Dos operarios recogen el agua de las goteras en el monumento del 11-M - I. S. C.

El abandono del monumento del 11-M: grietas, goteras y sin la reforma prometida

El homenaje a las víctimas del atentado en Atocha lleva casi tres años esperando una rehabilitación. El Gobierno de Carmena se ha comprometido dos veces, pero no lo ha hecho

MadridActualizado:

A solo unas semanas del catorce aniversario del 11-M, el monumento que recuerda a las víctimas presenta un estado de semiabandono, con numerosas goteras y a la espera de una reforma desde hace ya casi tres años. Pese a que el Gobierno de Manuela Carmena prometió su rehabilitación en noviembre de 2015, e incluso presupuestó dos partidas, aún no se ha hecho. La nieve y las lluvias de las últimas horas han descubierto de nuevo el problema, con una cortina de agua sobre la mampara que lo conecta con la estación de Atocha y varios cubos como tristes acompañantes.

El compromiso del Consistorio se produjo después de que la membrana de plástico que contiene los nombres de los 193 fallecidos quedara tirada por los suelos por quinta vez en apenas unos años. Fue Celia Mayer, entonces edil de Cultura y responsable de la obra, quien anunció en 2016 una inversión de 220.000 euros para repararlo. Sin embargo, no entró ni en las cuentas generales ni en las Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS).

Pero el año pasado tampoco fue el de la reforma. Aunque sí se incluyó en los presupuestos, con una partida de 300.000 euros, no se ejecutó. Quedó olvidada pese a que en el aniversario de la matanza, como informó ABC, aseguró que el proyecto estaba pendiente de licitación y previsto para septiembre. Cinco meses después, ya con Carmena al frente de Cultura, está peor que nunca. El interior de la membrana presenta daños en varias zonas y, lo que es más grave, está plagado de goteras. «Pasa siempre que llueve», explica una trabajadora del espacio.

La membrana del monumento, con varios desperfectos
La membrana del monumento, con varios desperfectos - GUSTAVO MORALES

Dos operarios se afanaban este lunes en recoger el agua que caía por el cristal del monumento, sin dar abasto con un recogedor y una decena de cubos a rebosar. Fuentes municipales explican que el retraso remite a que la Intervención General ha considerado que la actuación debe ser una obra y no mantenimiento. Así, se trabaja en la redacción de un nuevo convenio entre el Ayuntamiento y Renfe y Adif. Aunque aseguran que se incluirá dentro de las IFS de 2018, no han aventurado ninguna fecha concreta.

Otra de las preocupaciones es que el plástico con los nombres y las dedicatorias siga en su sitio. Si bien es cierto que lleva meses sin desplomarse, también lo es que urge una reparación; sobre todo porque está sujeto con un sistema que, en principio, era provisional. El Gobierno de Ana Botella (PP) instaló en 2013 un mecanismo de aire comprimido que mantenía firme la estructura, anclada con un cable. El enganche se rompió y, reparado a finales de 2015, se llegó a la conclusión de que se necesitaba una actuación en profundidad.

Problema heredado

El plan inicial era instalar una nueva armadura que sostuviera la membrana de forma autoportante, además de otro sistema de climatización. Lo cierto es que el semiabandono no es una novedad. A la desidia actual hay que sumar la de sus predecesores, habida cuenta de que la corporación anterior no abonó su parte correspondiente entre 2008 y 2013 a Renfe para la conservación y mantenimiento del monumento. Los responsables son el Consistorio (50%), Renfe y Adif (25% cada una).