Luis Ojea - LA SEMANA

Falsos héroes y campeones ocultos

A veces los árboles no nos dejan ver el bosque y podemos olvidar cómo se genera la riqueza

Luis Ojea
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vivimos rodeados de ruido. Una era de alboroto permanente que incita a confundir lo trascendente con lo anecdótico. Agitación y jaleo que ayuda a encumbrar a falsos héroes, que sirve de coartada a los villanos y que deja en el olvido a los bos e xenerosos que enriquecen con su silencioso trabajo a la sociedad.

Teresa Pedrosa hablaba esta semana en la presentación del Informe Ardán que impulsa la Zona Franca de Vigo de unos cuantos «campeones ocultos». Empresas con altos niveles de productividad, un crecimiento sostenido de la rentabilidad y creación de valor en el territorio, entre otros parámetros. ¿Entre tanto ruido habían oído algo sobre Marine Instruments? Pues resulta que es una empresa gallega puntera, líder mundial en boyas satelitarias de atún. Una compañía que se dedica al diseño y fabricación de equipos electrónicos principalmente para el sector pesquero.

A veces los árboles no nos dejan ver el bosque. En un tiempo de permanente agitación, entre tanto ruido generado por la superficialidad, podemos caer en la tentación de olvidar cómo se genera realmente la riqueza y el progreso. De la importancia de empresarios que invierten, se juegan su patrimonio, apuestan por la innovación y generan empleo.

Sí, porque, pese a todo, el planeta sigue girando alrededor del sol. Y lo cierto es que la economía gallega crece. Y crece gracias a que existe un tejido empresarial que ha sido capaz en el pasado de engendrar imperios como el de Inditex. Y que tiene también en el presente muchos otros grandes titanes, aunque sean invisibles para muchos. Campeones ocultos como los que señala el Informe Ardán. Entre ellos varios proyectos empresariales, hoy ya realidades, que han multiplicado por siete entre 1994 y 2015 la riqueza generada en comarcas como A Ulloa, A Coruña o Trives.

Ese tipo de iniciativas empresariales son la mejor vacuna frente a las futuras recesiones que tarde o temprano, inexorablemente, acabarán llegando. No deberíamos permitir que el ruido que nos rodea nos impida aprovechar la fase expansiva del ciclo que estamos atravesando para favorecer la implantación y asentamiento de nuevos proyectos innovadores. Y para ello es clave que estemos dispuestos a abordar serenamente y sin prejuicios una profunda reforma del marco normativo y laboral. Menos burocracia intervencionista y más flexibilidad.

En la era de lo trivial, entre tantos falsos héroes y profetas del apocalipsis, afortunadamente y pese a todo siguen surgiendo emprendedores anónimos, campeones ocultos que crean riqueza, generan progreso y multiplican la creación de empleo. Eso es lo real. Porque el ruido, al final, solo es ruido.

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