy difícil hablar de ello. Fue muy duro porque estuve en el mismo colegio desde los 3 años hasta los 13 y cuando los niños empiezan a darse cuenta de las diferencias... Recuerdo que había algunos me usaban de pelota, me cortaban el pelo, el baby, cuando quería cantar me apagaban la minicadena... y llegó un momento en que me dije: Voy a cambiar mi actitud. Voy a ser fuerte. La clave está en que asumí mi diferencia y me dije que tenía que darle la vuelta para que a mi alrededor la gente también aprendiera a hacerlo. Decidí contestar con una sonrisa, con una actitud distinta. Comencé a aceptar lo que era. De repente, empecé a tener mi grupo de amigas. Te das cuenta de que si cambias, el mundo alrededor cambia. Muchas veces la persona que se mete con otras es la más insegura y hay que llegar a la empatía y a ver que porqué se está metiendo conmigo. Hay que intentar comprender. Y confiar en uno mismo. Y amar la diferencia, porque es lo que nos hace únicos y eso es lo bonito.

-Eres la encarnación viviente de como hacer de la necesidad virtud. De todos los problemas has sacado algo bueno.

-Que sería la vida si no. El sufrimiento no lo vas a evitar nunca. No puedes escapar de él. Mi momento más duro fue cuando falleció mi padre e incluso de aquello conseguí sacar algo y darle la vuelta. Hay que potenciar lo que somos porque es lo que nos hace ser nosotros mismos.