Semana Mundial de la Prematuridad en La Paz

Marcos, un bebé prematuro que ansía vivir

Nació a las 27 semanas de gestación, por parto natural y con un kilo de peso. Tras la UCI y una operación de corazón, se va a su casa lleno de vitalidad

Cristina y Ángel, con su bebé
Cristina y Ángel, con su bebé - M.I.S.

Tenía mucha prisa por nacer. Y lo hizo a las 27 semanas de gestación. Con un kilo de peso y algunos de sus órganos vitales todavía inmaduros. Se ha enfrentado a la UCI y a una operación de corazón. Es el precio de la vehemencia Pero Marcos es un luchador. Ahora, con tres meses de vida, 3,600 kilos de peso y sin temor a secuelas, ha sido dado de alta. Va a conocer su casa, en Arroyomolinos. «Aquí, en la Unidad de Prematuros del Hospital La Paz hacen milagros», dicen sus padres, Cristina y Ángel.

Como en algunos hospitales madrileños, La Paz ha desarrollado una serie de actividades con motivo de la Semana Mundial de la Prematuridad que finaliza mañana sábado, 19 de noviembre. El pequeño Marcos es un bebé tranquilo y feliz. No lleva chupete para entrar en un sueño reparador a pesar de ese «aparatito» a modo de pinza que todavía lleva en su dedo del pie para medir sus pulsaciones y la saturación de exígeno. Todo está correcto. Sus padres, primerizos, van y vienen por la habitación haciendo la maleta y recogiendo la canastilla. Han sido tres meses de un «sin vivir» pero han triunfado, Marcos ha triunfado porque en ningún momento se ha dado por vencido. «Ha sido una lección de superación. Si él es fuerte nosotros tenemos que estar a su altura», dice Cristina, 35 años. Y esto es lo que nos cuentan:

«Marcos _dice la madre_ nació el pasado 10 de agosto. Tenía que haberlo hecho el 7 de noviembre. Pero, chica, tenía ganas de salir. Yo empecé con contracciones en casa. Fui al hospital de Móstoles y me las consiguieron parar. A casa de nuevo. Y a los dos días, otra vez las contracciones y rompiendo aguas. Llegué a La Paz casi sin líquido anmiótico y nos temimos lo peor. No me podía creer que estuviera de parto... ¡si sólo estaba de 27 semanas! Pero sí, lo estaba. Y fue un parto natural, lo que significa que el niño venía prematuro pero con fuerza».

«Lo siguiente fue muy duro», comenta Ángel, 35 años y vigilante de seguridad. «Que si el niño no puede respirar, que no puede comer... intubado, con sonda. Pasamos mucho miedo. El pobrecito mio ha pasado de todo y por todo en los últimos tres meses y pico», añade.

Cristina y Ángel estaban ayer deseando de ir a casa pero tienen sus temores. «Aquí, en el hospital, aunque sea muy duro, nos sentimos más protegidos», señala la madre. «A Marcos le hemos atendido desde que salió de la UCI. Le hemos cambiado los pañales y hemos estado pendientes de cualquier movimiento extraño de las máquinas», asegura el padre aunque, a decir verdad, ambos cuentan que no ha hecho falta porque la atención y el desvelo de todos los profesionales de la Unidad de Prematuros ha sido de sobresaliente.

De hecho, Marcos se ha alimentado de leche materna. «Le pongo al pecho _dice Cristina_, pero cuando no estaba se ha daban de la mía que yo dejaba o de la del Banco de Leche. Cuando a mí todavía no me había subido, se la proporcionaban de la de alguna madre donante. Es una maravilla ese banco de leche materna».

Esta familia hoy está feliz. Su niño crecerá sano. «Eso nos dicen las ecografías y las pruebas cerebrales», advierte lleno de orgullo el padre. El paso por este hospital, uno de los centros madrileños de referencia en niños prematuros, ha sido toda una lección de vida para Cristina y Ángel. Pero sobre todo para Marcos, un campeón de apenas cuatro meses que se empeñó en nacer mucho antes de tiempo pero que ahí está. A ver quien se atreve a decirle, cuando lo entienda, aquello de que las prisas no son buenas.

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