Madejas coloridas de distintas variedades llenan los estantes de El Gato Negro
Madejas coloridas de distintas variedades llenan los estantes de El Gato Negro - BELÉN RODRIGO

El Gato Negro: las lanas que visten las modelos de la Fashion Week de Madrid

Esta tienda, pionera en vender este tejido al peso, ha ido innovando a lo largo de los años y ofrece siempre las últimas tendencias en el mundo de la lana

MADRIDActualizado:

El Gato Negro trajo al mercado la venta de la lana al peso, hasta entonces nada habitual en el comercio español. Primero en Valencia, donde comenzó el negocio en la Plaza del Pilar, en 1880, y después en Madrid, a donde llegaron sus fundadores en 1915. La primera tienda estaba en la calle de La Paz y en 1919 se instalaron definitivamente en un local con entrada por la Plaza Mayor y la calle de la Sal. Allí es donde Alberto Corazón y su mujer Josefina continuaron al frente de la tienda heredada de sus progenitores y donde comenzó a trabajar su sobrino Francisco Corazón, quien hoy continua esta saga familiar junto a su hijo Mario.

Francisco recuerda perfectamente los años de gran movimiento en la tienda, cuando llegaron a trabajar hasta 100 personas y tuvieron que anclar los mostradores al suelo para evitar que se venciesen por el intenso movimiento de personas. «Llegaban varios contentores de lana varias veces a la semana», explica Francisco Corazón a ABC. «Había unos 15 mozos que se ocupaban de organizar la lana y en la tienda se formaban largas colas», añade. Él comenzó con 18 años. Estudiaba Ingeniería de Telecomunicaciones pero acabó en el negocio de los tíos ya que sus primos siguieron otros caminos profesionales.

Francisco Corazón (izquierda) junto a su hijo Mario
Francisco Corazón (izquierda) junto a su hijo Mario-BELÉN RODRIGO

Siempre a la moda

En poco tiempo la tienda logró ofrecer a sus clientes un producto de gran calidad a muy buen precio y vendido al peso, «algo que no existía», destaca Francisco Corazón. Según el grosor de la lana se venden madejas de 100 gramos o incluso de 50 o 25. El precio de la lana, desde 9 euros el kilo a más de 100.

Y aunque a simple vista pueda parecer que la lana que se vende es siempre la misma, cambia cada temporada. «Viajamos mucho a las ferias internacionales para conocer las tendencias y estar siempre a la moda», afirma Mario Corazón. Por eso no hacen tiradas muy grandes y cada seis meses el muestrario es muy diferente. Hay algunas lanas más clásicas y disponibles siempre, como la lana para alfombra o el perlé egipcio, «un producto muy diferencial nuestro», subrayan.

El Gato Negro se ocupa de todo el proceso de elaboración de la lana, comenzando por la compra de materia prima, después su hilatura y los siguientes pasos hasta su comercialización. Cuentan con almacenes en la carretera de Boadilla y en Barcelona donde se encuentra la materia prima y semiterminada. «Al ocuparnos de todo el proceso vamos fabricando según se vende», explica Mario Corazón. Él también comenzó joven a ayudar en el almacén, en la caja, etc... aunque antes de asumir responsabilidades en el negocio realizó la carrera de Económicas y continuó sus estudios en EE.UU.

La estructura de la tienda ha cambiado. Ahora, en la entrada por la calle de la Sal, se pueden ver y tocar todos los tipos de lana disponibles y se encuentran expuestas prendas de ropa y otros objetos realizados con las lanas. Antiguamente los kilos de lana se almacenaban detrás del mostrador. «Ahora se han reducido los kilos expuestos para poder aumentar las calidades y variedades», explican los dueños. En la planta de arriba se encuentran las lanas y el piso de abajo está destinado a las manualidades como petit poit o crochet y a las revistas.

A la entrada se encuentra el muestrario con las distintas variedades de lana
A la entrada se encuentra el muestrario con las distintas variedades de lana-BELÉN RODRIGO

Han sabido ir adaptándose a los cambios que la sociedad ha protagonizado. «El momento en el que la mujer empieza a trabajar supone una reducción importante de la venta de lana, ya no tiene tiempo para tejer», recuerda Francisco. Atrás quedaron los tiempos de las largas colas, sobre todo los sábados, «cuando se llenaba la tienda de alumnos que venían a comprar lana para sus alfombras, era una tarea que se hacía en los colegios que ya se ha perdio», añade. Pero sigue habiendo mucho público a quien le gusta crear su propia ropa, «o incluso regalar a alguien un jersey porque le ofrece algo y su tiempo», destacan. Hoy en día cuesta prácticamente igual comprar un jersey o tejerlo «pero se llevan algo exclusivo». La lana de bebé es otro de los clásicos que se mantiene.

Además proveen lana a todos los hospitales ya que se utiliza en la rehabilitación de enfermos para que ejecuten labores con sus manos. «Hemos tenido encargos de todos los diseñadores que han pasado por la Fashion Week de Madrid –la antigua Pasarela Cibeles– y de los escaparatistas de las grandes cadenas de ropa», explican padre e hijo. También participan en proyectos como "Abraza tu pulpo"La primera sección de lanas de El Corte Inglés de Preciados, en sus comienzos, se montó con los productos de El Gato Negro.

Cursillos

Otro de los clásicos de esta tienda son los cursillos que se organizan. Los hay de distinta duración y muy variados. «Muchas veces las abuelas traen a los nietos para que aprendan y hay mucho interés», subrayan. Todo el personal está muy preparado en la materia y sobre todo «tienen mucha paciencia para enseñar y ayudar a todo el que lo necesite», recuerda Francisco. Se aconseja igualmente sobre los cuidados de la lana, «en función de su composición». Siguen llegando clientes de todas partes de España y muchos extranjeros que se quedan maravillados con la variedad que encuentran.

Hace unos años la familia Corazón amplió el negocio al comprar la tienda de sus vecinos, la también conocida Casa Yustas que han remodelado y dado un gran impulso manteniendo la singularidad del edificio. En breve abrirán, junto a El Gato Negro, un restaurante, un proyecto personal con el que esperan ampliar la oferta gastronómica en la céntrica Plaza Mayor.

La entrada de la tienda se encuentra en la calle de La Sal
La entrada de la tienda se encuentra en la calle de La Sal-BELÉN RODRIGO