Un autobús circula por las calles el centro de Santiago de Compostela
Un autobús circula por las calles el centro de Santiago de Compostela - MIGUEL MUÑIZ

El transporte entra en su nueva fase

En vísperas de la entrada en vigor del plan, la Xunta busca compañías que exploten tres contratos en Orense

Las medidas contra la concentración elevan a 26 los casos de concesiones gestionadas por uniones empresariales

SantiagoActualizado:

Mañana, con la entrada en vigor de la primera fase del plan de transportes de la Xunta, el sector gallego del autobús cambia de etapa. La administración autonómica ha finalizado todos los procedimientos para adjudicar 38 de los 41 contratos de explotación: la toma de contacto de las empresas con un mapa que finalizará su renovación integral en el 2018. En total, se han lanzado a concurso más de medio millar de líneas, después de que las renuncias sobrevenidas en verano del pasado año dejaran la ordenación del transporte al ras.

Conforme a las estimaciones de la Consellería de Infraestruturas, los autobuses en Galicia pasarán de recorrer 11 millones de kilómetros al año a 16; y el 60 por ciento de la población tendrá a su disposición una parada a menos de quinientos metros de su residencia. El precio del billete será de 1,40 euros, mientras que el 10 por ciento de rutas de esta primera fase integrarán a viajeros de uso regular con escolares: una de las grandes novedades del modelo.

Las provincias más afectadas serán las de Lugo y Orense, donde la dispersión de los núcleos de población obliga a hacer juegos de equilibrios entre la eficiencia y la prestación efectiva del servicio. Es precisamente en territorio orensano donde el Gobierno gallego se ha topado con algunos obstáculos a la hora de incentivar la colaboración empresarial. Los tres contratos que la Xunta no ha podido adjudicar se localizan en los alrededores de la capital de As Burgas, así como en las comarcas de Baixa Limia y Terra de Celanova. Las concesiones han quedado desiertas, principalmente, porque las compañías no han presentado sus candidaturas a explotarlas. Como consecuencia de ello, la Consellería de Infraestruturas ha tenido que modificar los proyectos de explotación y abrir un nuevo periodo de información pública que se agota hoy. Y poner, también, más dinero encima de la mesa al «existir un grave riesgo de interrupción del servicio público».

Así lo expresa la resolución publicada en el Diario Oficial de Galicia (DOG). El texto señala que hubo empresas inclinadas a explotar estas líneas cuando el departamento de Ethel Vázquez sondeó su interés. No duró mucho. Abierta la fase de concurso, ninguna mostró su voluntad de dar un paso al frente.

Ante este panorama, el Ejecutivo autonómico incrementó la dotación económica adherida a los contratos para hacerlos más visibles ante el mercado. Entre el primer proyecto publicado y su modificación, la concesión de Baixa Limia experimentó un aumento del 4,8 por ciento, hasta alcanzar los 465.736 euros. En el caso del contrato de Terra de Celanova, cifrado en 511.845 euros, la ampliación fue ligeramente superior: un 6,7 por ciento.

El de Orense, sin embargo, es el más beneficiado. Infraestruturas elevó la dotación un 19,7%, fundamentalmente en las partidas que hacen referencia a los gastos de personal y los costes variables, como neumáticos o combustible. La cantidad final asciende a 1,8 millones de euros.

Barrera antimonopolio

Cuando la Consellería dio a conocer las líneas maestras de su plan, una de las preocupaciones más extendidas dentro del sector era cómo evitar que unas pocas empresas monopolizaran el servicio. Entonces Infraestruturas puso en marcha una barrera para que las compañías solo pudieran explotar un máximo del 25% en las líneas sacadas a concurso. Gigantes del transporte como Monbús, pilotado por el empresario Raúl López, también se han tenido que atener a premisas como estas, tal y como aseguran fuentes de la Xunta a ABC.

Por eso es que, con buena parte de las adjudicaciones finalizadas, los principales temores se han despejado. En al menos 26 casos, los concursos los han ganado uniones temporales de empresas (UTE): la herramienta ofrecida a las pequeñas y medianas firmas del rural para aprovechar sinergias y poner en común sus infraestructuras. Además, la necesidad de contar con una flota media de trece vehículos contribuyó a impulsar las integraciones.

Su éxito empezará a calibrarse mañana, aunque muchas de las empresas ya conocen lo que les depara. El Gobierno celebra que muchas de las líneas van a continuar a manos de los mismos que las recorrían en el pasado. Las realidades en el rural son reducidas —pequeñas aldeas— y singulares —muchas paradas, viajeros frecuentes—;por eso se prevé que el proceso de adaptación al plan se acorte en cierta medida, aunque sin lanzar las campanas al vuelo.